La Casa de la Moneda, amenazada pero intacta

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El Eresma, este lunes, a su paso por el puente de la Moneda. M. Al. L.

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El temporal de lluvia y viento también se dejó notar en Segovia capital, aunque sus efectos fueron mucho menos intensos que en otras zonas de la provincia. La atención estuvo centrada en las inmediaciones del río Eresma, desde su salida del embalse de Pontón Alto hasta las zonas más bajas de la ciudad, en la alameda del Parral y de San Marcos y en las proximidades del puente de Los Lavaderos, junto a las instalaciones del Centro Ecuestre de Castilla y León. Aunque sin duda, la mayor preocupación volvió a estar en la Casa de la Moneda debido a las inundaciones producidas años atrás y que por fortuna no se han repetido en esta ocasión.

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El parque de bomberos de Segovia atendió durante la jornada de ayer 33 salidas relacionadas con los efectos del temporal, aunque la mayoría de ellas en la provincia. En Segovia capital, se revisaron cornisas y se retiraron ramas de árboles en la avenida Padre Claret que suponían un peligro potencial para los viandantes. No fue necesaria su intervención para incidentes más graves en las calles de la ciudad.

El caudal del río Eresma, como consecuencia de las intensas precipitaciones caídas durante todo el fin de semana, comenzó a subir su nivel durante las primeras horas del lunes hasta alcanzar los 46 metros cúbicos por segundo a su paso por la ciudad de Segovia. Ante tal situación, las miradas se centraron en la Casa de la Moneda y en las orillas del río a su paso por la alameda del Parral –donde el afluente del Duero llegó a desbordarse ligeramente– y por la alameda de San Marcos, donde las aguas inundaron parte de los paseos que bordean el río en esta zona de la ciudad.

Tampoco se registraron problemas en los polígonos de Segovia, lugares habituales de inundaciones cuando la lluvia es intensa, según informó a esta redacción el concejal de Tráfico, Transportes y Movilidad y Seguridad Ciudadana, Ramón Muñoz-Torrero.

La Casa de la Moneda también salió indemne del temporal de viento y lluvia que azotó la meseta central durante el fin de semana. En previsión de que el panorama empeorase, los bomberos habían guardado bombas de achique en el Real Ingenio. Con un caudal medio ligeramente superior a los 3 metros cúbicos por segundo, el Eresma registró ayer niveles hasta quince veces superior, pero lejos de los 80 metros cúbicos que originaron las últimas inundaciones en 2014, cuando el agua llegó a entrar en la cafetería y en la sala Jorge Soler causando importantes desperfectos.

A raíz de aquel suceso, se instalaron mamparas de ochenta centímetros de altura que protegen el monumento del siglo XVI ante caudales de hasta 120 metros cúbicos por segundo. Ayer, el margen todavía fue amplio, ya que el agua se quedó a aproximadamente un metro y medio de dichas mamparas.