La campana de una generación

La plaza Mayor con el Campanazo volvió a convertirse en el centro de la fiesta. / Jose Vicente / ICAL

30 voluntarios de la asociación carnavaldeltoro.es se encargaron de repartir los 8.000 pañuelos de esta edición tan significativa, la número diez

Silvia G. Rojo
SILVIA G. ROJOCiudad Rodrigo

Hay una generación de mirobrigenses que no entienden el carnaval sin el Campanazo. Algo así comentaba hace tan solo unos días Iván Ramajo, miembro de la asociación carnavaldeltoro.es, para referirse a esos jóvenes que ahora rondan los 30 y que han crecido, festivamente hablando, al ritmo de esta celebración.

El Campanazo supone el inicio oficial de la fiesta. Alrededor de 10.000 personas se dieron cita en la Plaza Mayor (no entran más) para escuchar los primeros toques de la campana del Ayuntamiento, esa que tañe cada vez que los toros están en las calles.

La edición de este año, por ser la décima, fue un tanto significativa y experimentó cierta remodelación con respecto a citas pasadas. Así, se aumentó en 1.000 el número de pañuelos color farinato, hasta llegar a los 8.000, el mayor número hasta el momento.

También este año la quedada general cambió de zona y se partió desde los Pinos, con el objetivo de evitar problemas con el tráfico como los surgidos en la pasada edición en el Árbol Gordo.

Pero antes de formarse el alboroto en la plaza y la locura generalizada, hubo mucho más. Una disco móvil, otra de las novedades de este año, comenzó a mover desde las 16:00 horas a los más madrugadores. Aproximadamente una hora después, s charangas mirobrigenses tomaron el testigo y pusieron rumbo a la plaza, con cientos de almas detrás coreando las canciones más populares de la fiesta local.

Una vez en el improvisado coso taurino, la fiesta tomó los patrones clásicos, como el lanzamiento de 1.000 globos de helio y confeti. En esta ocasión, el Campanazo lo dio el Bolsín Taurino Mirobrigense, entidad reconocida con el Reloj Suelto por los promotores del Campanazo, la asociación carnavaldeltoro.es. En concreto, fue Andrés Sevillano, presidente del Bolsín Taurino, el encargado de hacer sonar esa campana.

La periodistas Rebeca Jerez, un año más, animó a la concurrencia y desde la parte más alta de la Casa Consistorial inició la cuenta atrás que marcaba el inicio de la fiesta.

Sin duda, esa Plaza Mayor volvió a ser un hervidero de gente de todas las edades que poco a poco fue ocupando cada rincón pues en el momento central, antes de iniciarse el Campanazo, a penas cabía un alma en el ágora.

Por último, el bullir de gente dio paso a un rato de espera hasta que los bueyes de la ganadería de Celador Zurdo pisaron las calles de Ciudad Rodrigo para emprender el camino hacia los toriles de la plaza Mayor y así aprender esa ruta para los días venideros.

Después de lo vivido ayer, ya no es que una generación no entienda el carnaval sin Campanazo, es que ya no lo entiende nadie.

 

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