El Adagio de Barber para despedir al maestro López Cobos

Instante en el que el cuerpo de López Cobos llega a la Colegiata de Santa María de Toro. /Mariam A. Montesinos
Instante en el que el cuerpo de López Cobos llega a la Colegiata de Santa María de Toro. / Mariam A. Montesinos

Cientos de personas dan el último adiós al prestigioso director de orquesta, que descansa ya en el claustro del Monasterio Sancti Spiritus de Toro

Alicia Pérez
ALICIA PÉREZToro

Con música y una clave de sol, cientos de personas, alrededor de medio millar, despidieron ayer, dos semanas después de su fallecimiento en Berlín, al maestro Jesús López Cobos en la localidad zamorana de Toro, donde nació hace 78 años. Era su deseo, descansar en la localidad que le vio nacer, y fue enterrado con todos los honores que merece un hijo predilecto de la ciudad.

Música de diez miembros de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León, de la que era director emérito, que interpretaron el Adagio de Barber; de la Banda de Música La Lira de Toro, del coro parroquial de la Colegiata y del cellista Albán Gerhardt centró la misa de funeral que se celebró en la Colegiata de Santa María la Mayor de Toro. Una loseta de arcilla con una clave de sol inscrita fue colocada en el claustro del Real Monasterio Sancti Spiritus, a la altura del nicho número tres, en el que descansa desde ayer la batuta toresana.

Con la marcha Getsemaní de la Banda de Música La Lira de Toro, fue trasladado el cuerpo de López Cobos desde el Ayuntamiento a la Colegiata, entre un pasillo de vecinos que aguardaban el paso del hijo predilecto de la ciudad de Toro.

Personalidades del mundo de la cultura y del arte, compañeros de su larga trayectoria musical llegados desde Cincinnati (Estados Unidos), donde dirigió la Orquesta Sinfónica; Berlín (Alemania) y Laussane (Suiza), y amigos procedentes de Málaga, Alicante, Barcelona y La Coruña acompañaron a la familia más cercana de López Cobos que se trasladó a Toro, su mujer, Brigitte; el hijo de ésta, y los tres hijos del director, Jesús Manuel, Lorenzo y Antoine.

Grandes artistas de la música llamaron para disculparse por su imposibilidad de asistir al funeral de López Cobos, a pesar de su intención de viajar a Toro. Es el caso de la mezzosoprano Teresa Berganza, que no puedo viajar por la nieve, o del tenor Plácido Domingo.

Familiares y autoridades desfilaron en comitiva desde el Ayuntamiento hasta la Colegiata.
Familiares y autoridades desfilaron en comitiva desde el Ayuntamiento hasta la Colegiata. / Montesinos

Mensajes, condolencias y fotos de los años 80 y 90 con el maestro han llegado al Ayuntamiento en los últimos días. También aportaciones económicas para la escuela municipal de música López Cobos. Fue su deseo, que los gastos en flores de su entierro se destinaran a la escuela de formación que lleva su nombre.

Entre los presentes, el exdirector artístico del Teatro Real y actual director del Centro Nacional de Difusión Musical, Antonio Moral, quien compartió con Jesús López Cobos cinco años de trabajo y una gran amistad durante más de 30 años.

Tuvo la suerte, explicó ayer, de ofrecerle la dirección de Las nueve sinfonías de Beethoven en un solo día, «uno de los regalos más grandes que le habían hecho, incluso más importante que dirigir la tetralogía de Wagner».

Antonio Moral destacó su calidad humana. También lo hicieron otras personalidades de la cultura como el artista Carlos Piñel, quien fuera director del Museo Etnográfico de Castilla y León durante cerca de catorce años. «Una personalidad así no es de las que abundan, quizá una o dos veces en un siglo», aseguró Piñel, quien formó parte del jurado que concedió a López Cobos el Premio Castilla y León de las Artes.

Quisieron dar también su último adiós al director de orquesta el pintor zamorano Antonio Pedrero, el historiador José Navarro Talegón y amigos íntimos de López Cobos como el bodeguero José Antonio Fernández, quien en 2016 dedicó un homenaje al artista en el Teatro Latorre de Toro.

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