El Norte de Castilla

Puentecillas recupera su esplendor

Tomás de la Torre trabaja en la restauración de Puentecillas.
Tomás de la Torre trabaja en la restauración de Puentecillas. / Antonio Quintero
  • Una intervención especializada permite restaurar los arcos exteriores del último ojo del emblemático puente de Palencia

Se trata sin duda de uno de los emblemas de Palencia. Declarado bien de interés cultural en 2009, el puente de Puentecillas tiene sus orígenes en la época romana, dada la necesidad de unir la antigua ciudad con la isla del Carrión que hoy se conoce como Sotillo de los Canónigos.

De aquellos primeros orígenes no queda prácticamente nada en la actualidad, ya que desde el siglo XI ha ido sufriendo sucesivas reformas, con una muy destacada en el XVI, cuando se definieron las líneas actuales y se hizo desaparecer gran parte de los vestigios del puente primigenio. Sus momentos más delicados los vivió en el siglo XX, cuando cayó en un notable abandono, hasta que a principios del siglo XXI experimentó una importante intervención: se limpiaron sus fachadas, se renovó el pavimento y se añadió una nueva iluminación, que sustituyó a una anterior, cuya instalación ha sido precisamente la causante de algunos de los más notables deterioros que presenta Puentecillas. Y aunque la última restauración ha permitido que el emblemático puente palentino pueda presumir de una buena salud general, esto no hace que no presente algunos problemas de conservación en puntos determinados, que regularmente tienen que ir solucionándose.

El más grave de estos achaques afectaba al último ojo, el más cercano a la zona de Las Once Paradas, cuyos dos arcos exteriores presentaban graves daños en las dovelas y especialmente en una de las piedras clave. La bóveda no corría peligro, pero sí los arcos que la cerraban, como habían denunciado en diferentes ocasiones vecinos y expertos en patrimonio, que veían con preocupación como algunas de las piedras estaban muy carcomidas y a punto de desprenderse.

Ante esta situación, el Ayuntamiento de Palencia decidió incluir en el listado de trabajos del Plan de Vías de este año una intervención para la restauración de este último ojo de Puentecillas, y Osepsa, empresa adjudicataria de la conservación de espacios públicos, ha confiado las obras a la firma especializada en recuperación del patrimonio y restauración Archivolta, cuyos técnicos han estado trabajando en el puente durante las últimas semanas, con lo que la reforma concluirá previsiblemente durante la jornada de hoy o la de mañana.

Los trabajos han consistido fundamentalmente en la eliminación de las partes de piedra que estaban deterioradas y el cosido de la estructura con barillas de acero inoxidable y resina epoxi. Posteriormente se han rellenado los huecos hasta dar nueva forma a todos los volúmenes perdidos, mediante el uso de piedra caliza y morteros de sal. Posteriormente se ha dado textura a la nueva piedra y rellenado las pequeñas hendiduras, para finalmente aportar un tratamiento de color que iguale tonalidades, de tal forma que el efecto final permita reconocer la restauración, aunque el efecto visual sea de unidad e integración.

Los trabajos han servido también para corregir daños provocados por una antigua instalación eléctrica, cuyas canalizaciones habían roto algunas piedras y han permitido limpiar parte del hollín de la bóveda, puesto que durante décadas del pasado siglo este ojo de Puentecillas se usó como vivienda.

Según recuerdan todavía vecinos de la zona, durante algunas décadas del pasado siglo el río Carrión no anegaba los dos últimos ojos de Puentecillas, lo que sí ocurre ahora. Y como estaban secos, estos dos vanos fueron ocupados por familias que construyeron su hogar bajo las centenarias piedras. Este particular uso, ha llevado a que la bóveda esté plagada de manchas de humo y hollín, puesto que tuvo que soportar hogueras diarias. Los trabajos de restauración actuales han permitido eliminar parte de esa suciedad acumulada durante años.