El Norte de Castilla

Las intoxicaciones etílicas en menores se disparan

Varios adolescentes participan en un improvisado botellón festivo.
Varios adolescentes participan en un improvisado botellón festivo. / Word
  • Suman ya 58 casos este año, los mismos que en todo 2015. Las emergencias sanitarias atendieron una borrachera de un paciente de 13 años y cinco más con 14

Las autoridades sanitarias exteriorizan cada vez más su preocupación por el progresivo incremento en los últimos años del número de menores de edad que se adentran en la peligrosa y vertiginosa espiral del consumo de alcohol. La Consejería de Sanidad de la Junta de Castilla y León ha aportado esta semana nuevos y reveladores datos sobre los años de iniciación de los chavales en una práctica que, a la larga, puede resultar especialmente adictiva y dañina, marcando la futura evolución vital de todos los adolescentes afectados.

Los objetivos datos estadísticos que ha divulgado el Sacyl resultan especialmente elocuentes y desprenden que la ingesta de alcohol entre los menores de 18 años va en aumento tanto en el conjunto regional como en el caso específico de la provincia salmantina.

Durante el pasado año los responsables de la Consejería de Sanidad contabilizaron un total de 420 intoxicaciones etílicas en menores en Castilla y León, que implicaron la intervención del personal sanitario. De estas 420, 58 se localizaron en la provincia de Salamanca, es decir, el 13% del total regional.

Aunque los 58 casos son graves, los hechos que han encendido todavía más las alarmas corresponden con dos menores de tan solo 12 años de edad, que fueron atendidos de sendas intoxicaciones etílicas. A partir de ahí, esta inquietante pirámide va creciendo, de manera que durante la pasada anualidad el Sacyl detectó un caso de intoxicación etílica en un menor de 13 años , además de 11 más con tan solo 14 años.

Los quinceañeros que fueron localizados borrachos y en un contexto de intoxicación etílica se elevaron a 15 a lo largo de los 12 meses del pasado año. También hubo 12 pacientes de 16 años que precisaron de ayuda sanitaria por el mismo concepto, así como 18 adolescentes de 17 años que también se vieron inmersos en un proceso de desorbitante ingesta de alcohol con su correspondiente desenlace etílico. En total, los 59 menores mencionados anteriormente.

La presente anualidad no está suponiendo una mejora de estas desconcertantes estadísticas. No en vano, sumando los datos referidos a las nueve provincias de la región, desde el 1 de enero hasta el pasado 30 de octubre las autoridades sanitarias han computado 441 casos de intoxicaciones etílicas en menores, sobrepasando claramente las 420 graves borracheras del ejercicio anterior. Si esta tendencia se mantiene, todo apunta a que el próximo 31 de diciembre se cerrará el año con una lista todavía más elevada.

Respecto a Salamanca, esta tendencia al alza no resulta tan llamativa, pero las cifras que maneja la Consejería de Sanidad no inducen al optimismo, ni muchísimo menos. En lo que llevamos de año y teniendo también como tope el pasado 30 de octubre, la provincia salmantina aparece en la relación estadística del Sacyl con 58 intoxicaciones etílicas de menores. Cierto es que se trata de una menos que el pasado año, pero debe tenerse en cuenta que a dicha cifra habrá que añadir las intoxicaciones etílicas que se están produciendo este mes y las que presumiblemente volverán a acontecer a lo largo del mes de diciembre.

El desglose de la radiografía que traza la Consejería de Sanidad sobre Salamanca pone de relieve que este año no ha habido ningún chico de 12 años que haya desembocado en una situación así –el año pasado hubo dos– pero sí entre los chavales de 13 años, donde se ha registrado una intoxicación que obligó a la intervención de las emergencias sanitarias. Respecto a la casilla correspondiente a los chicos de 14 años, la Consejería de Sanidad tiene anotados cinco menores salmantinos, y nada más y nada menos que 19 en el apartado específico de los quinceañeros y quinceañeras. Si hablamos de adolescentes de 16 años de edad, aparecen mencionadas 12 intoxicaciones etílicas y, respecto a los 17 años, el volumen se dispara de forma notoria hasta elevarse a los 21 casos.

Con todo,Salamanca no despunta especialmente en este sombrío panorama. El año pasado, por ejemplo, los equipos sanitarios proporcionaron atención sanitaria a 31 menores de 17 años con claros síntomas de embriaguez e intoxicación etílica en la vecina provincia de Valladolid. En León hubo otros 24 casos con las mismas edades, y 24 casos más de adolescentes de 16 años. Este último número también se repitió en la provincia burgalesa.

En lo que llevamos de año, el peor indicador se vislumbra nuevamente en Valladolid, con 31 despropósitos etílicos en adolescentes de 16 años, así como 30, también con la misma edad, en la provincia de León.

Radiogrgafía ministerial

Al igual que la Junta de Castilla y León, el Ministerio de Sanidad viene lanzando contundente mensajes desde hace años sobre este desgarrador problema social. La última encuesta del organismo ministerial que encabeza actualmente Dolors Montserrat evidencia que la mitad de los jóvenes españoles de 18 años –el 50,1% exactamente– se ha pegado uno de estos atracones con la bebida en el último mes. El 24,6% –casi uno de cada cuatro– tienen 15 años.

Precisamente, durante el primer fin de semana de este mes de noviembre salieron a la luz nuevos casos que conmocionaron a la opinión pública. En Madrid una chica de 12 años murió tras participar en un botellón etílico. En Vigo y Pontevedra, durante ese mismo fin de semana se procedió a la hospitalización de otras dos chicas, de 12 y 13 años, por sendos abusos etílicos.

La Asociación de Alcohólicos Rehabilitados de Salamanca (Arsa) sostiene que los hijos de pacientes alcohólicos son víctimas silenciosas de los cambios de carácter y de conducta de los abusadores de bebidas alcohólicas. Fracaso escolar, crisis de ansiedad, miedos, terrores nocturnos, insomnio, rebeldía, frustración, introversión y tendencia al consumo de drogas son algunas de las consecuencias que golpean a los hijos de los padres alcohólicos.