«No nos debe valer cualquier pan porque está en juego la salud»

La presidenta de la Asociación de Panaderos de Palencia, M</p><p>aría Franco. /Marta Moras
La presidenta de la Asociación de Panaderos de Palencia, M</p><p>aría Franco. / Marta Moras

La nueva presidenta de la Asociación de Panaderos de Palencia e investigadora de genética vegetal afirma que no todo lo que se vende como pan contiene nutrientes

El Norte
EL NORTEPalencia

Tras dos años al frente de la Asociación Provincial de Fabricantes de Pan de Palencia, Bizien Serrano ha pasado el testigo a María Franco, la gerente de la 'La Tahona de Sahagún'. Serrano asegura que lo más importante que tiene que tener su sucesora son «ganas», algo que no va a faltar en esta joven investigadora de genética vegetal que, a sus 28 años, afronta la presidencia de una asociación que tiene como gran reto hacer ver al consumidor que comprar pan de calidad es invertir en salud.

–¿Cómo afronta esta nueva etapa al frente de la asociación?

–Con muchas ganas. Bizien me ha dejado el listón muy alto, ha trabajado muy duro durante estos dos últimos años, que han sido muy beneficiosos para el sector en general y para la asociación en particular. La idea es que entre gente joven, que en este sector es complicado, defender al gremio y que los clientes vayan valorando el pan de calidad y el trabajo artesano que hay detrás.

–Comenta que es complicado que entre gente joven al sector. ¿Como llegó usted a la gerencia de la panadería?

–He tenido una formación y otro trabajo diferente, pero mi padre era el dueño y gerente de la panadería y falleció hace unos años. Una de las complicaciones que tenemos los pequeños artesanos es que el negocio es nuestra vida, estamos atados a él. Cogí las riendas del negocio hace tres años y medio con ganas de seguir luchando por ese legado familiar.

–La figura del panadero aparece asociada casi siempre al género masculino. ¿Es difícil ser mujer en este mundo?

–No. Este es un mundo de hombres en todos los sentidos, pero por suerte nunca he tenido ningún problema por ser mujer. Esto es algo generacional, antes las mujeres trabajaban tanto o más que los hombres, pero el dueño de la panadería era el panadero. Ahora las cosas han cambiado en el sector, como en otros ámbitos de la vida.

–¿Cómo se puede poner en valor el pan artesano frente a otros tipos de pan más extendidos y menos saludables?

–Tenemos que saber qué consumimos. Hay productos en el mercado que se venden como pan y que están vacíos de nutrientes. La gente consume esto como base de su alimentación y no se para a pensar que no ha tenido los tiempos de fermentación adecuados para que la masa desarrolle toda la magia de su interior y obtengamos un producto con nutrientes, que nos alimente y nos dé energía. A la gente no le debería valer cualquier pan porque lo que está en juego es su salud.

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