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Dos miembros del equipo trabajando en el laboratorio. / Antonio Quintero

Hallan restos de una necrópolis prerromana en el yacimiento de Dessobriga

  • Las vasijas y objetos encontrados demuestran que se celebraban rituales de incineración

Entre campos de girasoles y pacas de paja, bajo la tierra que los agricultores de Osorno llevan arando durante siglos, se encuentran los restos de un asentamiento humano que ocupó aquellas tierras entre la Primera Edad del Hierro y el período del Alto imperio romano. Su nombre es Dessobriga (’desso’ significa ‘situado a la derecha’ y ‘briga’, ‘ciudad fortificada’).

En el año 2013 se inició una campaña de excavaciones arqueológicas que forma parte del proyecto internacional dirigido por la catedrática de la Universidad de Saboya Margarita Torrione. La campaña de este verano se extiende desde el 1 hasta el 28 de agosto.

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  • Excavaciones en el yacimiento arqueológico de Dessobriga

Dessobriga es uno de los seis yacimientos de la provincia de Palencia que están siendo investigados este verano. Las localidades de Pomar de Valdivia, Ampudia, Villanueva de Arriba, Paredes de Nava y Herrera de Pisuerga se han convertido también en un escenario en el que arqueólogos procedentes de toda España y otros países europeos tratan de desenterrar la historia que esconden las tierras castellanas.

El delegado territorial de la Junta de Castilla y León, Luis Domingo González; la concejala y diputada de Cultura, Carmen Fernández Caballero, y la alcaldesa de Osorno, María Félix Dehesa, visitaron ayer las excavaciones y conocieron de cerca el trabajo que está realizando el equipo del proyecto. El recorrido comenzó en el laboratorio ubicado en las escuelas del pueblo. En él se limpian, analizan y clasifican los elementos encontrados en el yacimiento osornense.

Diminutas piezas de cerámica, huesos fragmentados de animales y restos de antiguos ajuares ocupan las mesas, entre las que las autoridades pasearon admirando el trabajo de arqueólogos de diversas universidades españolas que clasifican los vestigios hallados.

Margarita Torrione, que dirigió la visita, señaló que «el laboratorio es un pequeño mundo de trabajo para todo el equipo que participa en el proyecto».

Además de cerámicas pintadas, características de los vacceos, monedas y objetos de cobre, la catedrática indicó que uno de los elementos más relevantes encontrados hasta ahora es una punta Palmela, denominada así por haber aparecido las primeras en la población portuguesa de Palmela. Se trata de una punta de flecha fabricada en bronce, y que según explicó Torrione, «podría demostrar que en este territorio tuvo lugar algún tipo de enfrentamiento».

A las afueras de Osorno y rodeado de una nube de polvo levantada por los coches de los visitantes, se encuentra un yacimiento en el que aproximadamente una decena de personas extraen ciudadosamente los vestigios de aquel pueblo que se resistió ante Roma en vísperas de las Guerras Cántabras.

La arqueóloga Esperanza Martín dirige la campaña de excavacion de es este verano con la colaboración de restauradores, especialistas en epigrafía, numismática y geología y otros arqueólogos. «Utilizando georradares y a través de fotografías aéreas, se localizó una gran estructura enterrada en estos campos», explicó Martín.

Eliminando el nivel superficial de tierra y durante la semana que lleva desarrollándose el proyecto, el equipo ha hallado varios espacios habitacionales y de almacenaje cuyas paredes fueron construidas con cal y mortero.

«Los elementos encontrados se encuentran en muy buen estado, aunque todavía queda mucho por hacer en lo que queda de verano», afirmó Esperanza Martín. El objetivo de la campaña de este año es estudiar un muro defensivo de época romana de 390 metros de longitud que demostraría que este asentamiento podría tratarse de un enclave de carácter militar.

Una terraza del yacimiento, considerada una zona ritual prerromana, despierta también el interés de los arqueólogos. Margarita Torrione explicó que se trata de una necrópolis en la que se celebraban rituales fúnebres.

«Han aparecido vasijas que prueban que el cuerpo de los fallecidos se incineraba, pues en ellas se almacenaban sus cenizas», indicó Margarita Torrione. La arqueóloga destacó que «se sabe con certeza que se trata de una necrópolis porque generalmente se situaban cerca de riachuelos y se ha encontrado el cauce de uno cerca del yacimiento».

Las vasijas halladas están decoradas con diferentes motivos. «Algunas cuentan con una cupulilla de canto o piedra hincada», explicó la catedrática y arqueóloga. La aparición de huesos de conejos, cabras y vacas demuestra que como parte del ritual fúnebre se celebraba una comida multitudinaria.

Otro de los grandes hallazgos es un fragmento de calota, un hueso que podría haber formado parte de un cráneo humano.