Adif reforzará la línea de Ave en Valladolid por la apuesta ferroviaria hacia el norte

Tomás Vega, subdirector de operaciones de Alta Velocidad. /EL NORTE
Tomás Vega, subdirector de operaciones de Alta Velocidad. / EL NORTE

Es necesario la duplicación de 11,5 kilómetros, que son los que separan el paso sobre el río Duero (a la altura de Puente Duero) y el acceso a la capital

Víctor Vela
VÍCTOR VELA

La apuesta ferroviaria hacia el norte del país -con la previsión de que la alta velocidad llegue a Burgos en 2019, el País Vasco en 2023 y la extensión del servicio de León hacia Asturias en 2021- ha llevado a Adif a plantear un refuerzo de la línea del Ave en su acceso a Valladolid, con la duplicación de vías en 11,5 kilómetros, los que separan el paso sobre el río Duero (a la altura de Puente Duero) y el acceso a la capital, hasta la estación Campo Grande. Tomás Vega, subdirector de operaciones de Alta Velocidad, dentro de la Dirección General de Explotación y Construcción de Adif, explicó que el ente ferroviario continúa con los trabajos que permitirán reforzar la capacidad de la alta velocidad a su paso por Valladolid (por las crecientes necesidades del servicio) y, además, incrementar en uno (pasarían de dos a tres) los andenes de la estación específicos para trenes veloces. «En total, la inversión para el montaje de vías, electrificación e instalaciones de seguridad asciende a 28,3 millones de euros», dijo Vega, en relación a unas obras adjudicadas hace dos años que afrontan su recta final.

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La otra gran mejora de la línea Valladolid-Madrid se sitúa en su otro extremo, en su desembocadura en la estación de Chamartín. Vega anunció que las obras del túnel que conectará la alta velocidad con Atocha están casi finalizadas y que entrarán en servicio en 2018, lo que beneficiará, sin duda, a las conexiones hacia el sur del país, y completar además los servicios que se ofrecen desde Chamartín. «En ciudades tan grandes como Madrid, resulta muy conveniente distribuir el tráfico entre varias estaciones principales. Toda el área de Chamartín y zona norte de Madrid está experimentando un gran crecimiento y disponer de una estación allí se hace imprescindible. No hay que olvidar que la conexión de Chamartín con el aeropuerto se realiza en tan solo quince minutos con trenes de cercanías».

«Las obras del túnel entre Chamartín y Atocha están casi finalizadas y entrarán en servicio en 2018»

Vega es un experto conocedor de la línea Madrid-Segovia-Valladolid, que el 22 de diciembre, cumple diez años desde su inauguración. Ingeniero industrial por la Universidad Politécnica de Madrid, no trabajó en la construcción de la línea, pero sí que se ha encargado posteriormente de su mantenimiento, unas tareas que suponen un desembolso anual cercano a los trece millones de euros para hacer frente a acciones preventivas y correctivas. «A través de trenes de auscultación dinámica de la vía, se comprueba su calidad y se actúa en aquellos puntos donde aparecen disconformidades con respecto a los parámetros con los que se diseñó la línea», aseguró Vega, quien añadió que también hay labores de mantenimiento periódico para el resto de instalaciones (catenaria, subestaciones, telecomunicaciones y señalización).

«El coste para mantener la línea de alta velocidad Madrid-Valladolid es de trece millones al año»

¿Ha cambiado mucho el mantenimiento durante estos diez años? «Los inicios fueron bastante difíciles, porque además de la línea Madrid-Valladolid, se inauguró la Córdoba-Málaga y tuvimos que poner en marcha todos los planes de mantenimiento en un corto espacio de tiempo. La dificultad mayor fueron los túneles de San Pedro y Guadarrama, este último, el más largo que tenemos en Alta Velocidad. Los túneles disponen de todos los elementos de seguridad que requiere una instalación de estas características, y en esos momentos eran nuevas para nosotros. De hecho, la principal complicación en el trazado de la línea Madrid-Segovia-Valladolid fue salvar la sierra de Guadarrama, por su especial protección ambiental, asegurando el cumplimiento de las Declaraciones de Impacto Ambiental y realizando mejoras en el entorno de forma voluntaria».

Vega recordó el papel dinamizador de la alta velocidad en las ciudades. «Durante la fase de las obras, la inversión y los puestos de trabajo que se generan son muy importantes y cuando se finaliza la obra y se pone en servicio provoca un cambio de vida en las personas. Se abren un sinfín de posibilidades con desplazamientos cada vez más cortos y seguros», concluyó.

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