Pipper visita El Barco de Ávila, ejemplo positivo de turismo con perros

Pipper junto a los Toros de Guisando, en El Tiemblo (Ávila), ejemplo 'dog friendly'. /PIPPERONTOUR
Pipper junto a los Toros de Guisando, en El Tiemblo (Ávila), ejemplo 'dog friendly'. / PIPPERONTOUR

Según Pablo Muñoz Gabilondo, «humano» de Pipper, el perro turista, El Barco de Ávila es un ejemplo «dog friendly», como también lo es la zona de Gredos o monumentos como los 'Toros de Guisando' en El Tiemblo

ISABEL MARTÍNÁvila

Hacer turismo con mascotas es más fácil en la provincia que en la capital de Ávila. Al menos en lo que atracciones se refiere. Y la localidad de El Barco de Ávila es un buen ejemplo, como ha corroborado esta semana Pablo Muñoz Gabilondo, responsable de una iniciativa que promueve el turismo con perros, y que viaja con el suyo, Pipper, que se ha convertido en todo un fenómeno en las redes sociales.

En El Barco de Ávila se ha realizado una «apuesta institucional» en este aspecto. Es «muy importante» que el Ayuntamiento tome la iniciativa en torno a una demanda social como esta, explica Pablo Muñoz. En la localidad barcense «todas las dependencias turísticas municipales son 'dog friendly'», que es lo que se echa de menos en Ávila capital. El castillo de Valdecorneja, la sala de exposiciones municipal «La Cárcel», la Casa del Reloj, el Museo de la Judía… todos ellos ofrecen la posibilidad a sus visitantes de acceder con su mascota.

Pipper junto al castillo de Valdecorneja, en El Barco de Ávila, ejemplo 'dog friendly'.
Pipper junto al castillo de Valdecorneja, en El Barco de Ávila, ejemplo 'dog friendly'. / PIPPERONTOUR

Sin embargo, en la ciudad de Ávila también hay casos positivos en restaurantes y cafeterías que admiten perro, sin llegar al «40 por ciento de la media europea», y teniendo en cuenta que, en este aspecto, la provincia «está más verde». En el apartado de alojamientos turísticos, Pablo Muñoz ha encontrado «opciones» en todo el territorio abulense.

En una visita de casi una semana, el perrito Pipper ha recorrido también Arévalo, los alrededores de Hoyos del Espino, y atracciones naturales como el Pozo de las Paredes, en Navacepeda de Tormes, las piedras de Ibarrola, en Muñogalindo, y los Toros de Guisando, en El Tiemblo.

«Oportunidad económica» para el sector turístico

«Es una oportunidad económica para el sector turístico», asegura Pablo Muñoz. «Cualquier restaurante con una mínima organización puede hacer compatible los deseos de los amigos de los perros con los que no lo son», cuenta el responsable de la iniciativa «pipperontour.com», quien da algunas ideas para combinar ambas posibilidades y que van desde reservar un salón 'dog friendly' a, incluso, incluir una pequeña oferta gastronómica para los canes. Con este detalle «te vas a ganar el corazón de millones de turistas», además de «hacer caja».

Pipper en el Pozo de las Paredes (Navacepeda de Tormes).
Pipper en el Pozo de las Paredes (Navacepeda de Tormes). / PIPPERONTOUR

También anima a los hoteles «que nunca han acogido mascotas» a hacerlo, estableciendo unas «normas muy lógicas» para que el establecimiento tampoco pierda: los lugares donde puede o no puede estar el animal; establecer un suplemento por el alojamiento del perro y también un extra por la limpieza de las habitaciones». Estos requerimientos «dan seguridad» a la empresa y al cliente, explica.

Pablo Muñoz asegura que Ávila «tiene una asignatura pendiente» en dar un «respaldo jurídico» municipal a los bares y restaurantes que quieran ser 'dog friendly'. De hacerlo, está convencido de que la capital «se puede poner a la altura de los grandes centros turísticos europeos».

León, un buen ejemplo

Además de Ávila, que ha dejado encantados a Pablo y a Pipper por su patrimonio natural y cultural, ya han visitado Salamanca, León, Valladolid, Palencia y Soria y en breve visitarán Burgos. De su experiencia, destaca su paso por la provincia leonesa, donde hay bastantes atracciones turísticas a las que ha podido entrar Pipper. Desde Las Médulas hasta San Isidoro de León, el Pozo Julia o el barco turístico de Riaño, muestran la existencia de una «implicación institucional».