Queso fuerte, vino y tarta de chocolate

Pilar Prieto celebra su 110 cumpleaños y se convierte en la residente más longeva del centro para mayores Puente de Hierro

EL NORTEPALENCIA
Pilar Prieto, con el delegado territorial de la Junta. / El Norte/
Pilar Prieto, con el delegado territorial de la Junta. / El Norte

Queso fuerte del Cerrato, un chato de vino y tarta de chocolate. Este fue el menú especial que pidió Pilar Prieto Rubio para celebrar ayer su cumpleaños. Y no se trataba de un cumpleaños cualquiera, ya que Pilar alcanzó ayer la redonda cifra de 110 años, lo que le hace subir un peldaño más en la escalera de las personas centenarias para convertirla en supercentenaria y en la residente más longeva de la residencia Puente de Hierro de la capital palentina.

El delegado territorial de la Junta en Palencia, Luis Domingo González, se trasladó ayer a las instalaciones residenciales para rendir un homenaje a la cumpleañera, que nació en Bilbao el 29 de noviembre de 1903 y que es la mayor de cuatro hermanos, ya fallecidos. Siendo niña, la familia de Pilar se trasladó de Bilbao a Villaviudas, donde su padre ejerció la profesión de guarnicionero. En sus años jóvenes trabajó de empleada de hogar en Palencia, donde se casó y tuvo un hijo. Enviudó con no más de treinta años, dedicándose a partir de esa fecha a la venta ambulante de prendas que tricotaba su hermana. A veces, cuando el cliente no podía pagar en dinero, lo hacía en especie, siendo muy apreciada en todas las localidades que frecuentaba.

Cuando dejó la venta ambulante se dedicó a vender dulces durante los recreos en la escuela de Magisterio de Palencia, hasta que fue adjudicataria del quiosco de los Jardinillos, que regentó con un hermano hasta su jubilación. Aficionada al teatro, incluso en sus años jóvenes fue miembro de algunos grupos. Desde su jubilación hasta su ingreso con 88 años en la residencia Puente de Hierro el 28 de noviembre de 1991, disfrutó viajando con el Imserso, preferentemente a la costa de Levante.

Pilar se ha integrado totalmente en la vida diaria de la residencia. Las personas más cercanas a Pilar, que en el día a día son sus cuidadores y los responsables del centro, destacan su salud, ya que a sus 110 años no recibe medicación alguna. También resaltan su carácter amable y distendido y su alegría, así como su capacidad para recordar canciones de su juventud con las que ameniza a cualquier persona, amigos y familiares que van a visitarla.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos