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STARTinnova

«Emprender te permite dedicarte a algo que te apasiona y que es tuyo»

Héctor Baza fundador y CEO de ECOGEO, contó su experiencia de emprendimiento a los alumnos de STARTinnova

EL NORTE

Héctor vive con pasión el mundo de los drones. Su formación en técnico en Imagen y Sonido y su interés por la tecnología, unido a su falta de motivación en otro trabajo por cuenta ajena, le llevaron a lanzarse a su propio negocio de drones. Baza estuvo en El Norte de Castilla contando su experiencia emprendedora a los alumnos de STARTinnova, un proyecto que forma a alumnos de Castilla y León en emprendimiento organizado por este diario y que cuenta con el patrocinio del Instituto de Competitividad empresarial, con la colaboración de los ayuntamientos de Palencia y Valladolid y Michelin y SMP participan como empresas mentoras.

Héctor comenzó su empresa en plena crisis, buscando poder vivir de algo que realmente le apasionaba: El radio-control, la fotografía y la naturaleza. Vio una oportunidad en el mundo de los drones y se lanzó a la aventura con tres socios. Los alumnos de STARTinnova se mostraron muy interesados en qué le motivó a lanzarse a montar una empresa de drones. Baza afirmó que «le gusta la tecnología y los drones encajan muy bien en diversas aplicaciones por su polivalencia» y buscó diferentes ámbitos de aplicación. Los drones tienen una legislación muy rígida ya que es una actividad que de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea, por lo que se necesita una buena formación ya que las normas, además, cambian constantemente al tratarse de una tecnología relativamente reciente. En concreto, a la pregunta sobre las licencias que es necesario para volar un drone de forma profesional, Héctor indicó que se necesita, por un lado, una licencia para la empresa de operadora de drones. Él cuenta, además con un título de piloto avanzado de drones y los drones cuentan asimismo con su propio registro.

ECOGEO comenzó con un programa de formación para el emprendimiento del Ayuntamiento de Valladolid. En ese programa se tenía acceso a una serie de subvenciones que, unidos a un préstamo de ICO, le permitió adquirir el material básico. «Compramos un ordenador, un dron y una cámara de fotos, con eso comenzamos a trabajar» afirma Baza. Y poco a poco fueron adquiriendo más material y trabajaron en el espacio de coworking que pone a disposición de los emprendedores del propio Ayuntamiento de Valladolid de forma gratuita a los miembros de ese programa de emprendimiento en el que participaron. Finalmente, adquirió la parte de la empresa de sus otros dos socios y, actualmente, es autónomo y ECOGEO es una sociedad limitada.

Sus clientes son, principalmente, administraciones públicas, las empresas privadas y proyectos europeos de investigación. Las empresas que más solicitan sus servicios son del sector de seguros, empresas audiovisuales, del sector industrial, de instalaciones solares o líneas eléctricas, etc. La competencia ha crecido exponencialmente pero Héctor considera que el hecho de ser los primeros le da cierta ventaja competitiva y siempre trata de mimar y adaptarse a las necesidades del cliente. Su pasión por el trabajo la transmite y afirma que no descansa hasta ofrecer un servicio de alta calidad. Afirma que su ventaja competitiva es «la ilusión con la que hacemos las cosas».

Los alumnos le han preguntado por la problemática de esta tecnología y Baza ha afirmado que las restricciones legales son amplias ya que prima la seguridad por encima de todo. Pero el uso de drones ahorra tiempo y dinero a las empresas como revisar cubiertas o edificios dañados u observar del estado de los cultivos. Son sus principales líneas de negocio, junto a la realización de contenido audiovisual y, últimamente, han ofrecido un novedoso servicio que consiste en experiencias de inmersión con drones. Respecto a la evolución del sector, considera que un drone no vale para todo y hay actividades que, aunque lo veamos en el cine, no es factible ni legalmente ni económicamente.

Cuestionado sobre los seguros y el coste de los drones, Héctor corrobora que es una tecnología en constante cambio y es necesario invertir en material que es costoso. Los drones, igualmente, se desgastan y hay que cambiar las piezas, los ordenadores se quedan pequeños enseguida. Hay siempre que reservar un dinero en material si se quiere dar un servicio de alta calidad. Los principales enemigos del drone es la meteorología (lluvia, viento…) así como los animales. Es costoso, pero afirma que la planificación es primordial y no asumir riesgos innecesarios permite ajustar precios y ofrecer una buena relación calidad-precio. Un drone tiene una vida útil de 2 años.

Como cierre a la charla digital, que podrán ver en exclusiva los casi 500 alumnos que participan en STARTinnova, afirma que emprender le ha permitido dedicarse a algo que le apasiona y es muy gratificante. Aconseja a los jóvenes emprendedores a pensarse bien la idea, estudiar el mercado ya que su servicio o producto debe cubrir una necesidad concreta, formarse y estar dispuesto a sacrificarse pero no en un sentido negativo, ya que te cuesta menos. Cuando uno tiene que dedicar 12 horas al día al trabajo, «si te toca hacerlo porque alguien te lo manda, te cuesta más».

 

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