una década de alta velocidad en la región

El impulso de diez años de Ave en Castilla y León

La llegada de la alta velocidad a Valladolid y Segovia el 22 de diciembre de 2007 abrió nuevas oportunidades para la región

Arturo Posada
ARTURO POSADAValladolid

El futuro se presentó en Valladolid a las 11:26 horas del 22 de diciembre de 2007. En ese instante, el morro achatado de la locomotora del Ave entró en la estación Campo Grande después de cubrir el trayecto inaugural desde Madrid en un tiempo que casi sonaba a teletransportación: 56 minutos. De un plumazo, los largos viajes en tren entre las dos capitales (más de dos horas y media) empezaron a sonar a vestigio del pasado, aunque el viejo trayecto por Ávila aún se mantenga casi testimonialmente por la vía convencional. Pero desde finales de 2007, Madrid quedó a tiro de Valladolid y dejó Segovia a 27 minutos de la capital.

Los primeros viajes resultaban desconcertantes para muchos por su brevedad, especialmente si el nuevo tren de alta velocidad no paraba en la estación de Segovia-Guiomar, la otra parada de la línea. «¿Pero esto ya es Madrid?», se preguntaban los pasajeros con cierta incredulidad cuando ya enfilaban el último tramo hacia Chamartín. A 300 kilómetros por hora todo sucede muy deprisa.

Todo fue como la seda en el viaje inaugural del Ave de aquel 22 de diciembre de hace ahora diez años (al día siguiente se puso en servicio para el público). A bordo estaban el entonces presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero; el presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera; los alcaldes que regían Segovia y Valladolid, Pedro Arahuetes y Javier León de la Riva; así como los consejeros Antonio Silván y Silvia Clemente, la ministra de Fomento Magdalena Álvarez y diferentes altos cargos, incluidos los presidentes de Renfe y Adif.

El tiempo de viaje se redujo drásticamente, pero también la distancia entre Madrid y Valladolid. De los 248,52 kilómetros de la línea inaugurada el 15 de agosto de 1864 se pasó a los 179,6 kilómetros del nuevo trazado ferroviario estrenado a finales de 2007. Las obras en la vía de alta velocidad Madrid-Segovia-Valladolid comenzaron el 19 de julio de 2001 en Garcillán (Segovia) en los dos sentidos del trayecto. El coste ascendió a 4.205 millones de euros. Se utilizaron seis tuneladoras para horadar los tres túneles del recorrido (túnel del Cerro de San Pedro: 8.930 metros; túnel de Guadarrama: 28.377 metros; túnel de Tabladillo: 2.524 metros), con un avance por día de 30 a 50 metros.

Los trenes Ave utilizados por Renfe para el trayecto entre Valladolid y Madrid son de la Serie 102/112, con una velocidad máxima de 330 kilómetros por hora. Pero no solo de Ave vive el nuevo trayecto y los viajeros frecuentes se han acostumbrado a los diferentes modelos, por ejemplo los fiables en cuanto a horarios (y más baratos) Avant (modelo 114), construidos específicamente para cubrir distancias medias, a una velocidad comercial de 250 kilómetros por hora. O los Alvia (modelo 130), que cubren recorridos más largos en los diferentes anchos, con velocidades de 200 kilómetros por hora en líneas convencionales y 250 kilómetros en las de ancho internacional de alta velocidad (los retrasos aquí se dan con más frecuencia, debido a la longitud del trayecto). Renfe también ha puesto en marcha el AV City, una variante que permite ofrecer precios más baratos como complemento a la oferta del Ave, en las modalidades Turista y Turista Plus. Se considera AVE o AV City los trenes que circulan exclusivamente por las nuevas líneas de alta velocidad con velocidades máximas de, al menos, 300 kilómetros por hora.

El impulso del Ave ha incrementado las oportunidades laborales y de negocios con Madrid, así como la llegada de turistas. «Se han estrechado las relaciones comerciales y empresariales. Además, hay un segmento de la población que se ha visto muy beneficiado, profesionales que han hallado en el Ave un medio de transporte perfecto para viajar entre Madrid y Valladolid», señaló el alcalde de Valladolid, Óscar Puente, en un encuentro con sus homólogos de León, Palencia y Segovia organizado por El Norte de Castilla para celebrar la efémeride. «Lo que hay que conseguir ahora es que ese beneficio se extienda de forma equitativa a toda la población», añadió el regidor vallisoletano.

En efecto, el precio de los billetes suponen un escollo para muchos viajeros. No todo el mundo puede permitirse los 46,60 euros que supone actualmente un trayecto ida y vuelta entre Valladolid y Madrid en Avant, una cantidad que asciende hasta los 59,70 euros si se trata de trenes Ave o Alvia. El precio en clase preferente en Ave es hoy en día de 77,60 euros. Hace diez años, en su inauguración, el billete de ida y vuelta en Ave costaba 50,40 euros y 66,72 euros en preferente. Como promoción en su inauguración se creó una tarifa web, que aplicaba un 60% de descuento si el billete se sacaba por Internet con 15 días de antelación y una tarifa estrella (40% de descuento) si se hacía con siete días de adelanto, promociones hoy en día inexistentes, aunque periódicamente Renfe lanza otro tipo ofertas a precio reducido.

La llegada del Ave ha supuesto que número de pasajeros en la línea convencional de media distancia haya ido decreciendo, al tiempo que se han incrementado los de alta velocidad. En 2015, último año del que Renfe ha ofrecido datos, un total de 854.574 personas viajaron a bordo de la línea de alta velocidad de media distancia entre Madrid y Valladolid, número que complementan los 119.644 que recorrieron el trayecto en un tren de larga distancia en la misma modalidad. En cambio, en larga distancia convencional fueron 418.340 y en media distancia únicamente 4.195. El número de viajeros totales en tren entre Madrid y Valladolid fue de 962.910 en 2009 y en 2015 ascendió a 1.396.753 personas, según publicó el informe del Observatorio del Ferrocarril en España.

La línea Madrid-Segovia se desglosa en los 816.297 que utilizaron el servicio de alta velocidad media distancia en 2015, los 7.168 de alta velocidad larga distancia y los 50.114 de larga distancia.

La alta velocidad se ha extendido más allá de Valladolid y Segovia, las dos primeras ciudades de Castilla y León en contar con el Ave hace ahora diez años (aunque en el caso de Segovia, apartada del núcleo urbano en la estación Segovia-Guiomar). El 30 de septiembre de 2015, se inauguró el tramo que prolongaba la línea hasta Palencia y León, y que seguirá hasta Asturias, y unos meses más tarde, el 12 de diciembre de 2015 comenzó a funcionar la variante que llega a Zamora y que continuará hasta Orense para culminar la línea hasta Galicia (prevista para 2019), con conexiones a La Coruña, Santiago de Compostela, Pontevedra y Vigo. Burgos quedará unido con la bifurcación desde Venta de Baños que llegará hasta la denominada 'Y' vasca (Vitoria, Bilbao y San Sebastián).

En 2007, Valladolid soñaba con un ferrocarril soterrado que veía factible en un plazo de seis años. La previsión apuntaba a que la tuneladora empezaría a trabajar en 2010 y que las vías desaparecerían de la superficie de la ciudad en 2013. Sin embargo, la deuda arrastrada por la Sociedad Alta Velocidad (404 millones) ha llevado a la clara renuncia del proyecto por parte del actual equipo de gobierno en el Ayuntamiento de la ciudad, que considera inasumible el soterramiento. El nuevo Plan General de Ordenación Urbana de Valladolid contempla la creación de 25 pasos para salvar la barrera que suponen las vías por la ciudad en el denominado 'Paseo ferroviario'. El del soterramiento de las vías parece definitivamente esfumado a finales 2017, pero el sueño del Ave en Castilla y León sí se cumplió hace ahora una década.