Visto para sentencia el juicio en el que piden 12 años por agresión a una menor

Visto para sentencia el juicio en el que piden 12 años por agresión a una menor

El fiscal pide siete años de prisión por abusos y la defensa la absolución

PAULA VELASCOÁvila

Las conclusiones de los hechos por parte del fiscal, la acusación y la defensa fue lo que copó la mayor parte de la tercera jornada del juicio por agresión sexual, que durante esta semana se ha seguido en la Audiencia Provincial de Ávila y que ayer quedó visto para sentencia.

La Fiscalía calificó los hechos de abuso sexual y reclamó una pena de siete años de cárcel, mientras que la acusación particular mantuvo su calificación como agresión sexual y pidió la pena más alta recogida en el Código Penal, de doce años. La defensa solicitó la libre absolución.

El acusado y la demandante se conocieron cuando él contaba con 22 años y ella con 16. En la exposición de los hechos y posteriores declaraciones de Manuela Torres, parte de la acusación particular, solicitan la pena máxima, de doce años de prisión, por un delito de agresión sexual «en estas circunstancias», ya que entienden que la joven, de por entonces dieciséis años, «era menor de edad y tenía cierto grado de vulnerabilidad» por ese detalle, además de no contar con «ninguna experiencia sexual», circunstancia que para la denunciante L. M. B., según la abogada, era algo «fundamental» y algo que el acusado «no supo respetar».

Torres explicó en declaraciones a los medios de comunicación que cree que este es un caso «típico» entre la gente joven, que se suele dar cuando se sale «a ligar», como vulgarmente se dice, y que da lugar a situaciones de intimidad respecto a las cuales se puede cambiar de opinión mientras están teniendo lugar. La persona «puede permitir unos besos, primeras caricias» y posteriormente decidir que «no se quiere una penetración ni mantener una mayor relación sexual», ha asegurado la abogada de la acusación. Cuando se traspasa la barrera del «no es no» es cuando debe «entrar el Código Penal a sancionar esa conducta que muchos chicos no entienden».

Por su parte Roberto Ruiz, abogado defensor de R. R. M., aseguró que llegado el momento de pasar de los «besos» al acto sexual, la versión de la denunciante muestra «incongruencias» y hechos que ponen de manifiesto que su versión es «absolutamente ilógica» y carente de «coherencia y credibilidad». Algo que no puede ser considerado como «una prueba de cargo para condenar a una persona que creo que es absolutamente inocente».

Durante las conclusiones, Ruiz argumentó que el acusado se preocupó por la joven, incluso pasado el acto sexual, que en ningún momento hubo «empleo de fuerza», según la declaración de L.M.B., y que fue la denunciante la que el día de los hechos tenía «una situación sentimental inestable», provocada por la muerte de un familiar de segundo grado.

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