El gerente del HUBU defiende la «transparencia» de las listas de espera quirúrgicas

Hospital Universitario de Burgos (HUBU)./Ricardo Ordóñez / ICAL
Hospital Universitario de Burgos (HUBU). / Ricardo Ordóñez / ICAL

Miguel Ángel Ortiz de Valdivielso sale al paso de las dudas generadas en torno a las listas de espera, insistiendo en que están sujetas a «una normativa muy rigurosa» | Subraya que la lista estructural es la que mejor refleja la situación

Gabriel de la Iglesia
GABRIEL DE LA IGLESIABurgos

La gestión de las listas de espera quirúrgicas en Castilla y León es «absolutamente transparente» y está «sujeta a una normativa muy rigurosa». Así lo asegura el gerente del Hospital Universitario de Burgos (HUBU), Miguel Ángel Ortiz de Valdivielso, que lamenta las dudas generadas a raíz de las declaraciones del portavoz de la Junta de Castilla y León, Francisco Igea, que la semana pasada hacía mención a las «discordancias» que presentaban las propias listas de espera.

Y es que, según defiende Ortiz de Valdivielso, todo está debidamente regulado. En este sentido, explica, el Sacyl maneja siempre dos tipos de listas: la general, en la que se incluyen todos los pacientes que han sido derivados por parte de un especialista, y la estructural, que es la que incluye a todos los pacientes que efectivamente son operables y ya tienen cerrada la fecha.

Esta segunda lista es -y ha sido siempre, según subraya Ortiz de Valdivielso- la referencia. Y no porque presente unos datos más bajos que la primera y sea más 'amable' de cara a la opinión pública, sino porque es la que de verdad refleja la realidad de la situación. «En esa lista no aparecen los pacientes denominados 'transitoriamente no tratables'», es decir, pacientes que de momento no se pueden operar por contraindicaciones clínicas, pacientes que declinan operarse o que piden retrasar la fecha de la operación porque no les viene bien o pacientes que prefieren esperar algunos meses para intervenirse en el HUBU en vez de ser derivados de manera inmediata a cualquier otro centro con el que el Sacyl tenga convenio, como el Hospital San Juan de Dios. De hecho, este último grupo «es muy numeroso» en Burgos.

Condicionados por el número de anestesistas

Más allá de otros factores externos, la capacidad quirúrgica del HUBU viene determinada por el volumen de anestesistas con los que cuenta. Y al gerente del hospital le gustaría contar con unos cuantos más. «Ahora mismo tenemos 38 anestesistas en plantilla, de los que siempre hay que restar alguna baja».

Se trata de una cifra muy ajustada teniendo en cuenta el volumen de actividad desarrollada en el HUBU y que, además, se reduce en periodo estival por las vacaciones del personal.

Así, en los meses de verano se mantienen operativos «entre 12 y 14 quirófanos» al día. «Creemos que deberíamos tener 10 ó 15 anestesistas más» en la plantilla, zanja el gerente. De esta forma, añade, se podrían programar operaciones por las tardes y aumentar un poco la actividad.

En este sentido, subraya Ortiz de Valdivielso, se trata de operaciones con escaso nivel de prioridad, basadas en patologías consideradas no urgentes y que pueden esperar. En el caso de intervenciones de urgencia, la respuesta del HUBU, y del resto de hospitales de la red pública de Castilla y León, es prácticamente inmediata.

De hecho, añade, las listas se elaboran con una «aplicación rigurosa de la normativa» y son «imposibles de alterar». No en vano, una vez que el especialista introduce los datos del paciente en el sistema y se le pone fecha, el documento expedido no se puede modificar. Por eso, sostiene, las dudas generadas a raíz de las declaraciones de Igea «ofenden a los hospitales, los profesionales y los equipos directivos».

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Con todo, el propio Ortiz de Valdivielso reconoce que el desfase que presentan los datos de ambas listas llama poderosamente la atención. No en vano, la lista general presenta 4.874 pacientes, mientras que la estructural apenas presenta 2.832. Se trata de una diferencia que se ha venido incrementando en los últimos tiempos y que, según el gerente del hospital, está muy relacionada con la propia capacidad quirúrgica del HUBU.

Una capacidad quirúrgica que, a pesar de todos los condicionantes y limitaciones, es buena. «Lo importante es la actividad del hospital, y es muy buena. Además, hay que tener en cuenta que los hospitales grandes estamos asumiendo cada vez más intervenciones complejas derivadas de otros centros», que implican una mayor movilización de recursos y afectan de lleno a las listas de espera, concluye el gerente.