Aku Estebaranz, ayer, durante la presentación del libro ‘Estampas de aldea’, en la librería Intempestivos.
Aku Estebaranz, ayer, durante la presentación del libro ‘Estampas de aldea’, en la librería Intempestivos. / Antonio Tanarro

«Con la reedición
de 'Estampas'
hemos reparado una injusticia histórica»

  • Una proyecto de micromecenazgo permite rescatar del olvido una pequeña joya de la literatura segoviana publicada en 1935

La librería Intempestivos acogió ayer la presentación de ‘Estampas de aldea’, una reedición del libro publicado en 1935 por el maestro, pedagogo y escritor segoviano Pablo de Andrés Cobos (1899-1973) e incluido en el listado de lecturas prohibidas por el franquismo. La reedición ha sido posible gracias al proyecto de micromecenazgo impulsado por José Manuel ‘Aku’ Estebaranz y Ainhoa Zufriategui, que han contado con la colaboración de Carlos Díez, de la empresa ArchyBox. Según Estebaranz, ‘Estampas de aldea’ es «un canto de exaltación a la cultura del campo (frente a la urbana) y nos ofrece una auténtica cosmovisión del mundo rural segoviano de la época».

–¿Cómo surgió la idea de reeditar una obra tan olvidada?

–Después de descubrir el libro y conocer a Cobos, vimos lo necesario de recuperarlos. La celebración del 80º aniversario de la publicación, el año pasado, nos vino a dar una oportunidad. Y nos lanzamos.

–¿Quién fue Cobos?

–Pablo de Andrés Cobos fue un maestro segoviano nacido en La Cuesta y una figura sobresaliente de la mejor época del magisterio local, el de las hermanas Alfaya, el inspector Antonio Ballesteros, Blas Zambrano y tantos otros. Conocedor como nadie del problema de la aldea y comprometido con la renovación de la educación en España, brilló en su faceta de pedagogo, de articulista y de escritor.

–¿Cómo es ‘Estampas de aldea’?

–Es un libro que sorprende por su calidad literaria y por mostrarnos el microcosmos de una aldea segoviana de principios del siglo XX. Es un libro genuinamente segoviano. A través de 36 capítulos nos muestra, desde los ojos de un niño, la vida y los quehaceres de la aldea. La primera vida de ‘Estampas de aldea’ duró apenas dos años, por lo que el libro, después de tanto tiempo, es un gran desconocido. Por este motivo también sorprende.

–¿Qué pretendió Cobos escribiendo esta obra?

–Principalmente dos cosas: la primera, hacer un homenaje a la vida de la aldea, a su existencia y sus valores. (Y lo hace a través de su propia infancia de aldea segoviana). La segunda, ofrecer un material educativo moderno y de calidad a los maestros y alumnos para su uso en la escuela.

–Una obra que, tras el comienzo de la Guerra Civil, fue retirada de las escuelas. Estamos, pues, ante un libro perseguido por el franquismo.

–Sí, y con una particularidad: ‘Estampas de aldea’ fue prohibida durante la propia guerra, concretamente en febrero de 1937. A medida que la República iba perdiendo terreno, la prohibición se iba ampliando. Es una persecución de primera hora que se mantuvo durante el franquismo, relegando a ‘Estampas de aldea’ al olvido. Por eso, Ainhoa Zufriategui, responsable del proyecto, entendió la necesidad de contextualizar la obra, de recrear la época en la que se publica, de descubrir la figura de Cobos y de añadir textos inéditos que puedan ‘dialogar’ con los cuentos de ‘Estampas’.

–Las ilustraciones son de Miguel Prieto.

–La elección de Miguel Prieto como ilustrador fue una de las apuestas rompedoras de Cobos para ‘Estampas’. Miguel Prieto era ya un gran artista que destacó en el teatro de títeres y por su colaboración con Rafael Alberti y García Lorca. Su estética es vanguardista, pero siempre tiene presente que el lector va a ser un niño, muchas veces de aldea. Fueron bienvenidas por la crítica de la época. Al acompañar al texto son reconocibles y además son estimulantes por su contenido artístico.

–Ustedes han recurrido al micromecenazgo para poder sacar adelanta el proyecto. ¿Están contentos con la respuesta?

–Estamos muy agradecidos. Alcanzar la cantidad necesaria para un proyecto cultural de este tipo en Segovia es un reto muy grande, pero mucha gente se volcó en su difusión. El proyecto ha dado cabida a asociaciones segovianas comprometidas con el arte, la historia, la educación... Este tipo de financiación te permite tener una completa independencia creativa, lo que se ha notado en el resultado final. Ha sido una obra colectiva.

–Lo cierto es que el resultado es excelente...

–Hemos querido hacer una edición conmemorativa muy cuidada, que enamore. Es un pequeño homenaje a Cobos y a la edición original. El resultado está a la vista: es una edición de calidad con un diseño elegante que respeta el ejemplar original.

–Con este libro han hecho arqueología, pero arqueología de la memoria, con lo necesario que es eso en estos tiempos que corren.

–Sí; en cierto sentido, hemos reparado una injusticia histórica que se hizo tanto con el autor como con el libro. Hemos conseguido que ‘Estampas de aldea’ tenga una segunda vida, que esperamos sea larga. Y, al fin y al cabo, hemos redescubierto una joya de la cultura segoviana.