40 años de Atapuerca, en imágenes

40 años de Atapuerca, en imágenes
Gabriel de la Iglesia

El Museo de la Evolución Humana acoge una exposición especial sobre los 40 años del proyecto de investigación en Atapuerca

Gabriel de la Iglesia
GABRIEL DE LA IGLESIABurgos

En verano de 1978, un grupo de entusiastas arqueólogos, emocionados con los descubrimientos efectuados un par de años antes, se liaron la manta a la cabeza y comenzaron a excavar de manera minuciosa en los yacimientos de la Sierra de Atapuerca. Entonces, con Emiliano Aguirre al frente, nacía un proyecto de investigación que 40 años después se ha convertido en un auténtico referente científico internacional. Y qué mejor momento que éste para echar la vista atrás y recordar todo el camino recorrido.

Así lo han pensado los responsables del proyecto de investigación, que, en colaboración de numerosas instituciones y particulares, han presentado hoy una exposición muy especial, que pretende mostrar a través de cientos de imágenes algunos de los momentos más importantes de la historia que comenzó a escribirse hace ahora 40 años.

La muestra se erige como un homenaje a todos los que han hecho posible el proyecto en las últimas cuatro décadas

La muestra, instalada de manera temporal en la planta superior del Museo de la Evolución Humana (MEH) está compuesta por 675 fotografías que «recorren la historia de un proyecto que hemos visto crecer», según ha explicado durante la presentación de la exposición la directora general de Políticas Culturales de la Junta de Castilla y León, Mar Sancho.

Ha sido ella la encargada de dar las principales pinceladas de una exposición que pretende, no sólo mostrar el día a día del proyecto al gran público, sino rendir un sentido «homenaje a todos los que lo han hecho posible». Y en cuatro décadas han sido muchos. De hecho, se calcula que por los yacimientos han pasado más de 1.400 investigadores a lo largo de los años, y la lista aumenta cada verano.

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Gracias al esfuerzo, tesón e ilusión de todos ellos se ha conseguido construir en torno a Atapuerca un proyecto que no solo profundiza en el conocimiento científico de la evolución humana, sino que se ha convertido en un elemento socializador de Burgos. Para muestra, un botón: el Complejo de la Evolución Humana, con el museo y el CENIEH a la cabeza.

Tres etapas

La exposición se articula en tres etapas. La primera, que va desde 1978 a 1990, muestra el trabajo, a menudo poco reconocido, de los pioneros. En esta etapa, la figura de Emiliano Aguirre emerge con un protagonismo innegable. Él es «el padre del proyecto» y una de las personas más importantes de la historia del mismo.

La segunda etapa va desde 1991 hasta 2000, y se centra en los grandes descubrimientos. Ya con Eudald Carbonell, José María Bermúdez de Castro y Juan Luis Arsuaga al frente del proyecto, llegaron los hallazgos relevantes, como 'Miguelón' o los restos del Homo Antecessor. Esos descubrimientos vinieron de la mano del reconocimiento mundial. Así, las publicaciones de artículos en revistas especializadas, el apoyo de la Junta de Castilla y León, la creación de la Fundación Atapuerca y la entrega del premio Príncipe de Asturias completaron un ciclo determinante en la historia del proyecto.

Sin embargo, todavía quedaba un paso por dar. Y ese llegó a partir de 2001, cuando la investigación de Atapuerca se internacionalizó y comenzó a socializarse. Entonces llegaron las grandes exposiciones, la construcción del Complejo de la Evolución Humana y de los centros de Ibeas y Atapuerca y, como colofón, la celebración en Burgos del Congreso Internacional de la Unión de Ciencias Prehistóricas y Protohistóricas (UISPP), que reunió a orillas del Arlanzón a más de 3.000 científicos de todo el mundo, convirtiendo a la ciudad en la capital mundial de la evolución.

Más futuro que pasado

Pero todos esos hitos no se podrían haber conseguido sin las personas que han estado y están detrás del proyecto. Así lo han querido subrayar los tres codirectores, para quienes supone un «sueño» haber llegado hasta aquí.

Eso sí, tal y como ha recordado Arsuaga, «todavía quedan muchos fósiles por descubrir» en los yacimientos, por lo que el proyecto «está muy vivo». Es más, según Bermúdez de Castro, «tiene más futuro que pasado». Por eso se antoja tan importante el relevo generacional, que parece asegurado a tenor de la trascendencia alcanzada por un proyecto que «es de Burgos y para Burgos a pesar de ser internacional», según Carbonell.

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