Promueven una cooperativa para obtener energía más limpia y barata

Participantes en la primera asamblea de la futura cooperativa energética / Ricardo Otazo
  • El proyecto persigue desvinculares de la sgrandes distribuidoras eléctricas y fomentar las fuentes renovables

El ejemplo se ha demostrado exitoso en Cataluña (14.467 socios desde 2010), en Galicia, en Andalucía o el País Vasco y la pregunta es por qué no aquí, en Valladolid. Integrantes de Ecologistas en Acción, de Ingenieros sin Fronteras y el colectivo Som Energía –recientemente creado– han unido inquietudes e ilusiones con el objetivo de instituir una cooperativa energética que permita a los consumidores acudir al mercado eléctrico, lograr mejores precios, comercializar la energías entre sus socios y, después, reinvertir parte de lo obtenido en la creación de nuevas fuentes energéticas (miniestaciones eólicas, huertos fotovoltaicos)«con la idea de que en el futuro toda la energía que consuman los miembros de la cooperativa proceda de sus propias instalaciones, con un certificado de que su origen es 100%verde».

Lo explica Rodrigo Ruiz, uno de los promotores de esta iniciativa en Valladolid, que acaba de celebrar una primera reunión para tantear la posibilidad de implantarse en la ciudad y su provincia, bien como rama del proyecto emprendido en Cataluña o como colectivo con entidad propia.

De momento, se han creado cinco grupos de trabajo que analizarán, por ejemplo, si hay suficiente número de personas interesadas (a más socios, más barato saldría luego el precio de la luz), cuáles serían los requisitos técnicos que debería cumplir la cooperativa en su día a día, como concurrir al mercado energético para conseguir buenos precios o qué energías renovables podrían llevar a cabo, según sus posibilidades, cada uno de los socios.

«Queremos conseguir unas tarifas más baratas, pero sobre todo perseguimos un cambio del sistema eléctrico», donde se primen las fuentes alternativas frente, por ejemplo, a la excesiva dependencia con los combustibles fósiles. Para ello, los integrantes de la cooperativa realizarían una aportación inicial (suele ser de 100 euros) y es el colectivo el que compra en el mercado la energía eléctrica que sus socios consumen (como lo hace el resto de comercializadoras). «Las facturas de la luz se pagarían igual, solo que en lugar de hacerlo a una gran distribuidora, que están en régimen de oligopolio, se haría a través de la cooperativa», apunta Ruiz, quien recuerda que esta primera reunión es solo el inicio para sentar las bases del proyecto.