Amate ofrece «paz y reflexión» con un maridaje de esculturas en Pimentel

Amate, izquierda, en compañía de la diputada de Cultura, Inmaculada Toledano./
Amate, izquierda, en compañía de la diputada de Cultura, Inmaculada Toledano.

El artista presenta horizontes y personajes en un proceso en el que se ha enfrentado al «reto» de conocer el material trabajado

EL NORTE

El zaragozano José Antonio Amate García marida esculturas y dibujos en una muestra en la sala de exposiciones del Palacio de Pimentel de Valladolid, en la que en distintos materiales ha esgrimido con cincel y maza horizontes y figuras femeninas que conversan con representaciones en papel de paisajes de su tierra natal, para ofrecer al espectador un momento de «paz, relajación y reflexión», informa Europa Press.

Con el título de 'Maridaje', la exposición permanecerá hasta el próximo día 20 de octubre en este espacio de la Diputación de Valladolid presentando un conjunto de pequeñas piezas escultóricas talladas directamente sobre diversos materiales pétreos, como piedra de Calatorao, arenisca, mármol blanco o travertino y granito, los cuáles «dicen» al escultor «cómo trabajar».

«La piedra manda. El reto es trabajar con el material, conocerlo y saber cuál es el límite de trabajo con él», señala Amate sobre las piedras que ha pulido para construir las más de 20 figuras que se contemplan en este espacio expositivo, un proceso que para este artista ha supuesto un «divertimento» y un trabajo de «superación propia».

Con el «juego» de volúmenes y la compensación de la simetría de los cuerpos, J.A. Amate (Mequinenza, Zaragoza, 1956) ha representado paisajes que «se recortan en el horizonte» y distintos personajes entre los que destacan torsos de mujer, la representación de la victoria, perfiles, el sentimiento de sentirse «atrapado» o hasta Batman.

La parte escultórica de la exhibición se complementa con una serie de bocetos, de lápiz conté sobre papel, que sirven de referencia a las esculturas del autor y una serie de pinturas en técnica mixta sobre papel, con pigmentos naturales mezclados con acrílico, que resaltan por su colorido y proyectan los «paisajes no reales» de las llanuras y tierras de rastrojos de la comarca aragonesa de Los Monegros.

«Los dibujos son más fantasiosos, puedes hacer lo que quieras, pero con la piedra solo puedes hacer lo que se consigue con el conocimiento del material», ha destacado Amate sobre su proceso creativo, para incidir en que con su obra pretende establecer «comunicación con el que lo ve».

Asimismo, el artista busca que el espectador «piense» y que se despierten en el distintos «sentimientos» en función de las representaciones de cada una de las figuras que arropan la sala, además de transmitir «paz, sosiego y relajación» durante su disfrute.

«Es visualmente relajante, quiero hacer explorar al espectador, porque cuando acabe de ver la muestra y salga a la calle se pegará el bofetón», ha apostillado el escultor en referencia al objetivo de sus obras, las cuales poseen, cada una de ellas, «detalles concretos» para expresar sensaciones como el sufrimiento o la victoria.