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El obispo de Segovia, César Franco, y el alcalde de Turégano, Juan Montes, se dan la mano en la firma del convenio de cesión de este miércoles. / Antonio de Torre

La recuperación del castillo de Turégano empieza por el cambio de dueño

  • El Ayuntamiento de la villa y el obispo de Segovia, César Franco, han firmado un convenio por el que el prelado le cede la fortaleza al municipio por cincuenta años

  • La construcción medieval, que incluye la iglesia de San Miguel, está en estado ruinoso y hay zonas que no se han tocado desde hace seiscientos años

«La verdad es que no se sabe por dónde empezar», comenta el alcalde de Turégano. Juan Montes, que no pretende ni mucho menos ejercer de arquitecto, tiene claro que el castillo, la iglesia que alberga y el entorno necesitan una reforma global e intensiva, si los vecinos no quieren perder el que es su emblema y su seña de identidad patrimonial. La fortaleza está en la UVI. Solo es visitable una parte, ya que hay zonas en las que el peligro de desprendimiento es evidente. El regidor apunta que hay estancias con «el mismo piso de hace seiscientos años».

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  • El obispado de Segovia cede el castillo al Ayuntamiento de Turégano

Antes de ponerse manos a la obra con el proyecto de recuperación, el municipio necesitaba tener la propiedad. Este miércoles, después de muchos años de intentos fallidos, por fin el máximo representante de la corporación tureganense ha logrado firma el convenio de cesión con quien es el titular del castillo: ni más ni menos que el obispo de Segovia. «Soy el dueño de esto», bromeaba César Franco poco antes de estampar su rúbrica junto a la del alcalde para certificar esta singular cesión.

El tiempo por el que han sellado el acuerdo se alarga cincuenta años. Y, como es lógico, hay una serie de condiciones que figuran en el contrato y a las que se han de atener las dos partes. Sobre todo, el Consistorio, que al fin y al cabo a partir de ahora se hace cargo del mantenimiento, limpieza, conservación, restauración y adopción de medidas de seguridad de todo el castillo, incluida la iglesia de San Miguel, que seguirá destinada al culto». Así está estipulado en uno de los quince puntos en los que se desgrana el acuerdo.

Insuficiente

Tal y como explicado el prelado, que en diciembre cumplió dos años al frente de la diócesis segoviana, el Ayuntamiento y los vecinos ya pusieron de manifiesto su interés por la cesión «desde la primera vez que pisé Turégano». Hasta ahora no habían cuajado las negociaciones entre anteriores corporaciones y obispos por las rotaciones en ambas instituciones. Hasta ahora estaba vigente un convenio de treinta años por el que el Ayuntamiento se hacía cargo del castillo, pero el acuerdo (o mejor dicho, su duración) era insuficiente jurídicamente hablando para poder acceder a ayudas económicas que contribuyan a rehabilitar el inmueble.

De ahí que ambas partes hayan subrayado la importancia del convenio firmado, que pone fin a ese bloqueo. El alcalde ha llamado la atención también sobre otro cambio con respecto a la anterior vinculación. Antes, en el contrato no entraba la iglesia parroquial de San Miguel, y ahora sí. Es lo que querían también los convecinos y la diócesis. El templo, que ha sido el escenario de la rúbrica de este miércoles, es quizás el inmueble del castillo que peor aguanta el paso del tiempo y la ausencia de intervenciones. El regidor calcula que «han pasado doscientos años sin que se haya hecho nada». El diagnóstico del enfermo recoge, por ejemplo, el agrietamiento de columnas por el propio peso de la fortaleza.

El enfermo también presenta «murallas que están a punto de caerse» y desprendimientos de rocas que hasta ahora no han sido de gravedad y otras deficiencias que amenazan la estructura.

Al 1,5% Cultural

La intención del Ayuntamiento es empezar a trabajar cuanto antes en el proyecto que ha de recuperar el máximo exponente de su patrimonio e historia. El acuerdo de cesión, de hecho, gira en torno a la restauración. En este sentido, el Consistorio recurrirá a la línea de ayudas del 1,5% Cultural que concede la Administración central. De momento, para este año prevé contar con una partida de la Junta de Castilla y León de unos 60.000 euros, además de las aportaciones que se ejecuten desde las arcas municipales.

Montes confía en que este verano puedan acometerse una primeras obras de urgencia, que consistirían en eliminar humedades de algunos muros de la iglesia y asegurar que no se reproduzcan filtraciones de agua que debilitan la estructura medieval.

La iglesia, para el culto

Aparejado a la reforma, el Consistorio quiere preparar un plan cultural con el que optar a esas subvenciones tan deseadas y a las que hasta ahora no ha podido ni llamar a la puerta. El acuerdo con el obispo deja bien a las claras que «el uso a que se destinará el castillo por parte del Ayuntamiento está relacionado con actividades culturales, artísticas, recreativas, sociales y, en general, todas aquellas que no estén en contra de la doctrina de la Iglesia Católica, teniendo especial celo en la iglesia de San Miguel».

«Nunca se permitirá un uso profano», establece un punto del convenio. «Para cualquier actividad fuera del culto católico no se podrá atentar contra la moral cristiana». Así pues, el obispo y el Ayuntamiento acuerdan que San Miguel continúe siendo lugar «sagrado y abierto al culto católico». Más de un matrimonio tureganense ha sellado ante su altar su unión. El Consistorio sí podrá facilitar el acceso a la parroquia para las visitas turísticas, que rondan las 13.000 o 14.000 al año, apunta el alcalde de Turégano.