Fuentes de Ropel documenta la vida del hijo más ilustre, Gaspar de Cepeda

El CEB Ledo del Pozo financia la publicación que recoge la historia del conquistador y benefactor de la villa Federico Osorio investigó durante dos años el archivo del pósito y obra pía

ISABEL REGUILÓN
Pósito de Fuentes de Ropel, donde se almacenaba grano para épocas de carestía. /SUSANA M. MADRID/
Pósito de Fuentes de Ropel, donde se almacenaba grano para épocas de carestía. /SUSANA M. MADRID

El Centro de Estudios Benaventanos Ledo del Pozo, en colaboración con el Ayuntamiento, acaba de publicar un nuevo libro, un trabajo de investigación de Federico Osorio Argüello, que durante dos años ha investigado, con una beca del CEB Ledo del Pozo, el archivo del pósito y la obra pía de Fuentes de Ropel.

Veintitrés legajos comprende la herencia documental de esta institución fundada por el hijo más ilustre de Fuentes de Ropel, el capitán Gaspar de Cepeda, un hidalgo que hizo las Américas y que se convirtió al final de sus días en el benefactor de su pueblo.

La nueva publicación convierte en verdadera actualidad una parte de la historia de esta villa zamorana y la vida de un personaje singular que protagonizó hazañas dignas de un verdadero aventurero.

Federico Osorio dedica a esta figura un capítulo en el libro 'El pósito y obra pía de la villa de Fuentes de Ropel', que titula 'Un hidalgo en busca de El Dorado', lo que da ya una idea de la vida de este hombre.

Primogénito y, por tanto, heredero del mayorazgo de los Cepeda, optó por dejar a su hermano Pedro de Cepeda la administración de sus bienes y embarcarse en la aventura americana. «A principios del XVI, entre 1518 y 1525, Cepeda partió de Sevilla con destino al Nuevo Mundo», cuenta Federico Osorio. «Una vez allí se incorporó a las huestes del conquistador de México, Hernán Cortés. Junto a sus tropas viajó, luchó y tomó el Imperio Azteca» y alcanzó el grado de capitán general de los Ejércitos de Su Majestad.

Bajo las órdenes de Pedro de Alvarado, Gaspar de Cepeda participó en la conquista de las tierras pertenecientes a los mayas, que hoy en día se prolongan desde Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua, donde los militares recibieron encomiendas e indios como pago a sus servicios. Al finalizar la conquista de aquellas tierras conocidas como Cuzcatlán, el capitán general recibió, en 1525, la zona y ciudad de San Salvador, destruida tres años después en una rebelión indígena, tras la que fue restaurada y Gaspar de Cepeda nombrado regidor, título al que añadió las necomiendas de Naoçalco, Gualçapa y Çitala.

La Real Chancillería de Valladolid alberga su testamento de 63 páginas en el que se acuerda de los indios a su servicio, sus cuatro hermanos y sobrinos, su hija Isabel de Costilla, así como de su pueblo, al que dona 1.000 pesos de oro para la compra de propiedades que generen rentas y propone que su hermano Pedro controle el pósito con 2.500 fanegas de trigo para ayudar a los necesitados, pobres, viudas y huérfanos, en tiempos de carestía y de escasez. Gaspar de Cepeda falleció en 1559.

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