El Norte de Castilla

Fiestas de Valladolid

Cómo se preparan los fuegos artificiales

Primer espectáculo de fuegos artificiales durante las fiestas
Primer espectáculo de fuegos artificiales durante las fiestas / Gabriel Villamil
  • La exhibición de fuegos arrancó el lunes con una función multicolor

El firmamento de Valladolid volvió a iluminarse, un año más, con el espectáculo de la pirotecnia. Desde el lunes y hasta el viernes, los vecinos y visitantes que están disfrutando de la feria y fiestas de la Virgen de San Lorenzo tienen una cita con el cielo a partir de las 22:15 horas. El primer día, los encargados de inaugurar la exhibición de fuegos artificiales fueron los valencianos de Pirotecnia Global Foc, unos veteranos en eventos similares de la ciudad. La empresa lleva veinte años visitando Valladolid para ofrecer sus espectáculos pirotécnicos durante las fiestas, nocheviejas e incluso fueron los encargados de dar color al cielo en la inauguración del Puente de la Hispanidad.

Las exhibiciones de fuegos artificiales no suelen durar más de veinte minutos pero el trabajo previo, que mucha gente desconoce, se alarga durante toda la jornada y es cuanto menos laborioso. El espectáculo del lunes comenzó a labrarse a las siete de la mañana con la llegada de los primeros operarios, procedentes de Valencia, para inspeccionar el terreno. La colocación del castillo de fuegos artificiales resultó ser un exhaustivo trabajo que duró todo el día ya que no se puede dejar nada a la improvisación, por el bien del espectáculo y la seguridad de los operarios y asistentes. El último paso, una vez colocado todo perfectamente, es cubrir toda la superficie del castillo de fuegos con una malla de aluminio para que durante la exhibición ningún resto en llamas caiga encima de un artefacto, todavía en espera de ser detonado, y pueda perderse el preciso control de los fuegos artificiales.

El castillo constó de una amplia variedad de tipos de artefactos: carcasas, candelas múltiples y de un solo tiro, y fuegos fijos. Las carcasas –en argot no profesional podrían considerarse los fuegos de toda la vida– son aquellas que suben y explotan en fragmentos de colores formando una esfera en el cielo. Las carcasas están formadas por una esfera, donde en su interior se encuentran la bola que estalla y las pelotitas que al incendiarse producen las diferentes luces de colores. Adherida a a la bola hay un cono, en el que se encuentra la pólvora prensada que produce la elevación del artefacto. Las candelas son cápsulas cilíndricas que, en función de la mezcla, se encenderán en el aire o producirán sonidos – truenos, roncadoras o silbatos– y permiten ser sincronizadas para crear diferentes efectos.

En pirotecnia todo se logra a partir de la pólvora negra, que se obtiene de la mezcla del carbón, el azufre y el nitrato de potasio, y en función del prensado, la mezcla con espesantes, sales minerales o productos químicos, se consiguen los diferentes formatos de explosivo, efectos sonoros o colores.

Para el espectáculo del lunes se emplearon unos 700 kilogramos de pólvora, proyectiles de calibres de entre 30 y 180 milímetros, más de 1.000 metros de cable de conexión –las mechas que vemos en las películas ya no se utilizan– y unas 350 órdenes de disparo para un total de 18 minutos de ‘show’ pirotécnico.

Pablo García Azcárate es el coordinador y director general de Pirotecnia Global Foc, ha visitado Valladolid en muchas ocasiones en los últimos veinte años y entiende los espectáculos pirotécnicos como «una de las actividades más baratas de cualquier fiesta, ya que atrae a mucha gente de todas las edades y supone un gran beneficio para feriantes y hosteleros».

García valora positivamente el paraje del Caño Hondo por sus dimensiones, que facilitan el dispositivo de seguridad necesario. «Es un placer volver a Valladolid y siempre que me inviten aquí estaré, ya sea para traer nuestro espectáculo o para avalar a cualquier compañía de fuera», expresó García, quien espera regresar los próximos años.