Sanz serna

DOLORES ALONSO

Mientras compruebo en un termómetro callejero los treinta grados que intuía desde el sudor del pedaleo, mi pensamiento se escapa, solidario del sudor de otro esfuerzo, con los chicos a los que el azar ha elegido estos días para examinarse de 'lectura electrónica' y servir así de termómetro de la sabiduría patria en el informe PISA.

Como contraste a la presunta cara de mediocridad educativa con que salimos en ese retrato, y que servirá a los políticos para escenificar la procesión trienal de la Cofradía del Santo Reproche -que diría Sabina-, me encontré al llegar a casa con la noticia de que Jesús María Sanz Serna ha sido nombrado miembro distinguido de la Society for Industrial and Applied Mathematics de Filadelfia, la sociedad matemática más prestigiosa del mundo.

Ahora, mirando en la web de la SIAM la foto del ex rector de Valladolid entre los 189 'Fellows' de todo el mundo, me alegro por su merecido éxito y recuerdo cómo explicaba, cuando la misma SIAM le concedió el Premio Dahlquist, que la integración numérica de las ecuaciones diferenciales servía para comprender el funcionamiento de sistemas muy complejos, como los astros o las moléculas de algunos fármacos.

Afortunado el alumno cuyos profesores enseñan matemáticas -y todo lo demás- como una forma de entender el universo.

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