El Norte de Castilla

Miembros de la empresa Saloro muestran un plano de la mina de wolframio de Barruecopardo, en Salamanca.
Miembros de la empresa Saloro muestran un plano de la mina de wolframio de Barruecopardo, en Salamanca. / El Norte

Una región en busca de uranio

  • El declive del carbón contrasta con el interés por explotar otros minerales en Castilla y León

El mayor potencial minero de la comunidad de Castilla y León no ha sido otro durante décadas que la riqueza generada en las explotaciones carboníferas de León y Palencia, pero el creciente declive del sector ha motivado que la explotación de otros minerales haya logrado mayor visibilidad pública en los últimos años. Y no porque desde los agentes sociales o desde la Junta no se tenga plena confianza en que el sector del carbón aún tiene futuro, sino más bien por lo que indican las estadísticas.

Las minas de antracita y hulla de las cuencas de León y Palencia ocupaban a más de dos mil trabajadores en 2010, una cifra que se ha reducido progresivamente año tras año hasta los 408 trabajadores que el Régimen Especial de la Minería del Carbón en Castilla y León contabilizaba como afiliados al iniciarse el pasado mes de octubre.

Ese decaimiento del sector del carbón contrasta con las 19 licencias que la Junta ha otorgado a distintas empresas entre 2010 y 2016 para la obtención de otros minerales. Han sido autorizaciones en distintas provincias de la comunidad para obtener no solo los recursos habituales y necesarios para la actividad de la construcción, como áridos, arenas, gravas, arcillas, calizas o pizarras, sino otros minerales con el valor añadido de crear un elevado número de empleos.

Inversiones y empleo

Esos proyectos empresariales han exigido inversiones millonarias y se han puesto en marcha para obtener minerales como wolframio (un metal escaso en la corteza terrestre, muy utilizado en la industria de la iluminación o del acero), uranio (empleado como combustible para los reactores nucleares) o magnesita (un mineral muy apreciado para un sinfín de aplicaciones industriales en campos tan distintos como la industria siderúrgica, la de construcción o la fotográfica).

Entre las concesiones otorgadas por la Junta en los últimos siete años destacan, por la cuantía de la inversión y la creación de puestos de trabajo, la explotación de magnesita que la empresa San Pablo gestiona en Borobia (Soria), la obtención de wolframio en Barruecopardo (Salamanca) y la de uranio en los términos municipales de Retortillo y Villavieja de Yeltes, también en la provincia salmantina.

La mercantil Magnesitas y Dolomias de Borobia ostenta la titularidad de la mina de magnesita de San Pablo en la provincia de Soria. La concesión le fue otorgada en junio de 2013, aunque su explotación se ha iniciado a un ritmo que va en función de la obtención de los permisos de la Confederación Hidrográfica del Ebro. La inversión prevista es de 7,4 millones de euros y 21 los trabajadores que se han necesitado hasta ahora. Asociado a este proyecto en un futuro se pretende poner en marcha una fábrica de calcinación y desarrollos tecnológicos en Ólvega, lo que podría elevar la inversión hasta los 35 millones de euros y la creación de 85 puestos de trabajo.

La Dirección General de Energía y Minas de la Junta de Castilla y León otorgó en noviembre de 2014 a la empresa Saloro, de capital irlandés, la concesión de la explotación de Baruecopardo, ubicada en el municipio homónimo de Salamanca, para que pudiera obtener wolframio.

Barruecopardo albergó durante casi todo el siglo XX una famosa mina de wolframio que cesó su actividad en 1982. Saloro quiere modernizar y reactivar esas operaciones mineras del pasado y con ese propósito se encuentra en la fase de ocupación de los terrenos para iniciar el montaje de la planta y las instalaciones anexas y a continuación proceder a la extracción minera.

El proyecto prevé generar 110 empleos directos y 200 indirectos, con una inversión de 50 millones de euros para poner en marcha el proyecto y otros 200 millones en la fase operativa (los primeros nueve años), en su mayoría gastos de personal y suministro de servicios locales.

Otras concesiones

Por su parte, fue a primeros de abril de 2008 cuando la Dirección General de Energía y Minas otorgó a la mercantil Berkeley Minera España la concesión de explotación denominada Retortillo-Santidad para obtener minerales de uranio en los términos municipales de Retortillo y Villavieja de Yeltes, en Salamanca. A finales de julio se emitió el informe preceptivo y vinculante favorable del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) en materia de protección radiológica y en octubre de 2013 se publicó en el Boletín Oficial de Castilla y León (Bocyl) la orden por la que se dictaba la declaración de impacto ambiental por la que la Consejería de Fomento y Medio Ambiente informaba favorablemente el proyecto.

La inversión total prevista para este proyecto asciende a 366 millones, con la creación de 196 empleos directos y 980 indirectos, según las previsiones que maneja la empresa. Además, durante la fase de construcción, el proyecto empleará de manera directa entre 350 y 400 personas.

La Dirección General de Energía y Minas tramita en la actualidad otras once concesiones de explotación, sustentadas por otros tantos proyectos, de sustancias para el aprovisionamiento de la industria de la construcción. Las autorizaciones se han solicitado para extraer cuarzo, roca ornamental y pizarra enLeón y áridos en Palencia, Burgos y Salamanca. Otros dos proyectos también buscan la obtención de piedra caliza en Burgos, mientras que en Ávila se ha solicitado la concesión de una explotación de cuarzo. Es una minería de menor dimensión económica, pero muy estable.

Españolas y multinacionales

El director general de Energía y Minas de la Junta, Ricardo González Mantero, explica que la mayoría de las empresas que solicitan licencia para la explotación de arenas, gravas, calizas, arcillas o pizarras son españolas, radicadas en una buena parte en Castilla yLeón, mientras que en los grandes proyectos de búsqueda de minerales metálicos, como puede ser el wolframio, se trata de grandes grupos industriales especializados, ligados no solo a los mercados de materias primas a nivel global, sino también a la finalización de los procesos industriales y a la comercialización de los productos en cualquier lugar del mundo.

Ese potencial minero de la comunidad es una riqueza que, según subraya Ricardo González Matero, debe ser cuidado y estimulado por la riqueza que genera, aunque, a la vista de algunas protestas, la concesión de licencias no siempre sea bien entendida por los vecinos.

Bueno para la población

«No cabe duda de que cualquier actividad productiva, en especial si se encuentra localizada en el medio rural, tiene ventajas indudables en términos de creación de empleo y riqueza y, por ende, contribuye a fijar población», afirma Ricardo González Mantero, director general de Energía y Minas de la Junta, para explicar la trascendencia económica de la concesión de licencias para explotar otro tipo de minerales que no sean carbón. Y para corroborarlo señala, a modo de ejemplo, una concesión de explotación en activo desde 2008 para obtener wolframio en la provincia de Salamanca, la denominada Los Santos-Funterroble, de la mercantil Daytal Resources Spain, que desde septiembre de 2011 pertenece al grupo empresarial canadiense Almonty Industries Inc. «El empleo generado es de un centenar de puestos de trabajo directos y cerca de 200 indirectos, que como es lógico suponen un impulso considerable para la zona en la que se encuentra», agrega.