«Aprendí a organizar las chapas con mi padre, que me dijo que con ellas se ganaba dinero»

Carlos Pérez, muestra una de las monedas que se utilizan en este juego. /R. GÓMEZ
Carlos Pérez, muestra una de las monedas que se utilizan en este juego. / R. GÓMEZ

Carlos Pérez, ejercerá de baratero en el bar El Tostadero de Valladolid

Jorge Moreno
JORGE MORENOVALLADOLID

A sus 59 años, Carlos recuerda cómo su padre le enseñó este ‘oficio’ temporal de árbitro del juego. Ha ejercido 18 años en locales y bares de Matapozuelos y Valdestillas, y este año ha aceptado el reto de ser el baratero en un local de la Plaza Caño Argales.

–¿Cuál es su ocupación profesional habitualmente?

–Soy empleado en el Ayuntamiento de Valdestillas, donde trabajo de todo lo que me indican. Tan pronto barro, como podo árboles. Me hice baratero porque mi padre ya ejercía, y me dijo: ‘Aprende hijo, que aquí se gana dinero’.

–¿Cómo fue la posibilidad de tirar las chapas en Valladolid si lo llevaba haciendo en los pueblos?

–Venía ejerciendo en Matapozuelos, pero me llamó con anterioridad el dueño de El Tostadero, y me convenció porque era la primera vez que lo iba a hacer en su local. Supone un reto, tanto para mí como para él realizarlo en esta zona. Hemos firmado el contrato y tenemos todo dispuesto ya. En Valdestillas he gestionado corros en cuatro bares y restaurantes.

–¿Y en dieciocho años de baratero ha tenido algún problema con algún jugador?

–Nunca. Hay que estar muy pendiente y tengo asumido que si falta dinero me toca a mí ponerlo. De hecho, una vez tuve que depositarlo porque hubo una persona que puso el pie sobre los billetes y desaparecieron mientras hacia la vuelta al corro. Y cuando pasé a recogerlos, ya no estaban.

Monedas isabelinas empleadas para jugar a las chapas. R. GÓMEZ

–¿Las partidas más importantes que ha presenciado?

–Han sido tiradas con 3.000 euros de premio, porque hay que tener en cuenta que se trataba de pueblos donde se juega menos cantidad. No es como en la capital, donde se apuestan miles de euros. En algunos bares con tradición se llegan a recoger hasta 10.000 euros.

–¿Qué función tiene el baratero?

–Coordinar las apuestas y si falta hay que cumplir como si fuéramos la banca. En el juego de las chapas, el baratero prepara las apuestas, casa el dinero, lo recoge y paga el premio al jugador si gana la apuesta. A cambio, percibimos un porcentaje que suele ser un 10%. Hay locales donde se juega, en los que el dueño paga una cantidad fija al baratero por ejercer toda la noche.

–¿Cuáles son las mejores horas para apostar?

–En los pueblos, siempre ha sido partir de las dos de la madrugada. Claro que existe una limitación en cuanto al horario que se fija por ser un establecimiento hostelero.

–¿Las mujeres también se han incorporado a este juego?

–Juegan más que los hombres. Pienso que les gusta más. Eso es lo que yo he comprobado en los pueblos donde he ejercido de baratero.

–¿Las jugadas mínimas?

–Las apuestas son generalmente a partir de los cinco euros, y van subiendo. Pero pocos ponen ya ese importe desde el principio de la apuesta.

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