«Lo más importante es tener una idea original»

«Lo más importante es tener una idea original»

Cuando Lucia Urban recuerda toda su trayectoria empresarial, suspira un «me hace gracia recordarlo, aunque me parece una locura». Se casó con veinte años, mientras cursaba el tercer año de Biología, y se marchó al pueblo de su marido, en la provincia de Ciudad Real. Durante once años, su marido trabajaba en la fábrica de harinas de la familia de sus suegros y «yo me quedaba en el campo. Aprendí a ordeñar, aprendí a podar y me lo pasaba pipa; cuando llegué no distinguía un olivo de un almendro porque yo nací en el barrio de Chamberí, en Madrid. Entonces me dije 'esto es lo que tengo ¡pues voy a sacarle partido!', y desde luego, fue una época triunfal en mi vida». Ahora es la consejera del Grupo Siro, habla inglés y francés, está titulada en Gestión de Empresas y se declara amante de los caballos y el mar. Forma parte además del grupo de doce pensadores elegidos por la Junta de Castilla y León.

Vive en Valladolid pero durante toda su vida ha hecho 27 mudanzas. «Cuando llegamos a Venta de Baños (Palencia) estuvimos dos años y medio viviendo en un hotel», recuerda, aunque la gran mayoría del tiempo lo pasaba, junto a su marido -Juan Manuel González Serna, presidente del grupo- en las instalaciones de la fábrica. «Estábamos a las ocho de la mañana en la oficina y hasta las once. Vivíamos por y para las galletas; menos mal que teníamos la familia lejos. Si no, no sé que habríamos hecho», bromea. Desde el primer momento su dedicación ha sido exclusiva para sacar adelante su empresa, aunque siempre trabajando codo a codo con su marido. Sin él no es posible entenderle a ella; sin ella es imposible entenderle a él. Trabajan como un tándem, como ella misma reconoce. «Cuando llegamos teníamos que pagar la nómina de ochenta personas. Entonces, me remangué y me dije ¿por dónde hay que empezar?».

Hoy es la consejera del Grupo Siro. En Castilla y León tienen ocho fábricas, otras dos en Valencia y una en Tarragona. «Tenemos el 60% de nuestro personal que es femenino, y dentro del comité de dirección y de responsabilidad, la mitad son mujeres», puntualiza.

Lucía Urban no cree que sea más difícil para un hombre que para una mujer emprender una aventura empresarial. Aconseja a las mujeres que busquen «un nicho diferenciado para sus negocios, no vale con copiar, sino que tengan una idea original». Está convencida de que una mujer «puede ser feliz en un pueblo si tiene ilusión, pero claro, si vas a rastras, serás una desgraciada donde te pongan». Considera que no hay tiempo para el victimismo, más bien, todo lo contrario. «Es importante implicarte, aunque sea un negocio que te llega impuesto, aprenderlo, conocerlo, profundizar y salir adelante, no planteártelo como un inconveniente, sino como una alternativa».

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