Salud Pública recomienda administrar la vacuna del sarampión a los nacidos entre 1966 y 1977 si van a viajar a Europa

Vacuna de sarampión. /EL NORTE
Vacuna de sarampión. / EL NORTE

La alta protección vacunal descarta una epidemia de sarampión en Castilla y León

Ana Santiago
ANA SANTIAGOValladolid

Podría ser una enfermedad erradicada, como la viruela, porque el único reservorio es el ser humano; pero las bajas e inestables coberturas vacunales han provocado un repunte del sarampión en Europa. En España, su propagación está más controlada; aun así se ha triplicado, con 160 casos en 2017, y 85, ya en el actual. La Consejería de Sanidad descarta una epidemia en Castilla y León por sus altas coberturas vacunales,pero no la posibilidad de brotes, porque ningún territorio es impermeable a un virus y el movimiento de ciudadanos es enorme.

Alemania, Bélgica, Italia, Rumanía, Francia, Grecia, el Reino Unido y Bulgaria registran los peores datos de un total de 14.451 confirmaciones, el triple que en 2016, que tuvo un mínimo histórico de 4.643 diagnósticos, y solo Malta y Letonia no tienen ninguno.

En España, Navarra concentra la mayor incidencia, con 47 casos en 2017, y ya lleva 9 en 2018 ( a fecha del 15 de abril), que suponen la mayor tasa del país, por encima de los 20 casos por millón de habitantes –una transmisión ya preocupante– y también Cataluña suma datos importantes, con 56 confirmaciones el año pasado y ya tres nuevos en el actual, o la Comunidad Valenciana y Andalucía, que llegan a los 21 el ejercicio cerrado, las tres con más de diez casos por millón. No obstante, los registros de cada comunidad no son homogéneos y no todas tienen un buen funcionamiento en este sentido.

Castilla y León no ha constatado ni uno solo, hasta la fecha, en 2018 y confirmó seis en 2017 después de no haberse diagnosticado ninguno de esta patología grave y de declaración obligatoria y urgente desde 2013. Los del año pasado, según los datos facilitados por Salud Pública, derivaron de uno importado, una persona que viajó desde Rumanía a la comunidad para visitar a su familia y contagió a cinco miembros. Ninguno estaba vacunado.

La cobertura vacunal de Castilla y León es alta, del 95,9% en la primera dosis, y del 92,2%, en la segunda (debe completarse con el recuerdo). El calendario oficial recoge tal indicación actualmente a los 12 meses y a los 3 años. Esta inmunización, explica la jefe del Servicio de Epidemiología de la Junta, Sonia Tamames Gómez, «es para toda la vida y, además muy efectiva, del 97%, y, respecto al 3% restante, aunque no esté totalmente protegido lo está por el entorno vacunado, es lo que llamamos inmunidad de grupo, antes de 'rebaño'; de ahí, la importancia de vacunar para la salud pública». El problema de algunos países europeos, sobre todo de Italia oBulgaria, pero también de Francia, que bajó su cobertura vacunal al 80%, es el descenso de protección y, en algunos, la escasa cultura vacunal. Las cifras globales bailan. Según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) aun serían mayores (de 21.315 casos europeos y 35 muertes) que los del Sistema de Vigilancia del Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (con los citados 14.451 diagnósticos y 29 muertos); pero ambas contabilidades constatan un llamativo repunte.

Pese a la buena cobertura vacunal, la media española también la tiene, del 94,7% (Melilla solo del 53,5% y la Comunidad Valenciana del 89,4%), Salud Pública de la región recomienda a las personas nacidas entre 1966 y 1977, sobre todo si por algún motivo van a viajar a Europa o a trabajar, vacunarse: «No es algo que deba preocupar,pero no sobra y es el tramo más sospechoso de falta de inmunización. A los más mayores se les supone que han entrado en contacto con la enfermedad o han pasado el sarampión y están protegidos», explica esta especialista.

La triple vírica, que contiene antígenos frente al sarampión, la rubéola y la parotiditis, no se incluyó en calendario vacunal en la región hasta el año 1978, cuando se administró a los niños de 9 meses.

En cuanto a los más jóvenes, son ya un grupo de población correctamente vacunado, que recibió la última dosis de vacuna a los 14 años. No obstante, indica Tamames, «los nacidos a partir de 1977, si tienen dudas, pueden ponérsela en caso de viaje o actividad profesional. Y, sobre todo, es recomendable entre el personal sanitario, donde el contacto es más fácil, y hay comunidades como la gallega que lo están recomendando mucho para los nacidos entre 1965 y 1977. Una analítica lo determina y es algo que se hace a estos profesionales siempre para empezar a trabajar». Y, respecto a los anteriores a 1965, solo es pertinente entre los sanitarios susceptibles de contagio por contacto con pacientes.

De todas formas, en España sigue siendo legalmente un acto voluntario y Salud Pública, de momento, no adoptará ninguna medida proactiva, es decir, ningún llamamiento oficial. También es importante que los médicos sepan que hay sarampión y valoren tal posibilidad en su consulta si llega un caso, que se lo planteen «para poder reconocer los síntomas que son similares a otras patologías».

A partir del año 1995, se alcanza la cobertura del 95% en la comunidad. Y así, el sarampión apenas ha tenido incidencia en Castilla y León y ninguna desde 2013 a 1017.

En el año 2007, hubo un pico en la comunidad con 17 casos confirmados; todos ellos, excepto uno aislado notificado en Valladolid, pertenecen al brote que se produjo en la provincia de Soria entre los meses de febrero y abril. Los adultos no estaban vacunados y todos se explicaron por vínculos familiares o laborales y, aunque no pudo garantizarse, el origen pudo estar en un viaje al Pirineo catalán, comunidad que tenía un brote.

El problema de este virus, explica Tamames, «es que tiene una transmisión facilísima, un solo caso tiene un potencial de contagios de entre 12 y 18 personas mientras, por ejemplo la gripe, es de dos o tres. Además, mientras dura el periodo de incubación, que es de diez días, no hay síntomas pero se contagia». La transmisión es por vía aérea, por gotitas de saliva. Tos, ojos llorosos y rojos, pequeñas manchas blancas en la cara interna de las mejillas y, algo más tarde,  exantema, generalmente empieza en la cara, son los síntomas. Provoca un 3% de mortalidad.

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