«Intentamos sacar lo mejor de los jóvenes con una exigencia cargada de cercanía y afecto»

Natalia Sanz, coordinadora de la Fundación JuanSoñador Valladolid./El Norte
Natalia Sanz, coordinadora de la Fundación JuanSoñador Valladolid. / El Norte

Natalia Sanz Jiménez Coordinadora de la ONG Fundación JuanSoñador de Valladolid

Alicia Pérez
ALICIA PÉREZ

La Fundación JuanSoñador es una iniciativa social de la Familia Salesiana para dar respuestas sociales y educativas a colectivos en situación de riesgo y exclusión social, especialmente jóvenes. Tiene presencia en Castilla y León, Galicia y Asturias. En Valladolid comenzó a funcionar en 2001 con un proyecto de centro de día para menores en cumplimiento de medidas judiciales. Después, ha ido ampliando sus programas y actuaciones en función de las necesidades que se han ido detectando y actualmente trabaja con unas 500 personas al año. Natalia Sanz es la coordinadora de la Fundación JuanSoñador en Valladolid.

–¿En qué proyectos trabaja la Fundación?

Tenemos el centro de día, que es un centro de protección educativa para chicos y chicas de 14 a 21 años que estén en cumplimiento de medidas judiciales. También tenemos una vivienda que llamamos 'El Desván', para menores de 14 a 18 años derivados por la Gerencia de Servicios Sociales. El trabajo que desarrollamos es vivir con ellos, que se sientan en un ambiente de cercanía y que se puedan desarrollar íntegramente. Vimos que estos jóvenes cuando cumplen 18 años muchos no pueden retornar a sus familias porque el ambiente continúa siendo el mismo que cuando se fueron y tenemos un proyecto de emancipación para chicos y chicas de 18 a 21 años que hayan salido del sistema de protección y no puedan retornar a sus familias porque no las tengan o porque las situaciones de desprotección o de negligencias continúen.

–También trabaja la entidad en el área de empleo…

–Sí, tenemos un proyecto laboral que se llama 'Despega'. Es el único proyecto en el que trabajamos con cualquier persona en edad laboral. Este proyecto tiene tres partes, una de orientación laboral, otra formación, básicamente en la rama de hostelería porque es nuestra especialidad y donde más se mueve el mercado, y una parte de mediación con empresas. Vimos que estos jóvenes necesitan un tiempo de un empleo más protegido y pusimos en marcha un proyecto que es un servicio de catering que se llama 'Tierra Viva'. Es un intento de empresa de catering donde damos esa primera salida laboral a los jóvenes que se han formado con nosotros en los cursos de hostelería. Después, muchos empiezan a trabajar porque la hostelería es un sector que se mueve mucho. Para nosotros el éxito es que vayan saliendo al mercado laboral.

–¿Qué otras intervenciones se desarrollan con adolescentes y jóvenes?

–Contamos también con un proyecto de intervención psicológica que atiende a todos los usuarios de todos los proyectos. Trabajamos además en el proyecto 'Gritando al mundo', en el que se trabaja en talleres la igualdad de género y en contra de la violencia. En el proyecto 'Caixa Proinfancia' trabajamos con 50 familias del barrio de Pajarillos en colaboración con el Ayuntamiento. También nos centramos en una línea de actuación de formación, sensibilización y trabajo en red con otras entidades, y en Valladolid está también la sede del Servicio Integrado de Empleo, que aglutina todos los proyectos de empleo que tiene la Fundación en Castilla y León.

–¿Cuál es el método de trabajo de la entidad?

–Intentamos que los chicos y las chicas estén a gusto con nosotros porque han tenido situaciones muy complicadas en la vida y han vivido situaciones muy dramáticas. Lo que intentamos es tener una exigencia con respecto a ellos y sacar lo mejor que tienen porque tienen muchísimas cosas buenas, pero probablemente han vivido mucho fracaso en la vida. Lo primero que intentamos es poner en el centro de nuestro trabajo a las personas con las que trabajamos y sacar lo mejor de estas personas en un ambiente de cercanía y de afecto. Esta es un poco nuestra prioridad y también la exigencia con respecto a ellos porque pueden dar muchísimo y a veces se han desmotivado. Es una exigencia pero cargada de cercanía y de afecto.

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