La hija del matrimonio fallecido: «A veces las cosas no son blancas o negras»

Los féretros son trasladados a los vehículos funerarios/IAC
Los féretros son trasladados a los vehículos funerarios / IAC

Raquel Velázquez y los familiares de Rafael y Josefa no reconocen el suceso como un asesinato machista y piden «respeto a la gente que no les conocía y que no sabía cómo era su vida»

Ismael del Álamo
ISMAEL DEL ÁLAMOBurgos

Bajo un profundo respeto, familiares y amigos del matrimonio fallecido el pasado miércoles en la localidad burgalesa de Villagonzalo Pedernales han asistido al funeral conjunto que se ha celebrado en el tanatorio San José. A pesar de las circunstancias en las que se produjo la muerte de ambos los familiares han asistido a una ceremonia de despedida marcada por el respeto y el silencio tras lo ocurrido.

Hay que recordar que Rafael Velázquez mató a su mujer de un disparo con un arma de caza cuando aún estaba dormida, después hirió a su hijo en el cuello, y horas más tarde se quitó la vida. El crimen está tipificado por los investigadores como un caso de violencia de género, pero la familia no ha querido reconocer el asesinato como un crimen machista y lo ha expresado públicamente en la capilla del tanatorio de San Joséde Burgos.

La hija del matrimonio, que fue quien encontró los cadáveres en la escena del crimen, en su propio domicilio (los cuatro vivían juntos), ha querido dedicar unas palabras a sus padres y a sus familiares. Raquel Velázquez ha pedido «respeto a la gente que no les conocía y que no sabía cómo era su vida» porque «a veces las cosas no son blancas o negras».

La hija del matrimonio ha asegurado que «mi padre nunca nos hizo daño, solo nos quería y nos adoraba». La pareja llevaba más de 35 años juntos y por ello, la joven ha pedido que sean recordados «como de verdad eran, como una pareja que se adoraba tanto entre ellos como a nosotros».

«No sé qué le pasó a mi padre, lo que sí sé es que sentía amor infinito hacia mi madre, hacia mi hermano y hacia mií» Raquel Velázquez

Por otro lado, la hija se ha referido al suceso como algo inexplicable. «No sé qué le pasó a mi padre, lo que sí sé es que sentía amor infinito hacia mi madre, hacia mi hermano y hacia mí». Ni ella ni quienes les conocían se lo explican. No había denuncias previas. Josefa era una mujer que «nunca habría tolerado ningún tipo de maltrato y siempre se ponía del lado de las mujeres», según su familia.

El marido, Rafael Velázquez, que se encontraba contento con la prejubilación que iniciaba el mismo día que disparó a su mujer y a su hijo y antes de suicidarse, hacía planes para celebrar su cumpleaños, que estaba muy próximo, y para ir de vacaciones con su mujer. Incluso, la noche antes del fatal desenlace, la familia disfrutó de una película juntos.

Por eso, una vez más, Raquel ha agradecido las muestras de afecto «ante la tragedia que acabamos de sufrir» y ha vuelto a pedir respeto, «aunque ya sabemos que la gente que conocía a mi padre y a mi madre sabe que se adoraban, que se querían con locura».

Su breve discurso ha sido respondido al unísono por unos aplausos que han dado por finalizada una temprana despedida del matrimonio, cuya muerte se sigue investigando como un caso de violencia de género y cuyo resultado determinará qué llevó a Rafael esa mañana de 31 de julio a hacer lo que hizo.