Castilla y León pierde 1.813 electores residentes entre el 28-A y el 26-M

Una mujer introduce su voto en una urna./Mariscal-EFE
Una mujer introduce su voto en una urna. / Mariscal-EFE

El censo de votantes en la región cae en menos de un mes, a pesar de los 1.603 jóvenes que se incorporan en mayo

Arturo Posada
ARTURO POSADAValladolid

La proximidad de las citas electorales del 28 de abril y el 26 de mayo permite observar, casi en tiempo real, la pérdida de población que padece Castilla y León. El dato es elocuente: en menos de un mes, el censo de la comunidad cae en 1.813 electores residentes. De 1.962.093 castellanos y leoneses registrados en la región para las elecciones generales del 28-A se pasa a 1.960.280 con derecho a voto en los comicios municipales, autonómicos y europeos del 26-M.

Esta diferencia de 1.813 electores residentes entre las dos citas cobra aún mayor importancia cuando se le añade otro dato: el 26 de mayo se incorporan al censo 1.603 jóvenes de 18 años que no habrán podido votar el 28 de abril porque, en esta primera cita con las urnas de 2019, aún no habrán alcanzado la mayoría de edad. La aportación de estos 1.603 nuevos votantes entre unos comicios y otros no logra revertir la pérdida del censo electoral en la comunidad. En cambio, el número crece en el conjunto de España: para el 26-M hay censadas en el país 3.654 personas más que para el 28-A.

«Los datos de Castilla y León apuntan a una pérdida de electores por defunciones», explica Alberto del Rey, profesor del Sociología en la Universidad de Salamanca y especialista en demografía. «Llevamos ya muchos años en los que hay más muertes que nacimientos y la población cae. En un plazo tan corto como este, puede que alguien se haya desplazado, pero es muy raro que existan esos vaivenes».

En el otro lado de la balanza se sitúan los castellanos y leoneses que viven en el extranjero y que pueden ejercer a distancia su derecho al sufragio. El número entre las dos citas electorales crece, pero no lo suficiente como para amortiguar la caída de 1.813 personas en el censo de residentes. Para las generales, están registrados 153.901 emigrantes de la región. Para el 26-M, el número se eleva en 519 electores castellanos y leoneses, hasta las 154.420 personas. La cifra total de votantes (los censados en Castilla y León más los que habitan en el extranjero) también cae entre las dos llamadas a las urnas: el 28-A es de 2.115.994 y el 26-M se reduce a 2.114.700, con un total de 1.294 electores menos.

«El asunto de la despoblación es algo que lleva tratando esta comunidad desde hace muchos años», recuerda Ana Negro, doctora en Sociología y profesora en la Facultad de Comercio de Valladolid. «Yo llegué a Valladolid en 1991 y entonces ya era un tema crucial. Estamos en 2019 y sigue siendo un asunto que no se ha sabido abordar o por el que no ha existido interés por afrontarlo seriamente. Al final, se traduce en una pérdida de poder político y una pérdida de influencia. La comunidad pierde diputados y representatividad».

Todas las provincias de Castilla y León se dejan electores residentes entre el 28-A y el 26-M, excepto Segovia, que registra un incremento de 115 personas. Por otra parte, el número de electores de la región censados en el extranjero sube en las nueve provincias.

Los comicios municipales y al Parlamento Europeo del 26-M están abiertos a la participación de extranjeros residentes en España, algo que no sucede con las elecciones generales ni con las autonómicas. Para las municipales, hay registrados 11.392 foráneos que podrán votar en la comunidad, en virtud de los acuerdos suscritos con una docena de países. En las europeas poseen derecho de sufragio los habitantes de países de la UE que viven en España. En Castilla y León, el número de extranjeros europeos asciende a 7.882 personas.