El Norte de Castilla

Tobogán acuático, en las fiestas de Nava.
Tobogán acuático, en las fiestas de Nava. / Antonio Cid

La Función de los vecinos

  • Por su diversidad y duración, las fiestas de Nava atraen a gentes de toda la comarca

«Siempre hay un motivo para venir entre semana a las fiestas de Nava». La frase es de un vecino de Bernardos, pero refleja a la perfección el sentir de muchos visitantes de toda la comarca. La larga duración de los festejos y la variedad de actos hace que cada vez sea mayor el número de vecinos que acude a las fiestas no solo los fines de semana, también a diario. Algunos de esos atractivos motivos, fueron la paella popular para cientos de personas de ayer y un gran tobogán deslizadera ubicado en toda la Calle Real, que hizo a naveros y visitantes despedir el verano por todo lo alto.

En estos días entre semana, las peñas tienen un papel muy importante, celebrándose en ellas comidas o cenas y donde siempre hay forasteros invitados, aunque al final todos acaban sintiéndose como en casa y haciendo suyas las fiestas. «Los mejores e inesperados ratos han sido a diario, la típica: vamos a tomar una y para casa. Siempre me he sentido navero y así se me ha tratado, como mi segundo pueblo que es, lo que más me gusta por vivirlo desde fuera es la duración, y el ambiente en la calle que se respira. En mi pueblo hacemos paella y vamos a por ella con cazuelas y cada uno a su peña, casa o bodega. En Nava cortáis hasta las calles y el parque se plaga de gente», comenta Borja Sanz, de 27 años y de Navas de Oro. 38 años tiene Noelia Llorente de Moraleja de Coca y sus vivencias son similares. «Mis mejores recuerdos son de cuando era pequeña, lo bien que lo pasábamos entre semana yendo de peñas, para rematar en el Penta o en la Trave hasta que íbamos al encierro del campo. Esos encierros en el Land Rover de mi primo, cuando ibas al lado de los toros... Por motivos laborales hace ya mucho que no estoy toda la semana. Este año intentaré cogerme algún día para poder alargar el fin de semana», afirma Noelia, feliz de poder vivir las fiestas desde dentro. «Yo tuve la suerte de que me ‘adoptaran’ hace más de veinte años en una peña, La Cuadrilla, y ahí seguimos».

Otra vecina de Navas de Oro habitual de los festejos es Beatriz Santos, de 26 años. «Voy días puntuales, cuando el trabajo me lo permite, pero siempre que puedo sí que me gusta ir, tomar algo por los bares y disfrutar de las actividades que hay organizadas», señala Bea, quien siempre se ha sentido muy bien tratada en las fiestas. «Mis mejores recuerdos son de hace unos cuantos años, cuando yo estudiaba allí, la verdad que pasaba mucho tiempo en Nava, íbamos de peñas y siempre me he sentido muy bien acogida por los naveros que me hacían disfrutar la fiesta como una más».

Algunos años más tiene Nacho García, de Santiuste de San Juan Bautista, quien recuerda con especial nostalgia cuando muchas peñas tenían sus propias plazas con vaquillas. De Coca llegó a Nava hace 14 años Susana Carrión, aunque fueron muchas las fiestas de Nava que ya vivió de soltera: «Cuando me vine a Nava, me llamó mucho la atención ver a gente joven en la procesión. Es verdad que dura mucho, que es por la tarde y que da tiempo a ir y volver, pero me chocó verlo, y verlos bailando la jota, yo estoy acostumbrada a ver a muy poca gente joven en las procesiones y menos bailar», recuerda.