Los lienzos surrealistas de Rosana Largo, en Agora Gallery de Nueva York

Rosana Largo, delante de uno de sus óleos. /El Norte
Rosana Largo, delante de uno de sus óleos. / El Norte

Conocida por sus exposiciones de cuentos y ciencia, la artista vallisoletana participará en la feria de abril neoyorquina

Victoria M. Niño
VICTORIA M. NIÑOValladolid

Un cambio en la imagen de su perfil en una red social provocó la llamada. Rosana Largo se puso en contacto con la Agora Gallery de Nueva York hace dos años, les envió su portafolio sin recibir respuesta. Fue al promocionarse con una de sus obras surrealistas cuando llamó la atención de aquellos profesionales. Diez de sus cuadros cuelgan en la exposición de Chelsea y en abril, seis irán a la Feria de Arte de la Gran Manzana.

A Rosana le costó empezar a hablar. Cuando era pequeña, en la tienda de sus padres, la 'Boutique del cuento', se entretenía pintando. De mayor quería ser «pintorora o cantarora», recuerda su madre. Estudió Derecho, pero ejerció de artista en el Museo del Cuento y no llegó a colgarse toga alguna, su vida gira en torno al caballete. Es su trabajo más personal el que han solicitado desde Nueva York. «Se puede considerar surrealismo lo que hago. Desde el arte figurativo, a veces hiperreal, siempre con la imaginación de fondo describo sueños». Pero la Rosana más conocida en España, a la que llaman desde distintos museos que tienen en el público infantil y familiar su número más alto de usuarios, es la que relaciona cuentos y ciencia. «La exposición de cuentos y ciencia ha estado en el Museo de la Ciencia de Valladolid, el de Ciencias Naturales de Madrid, en Logroño, y sigue moviéndose», explica Rosana. «También hacemos monográficos. Por ejemplo el último sobre 'El Principito' y su proyección en las ciencias. Utilizo un personaje cercano a los niños para llevarle s a la observación del movimiento alrededor del sol desde el planeta tan pequeño que ocupa el Principito y les introduzco el concepto de la canica azul, que decía Sagan, cómo se ven las puestas del sol, como giran el resto de planetas. También hay algo de crítica social, la que hace el personaje y la expresión de sus emociones». Ahora anda Rosana metida en el mundo de Leonardo da Vinci. «También tenemos otra muestra monográfica sobre la ropa en los relatos que se llama 'El vestidor de los cuentos'. Por ejemplo en 'Caperucita roja', la capa procura la identidad a la protagonista». Esta indagación en la estética de los cuentos románticos tiene una referencia permanente en el Museo del Cuento de Urueña. Las creaciones de Rosana junto a la colección de libros desplegables son el guiño a los primeros lectores de la Villa del Libro.