Fiestas en Nava de la Asunción

La plaza de toros de Nava cumple cincuenta años

Festejo en 1967.
Festejo en 1967. / El Norte

El Ayuntamiento inauguró el coso en 1967, y lo hizo por todo lo alto, con una novillada de nivel

FERNANDO DE LA CALLENava de la Asunción

En Nava de la Asunción, la tradición decía que cada mes de septiembre, la Plaza Mayor se convertía en una eventual plaza de toros, donde los recordados tablados de madera eran subastados entre los vecinos para ocuparlos como público durante los festejos taurinos. Esta laboriosa tarea anual, unida a la falta de seguridad y de espacio, hizo que en 1967 la corporación que presidía el entonces alcalde Pedro Martín, decidiera construir una nueva plaza de toros fuera del casco urbano, un nuevo coso que podría albergar a más de 3.000 personas.

El terreno elegido fue una parcela adquirida por el Ayuntamiento de Nava en la popular zona de Los Barreros, muy próxima a la nueva zona deportiva que se acababa de inaugurar dos años antes. En un primer momento se utilizaría madera cortada en los pinares de Las Ordas, construyéndose el anillo de la plaza y acondicionándose el resto con esas maderas, sustituidas varios años después.

La corporación decidió inaugurar el coso por todo lo alto, con una novillada que, por primera vez, obligó a trasladar al lunes de fiestas la procesión del Cristo de la Expiración, un cambio que ha llegado hasta nuestros días. Para componer el primer cartel se eligió a dos novilleros de la época, Diego Francisco y Ángel Rojas que llenaron los tendidos y salieron por la puerta grande. Pero el festejo que sin duda acaparó más la atención de prensa, vecinos y visitantes fue el festival a beneficio de Caritas parroquial que se celebró dos días después, el martes de fiestas. Toda una figura de la época, Victoriano Valencia, compartió cartel con el diestro más querido en Nava, el canario José Mata, al que años después se le dedicaría una plaza en la localidad. Mata se llevó los mayores aplausos y trofeos de la tarde que registró un lleno absoluto con cerca de 3.400 entradas vendidas. Cortó las cuatro orejas y los dos rabos de sus dos novillos, procedentes de la segoviana ganadería de los Hermanos Rueda.

Remodelaciones

Siendo alcalde Serviliano García, la plaza de toros adquirió su aspecto definitivo, sustituyéndose las maderas por cemento y quedando el graderío finalmente a dos alturas. La que habría de ser la fase final de la construcción, terminar de igualar los tendidos, ninguno de los alcaldes que llegaron después creyó oportuno realizarla. «No se llegó a terminar nunca por una cuestión económica: la plaza de toros sólo se utiliza ocho días al año y era más urgente hacer otras cosas», recuerda Alfonso Tapia, alcalde de 1987 a 1995. Salvo las lógicas de mantenimiento, en el periodo de Tapia no se realizaron muchas modificaciones en el coso, algo que sí se hizo en los cuatro años siguientes con Jesús Moreno de regidor. «Se echó el albero, se hicieron nuevos burladeros, se adoquinó el callejón y se cubrieron y mejoraron los toriles, además de hacerse los de Las Ordas y el del callejón del cine», recuerda Moreno. Después llegarían los dos primeros mandatos de Juan José Maroto. «En 2002 se concedió un taller de empleo a nuestro Ayuntamiento. 16 personas y dos monitores llevaron a cabo la remodelación de la plaza de toros. Se terminaron parte de las gradas que estaban sin terminar, se taparon todos los huecos de debajo de las gradas. Se hizo una tribuna para la banda de música, algunos burladeros interiores, se remodeló la capilla y posteriormente hicimos unos servicios compartidos con la zona deportiva», destaca el actual regidor de Nava.

Con Santiago de la Cruz como regidor de Nava de la Asunción, se hicieron las últimas reformas. «Se construyeron un nuevo almacén y servicios. Se renovaron y repararon las tuberías de agua, además de adecentar y proteger los espacios bajo las gradas», explica De la Cruz.

En cuanto a los festejos, el coso navero ha pasado por varias etapas en estas cinco décadas. En los años setenta, varios festivales llevarían a Nava a figuras de la talla de Antonio Bienvenida, Antonio Chenel ‘Antoñete’ o Jaime Ostos, ya en 1980. Llegarían después numerosas novilladas y los siempre exitosos espectáculos de rejoneo, ya sin figuras de primer nivel y bastante más asequibles a los bolsillos. «Los festejos taurinos deberían dedicarse a corridas de promoción, centrarse en cosas baratas y promocionales, como escuelas taurinas que son más asequibles y coger un prestigio en un determinado tipo de ferias, porque llegar al nivel de otros pueblos es difícil», sigue pensando el exalcalde Alfonso Tapia.

Sin embargo, Jesús Moreno recuerda cómo su corporación se animó a dar el salto de organizar las primeras corridas de toros de Nava de la Asunción con primeras figuras del escalafón taurino. «Fue principalmente la valentía del empresario Vicente de Lucas, y el resultado fue un éxito en los festejos y que todo el mundo pudo comprobar figuras de primer nivel en toreros de a pie y a caballo, y por primera y única vez cartel de no hay billetes en una corrida de toros», señala el exrregidor, quien guarda como mejor recuerdo cuando debutó El Juli como matador de toros en España. «Nos llamaron de Portugal, Francia y Sudamérica para pedirnos entradas para la corrida, y varios medios de comunicación nacionales para acreditarse».

Figuras

Con Vicente de Lucas comenzaron a llegar las figuras del toreo y ganaderías de primera fila como nunca se habían visto en La función. Así, los naveros pudieron ver entre otros a Espartaco, Ortega Cano, David Luguillano, Chamaco, o la ‘navera’ Cristina Sánchez, quien repetiría en la plaza en varias ocasiones. Los rejoneadores Pablo Hermoso de Mendoza y Fermín Bohórquez, también triunfarían en la arena navera.

En 2002, con Juan José Maroto de alcalde, llegaría a la plaza Jorge Arellano, empresario que se ha mantenido organizando la feria taurina hasta nuestros días, alternando años de novilladas y festivales con corridas con carteles de primer nivel. Precisamente en uno de ellos fue donde el propio empresario tomo la alternativa como matador de toros de manos de Jesulín de Ubrique y Rivera Ordóñez. «para mí fue un sueño hecho realidad, en un pueblo que para mí es muy querido y apreciado como es Nava de la Asunción. Un día especial que pasará al recuerdo de mi vida», señala Jorge Arellano, quien recuerda cómo su mayor éxito empresarial el festival de la reaparición de Joselito, conmemorando el veinte aniversario de su toma de alternativa con José Pedro Prados ‘El Fundi’ y El Bote. «Fue un día que pasará a la historia de Nava de la Asunción porque vimos como un pueblo de 3.000 habitantes vivía un ambiente de feria grande. Vino gente de Barcelona, de Italia y de Ámsterdam. Fue un día que me satisfizo mucho como empresario».

De la mano de Arellano también torearían en Nava figuras como Manuel Díaz ‘El Cordobés’, Juan José Padilla, Fandi, Uceda Leal, David Mora, Antonio Ferrera o Luis Francisco Esplá.

Para Santiago de la Cruz, la crisis económica motivó el regreso a las novilladas. «Con la crisis, las corridas resultaban más caras y se optó por celebrar festejos más baratos y que permitieran acudir a más gente», señala el anterior mandatario navero, que no quiere olvidarse de la placa y el homenaje que se rindió en el coso «a los concejales que en 1969 formaban la corporación municipal que instauró el primer encierro nocturno» o de cómo se enteró allí mismo de la mortal cogida de su hermano en 1990.

Y sin con Santiago de la Cruz volvieron a triunfar festivales y novilladas, parece que el regreso de las corridas de toros es inminente. «Las corridas se recuperarán en Nava de la Asunción, solo es cuestión de un poco de tiempo y de que económicamente nos vayamos recuperando todos, tanto ayuntamientos como vecinos. Un sitio como Nava, de los más taurinos de la provincia de Segovia, solo es cuestión de tiempo y de tener un poco de paciencia para que vuelvan las corridas de toros», concluye el empresario Jorge Arellano.

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