La localidad abulense de Chamartín regresa a su pasado celta un verano más

Uno de los puestos de la Feria Agroalimentaria de Chamartín /Paula Velasco
Uno de los puestos de la Feria Agroalimentaria de Chamartín / Paula Velasco

El municipio celebra este fin de semana su fiesta «Lugnasad», en la que aúna actividades de ambiente céltico con su tradicional Feria Agroalimentaria

Paula Velasco
PAULA VELASCOÁvila

La localidad abulense de Chamartín, situada a escasos treinta kilómetros de la capital, en la sierra de Ávila, ha celebrado este fin de semana su ya tradicional fiesta celta «Lunagsad». Un evento que cada verano cobra fuerza y atrae a vecinos y visitantes de la zona, potenciando el patrimonio cultural que posee este municipio, relacionado con la cultura celta.

El Castro de la Mesa de Miranda sirve como eje central para realizar actividades en torno al pasado de esta localidad abulense, como recreación de combate, visitas al castro, cine al aire libre, cenas y comidas grupales o tiro con arco.

A todo ello se le suma también la tradicional Feria Agroalimentaria de Chamartín, en la que diversos artesanos venidos de diferentes puntos de Castilla y León, como Zamora o Salamanca, muestran sus productos artesanales que pasan de la repostería, a la miel, los quesos de Ávila o los embutidos ibéricos.

Por supuesto no faltan los puestos de objetos artesanales como el de Almudena Cabello, que vive en Madrid pero viene a su casa de Chamartín asiduamente y vende sus productos de lana. Hoy Almudena mostraba a los niños cómo funcionaba un telar «para que no se olviden las raíces, los oficios». Mantas, chales, bufandas y «cualquier objeto que se me ocurra lo tejo», es una «forma de relajarme y poder enseñar también cómo se hacían antes las cosas».

Niños aprendiendo cómo funciona un telar
Niños aprendiendo cómo funciona un telar / Paula Velasco

La jornada de hoy ha continuado con talleres infantiles en los que los niños han podido decorar vasijas de barro con motivos celtas mojando sus pinceles en los colores básicos que proporcionaba la naturaleza, como son el rojo y el marrón.

Taller de vasijas celtas
Taller de vasijas celtas / Paula Velasco

Después han podido realizar las típicas yemas de Ávila en el Taller de Redondeo que se ha organizado, para llegar con hambre a la Comida de Hermandad que se ha servido al aire libre.

Una forma, todo ello, no solo de dinamizar la vida en los pueblos, sino de potenciar mediante el patrimonio que poseen actividades que giren en torno a su historia, y que hacen participar a la población y visitantes de sus raíces y forma de vida, en esta época estival.