Instalaciones del complejo ferroviario del Páramo de San Isidro.
Instalaciones del complejo ferroviario del Páramo de San Isidro. / R. O.

La incertidumbre se cierne sobre los nuevos talleres de Renfe

  • El Gobierno vincula la puesta en servicio del complejo al pago de una deuda, que el Ayuntamiento no reconoce

A día de hoy tiene mala pinta. O el 16 de febrero la Junta General de Accionistas de Alta Velocidad alcanza un acuerdo claro o el nuevo complejo ferroviario, a la que se asocian cerca de mil empleos locales, podría quedar en tierra de nadie. O en la del mejor postor. La respuesta del Gobierno de España a las preguntas realizadas por el diputado de Ciudadanos por Valladolid, Francisco Igea, lejos de tranquilizar sobre el futuro de los talleres del Páramo de San Isidro, que se han comido la friolera de 200 millones de euros (150 más del presupuesto inicial), agudiza la incertidumbre sobre la que se vendió como la infraestructura más moderna de Europa para el mantenimiento y arreglo de trenes.

En el escrito, con entrada en el Congreso el pasado miércoles, el Ejecutivo deja claro que la puesta en servicio de estas instalaciones –ni por asomo se aporta una fecha aproximada de apertura– deberá acordarse en el seno de la sociedad, «cuestión condicionada por la disponibilidad presupuestaria supeditada a la refinanciación de la deuda». Ahí está una de las claves del documento, en el que no se hace referencia al proceso de liquidación de esta entidad o a la solicitud del concurso de acreedores, únicos punto del orden del día de la reunión prevista para dentro de dos semanas y que se preacordaron por unanimidad en el último consejo de administración de Alta Velocidad.

En ese lenguaje ministerial, que apunta intenciones, pero sin mojarse en exceso, se deja claro que hay que hablar de dinero, de ese débito de 404 millones de euros con los bancos que financian la operación y que el Ayuntamiento no está dispuesto a reconocer, tras anular el aval al préstamo que rubricó Javier León de la Riva en 2011 y que comprometía a las arcas de la ciudad en 101 millones. Esa ‘comfort letter’ era, según la visión municipal, el único nexo que unía al Consistorio con el crédito. Y ya se ha roto.

Se llegó a plantear una posibilidad. Que Renfe y Adif aportaran 200 millones de euros para dejar zanjados los vencimientos del crédito hasta el 1 de enero de 2018, pero a cambio los socios se tenían que hacer cargo de la parte de sus intereses. En el caso de la Administración Local, 2,8 millones. Pero el equipo de gobierno del Ayuntamiento no está dispuesto. Supondría, aseguran, reconocer el grueso de la deuda. Eso haría tambalear al Ayuntamiento.

Liquidación ordenada o concurso de acreedores. Esa es la cuestión. En el primer caso, habría una posibilidad de salvar el complejo que se levantó para Renfe. En el segundo, se perdería el control de este activo de la sociedad, único, junto con los avales vivos al préstamo, ya que los suelos que se iban a liberar siguen perteneciendo a las diferentes administraciones. El complejo podría salir a subasta para pagar la deuda con los bancos. El Ayuntamiento espera desde hace unas semanas un documento de Adif y Renfe sobre esa liquidación ordenada, la opción que gana terreno desde la celebración del último consejo de administración. No llega.

En la respuesta del Gobierno a la petición de información de Francisco Igea se asegura que el traslado a los nuevos talleres «cuenta con una planificación y calendario que se actualiza de acuerdo con las circunstancias concurrentes, siendo la previsión que se inicie una vez se entreguen las instalaciones con todos los requisitos administrativos cumplidos y ajustados a la legalidad, con los elementos operativos en uso y con el equipamiento en las condiciones adecuadas». «No obstante –continúa el escrito– la determinación de la fecha de inicio depende de terceros ajenos a Renfe Fabricación y Mantenimiento». ¿Fecha? Ni hay ni se la espera de momento.

Procedimiento judicial

Cabe recordar que sigue abierto un procedimiento judicial por el suministro de las cabinas de pintura y el sistema de montaje de las estructuras de rodaje de los convoyes. Otra complicación. El Ministerio de Fomento subraya que ya se están realizando trabajos en componentes de los trenes de la serie de 103 en los actuales talleres de Valladolid y que el objetivo es abordar grandes intervenciones en el complejo aún sin estrenar, «una vez disponga de las nuevas instalaciones». Se destaca, además, el compromiso para finalizar la conexión Atocha-Chamartín, que permitiría mover los trenes de las líneas sur y este de España hasta la base vallisoletana. Hasta que la obra no concluya, afirman que «podría existir una alternativa» para trasladar hasta aquí los convoyes.

En la última reunión de la sociedad, sus miembros –Ministerio de Fomento (Renfe y Adif), Junta y Ayuntamiento– prometieron tomar decisiones responsables. Los sindicatos, en especial Comisiones Obreras, esperan que cumplan y no pongan en riesgo el empleo de cerca de mil trabajadores ferroviarios.