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Homenaje a la Librería Relieve en la Feria de Libro de Valladolid

CULTURA

Homenaje a la Librería Relieve en la Feria de Libro de Valladolid

Escritores, artistas y promotores culturales participan en una mesa redonda con motivo del 60 aniversario de un establecimiento que fue el germen del Grupo Simancas y realizó varias publicaciones

30.04.11 - 18:12 -
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Mesa redonda 'De libros, versos y cuadros: La Librería Relieve y el Grupo Simancas’ en la Feria del Libro de Valladolid. / Fotos y Video:Henar Sastre
El Pabellón de Autores de la Feria del Libro de Valladolid acogió hoy un sentido homenaje a la Librería Relieve de la capital coincidiendo con el 60 aniversario de la creación de este “lugar de encuentro, diálogo y libertad”, que congregó en las décadas de los 50, 60 y 70 del siglo XX a escritores, artistas y a todo tipo de personas con intereses culturales que pasaban por la ciudad, y que además realizó un importante labor de difusión de la literatura y fue el germen del grupo pictórico Simancas.
Así lo pusieron de manifiesto durante la mesa redonda 'De libros, versos y cuadros: La Librería Relieve y el Grupo Simancas’ asiduos a la misma como el escritor y premio Cervantes José Jiménez Lozano, el pintor Félix Cuadrado Lomas (integrante del grupo), el poeta Ramón Torío y el galerista Fernando Santiago ‘Jacobo’, quienes estuvieron acompañados por Cristina Rodríguez, hija de uno de sus fundadores, y por expertos como la gestora cultural María Calleja y los periodistas Luis Miguel de Dios y María Aurora Viloria.
El acto estuvo presidido por José Rodríguez, conocido popularmente como ‘Pepe Relieve’, cofundador de la librería junto a su hermano Domingo y al cargo de la misma desde que éste falleció en 1960, junto a la concejala de Educación del Ayuntamiento de Valladolid, Ángeles Porres.
Cristina Rodríguez explicó que su padre, Domingo, era un hombre represaliado por el franquismo que no pudo ejercer su profesión, por lo que se buscó otra forma de subsistir. Con la colaboración de su hermano Pepe, pusieron en marcha en 1950 la Librería Relieve, donde destacó que intentaron crear su “propio lugar libre para encontrarse con sus iguales”. “Mis recuerdos de los años 60 son que siempre había mucha gente dentro de pie fumando sus cigarros y todo estaba lleno de humo”, comentó.
Además de remarcar cómo la librería se convirtió en lugar de encuentro de intelectuales, Rodríguez también quiso destacar que realizó una importante labor editorial y bibliográfica. Así, recordó que su padre publicó en 1995 la ‘Bibliografía Vallisoletana’, en la que logró reunir 2.500 registros de textos relacionados con la provincia, una obra que sigue siendo “imprescindible” en la actualidad.
También aludió a su modernidad en un doble aspecto. Por una parte, a su interés por difundir sus productos bibliográficos en el extranjero (en 1955 ya enviaban lotes a las bibliotecas de prestigiosas universidades de Estados Unidos) y, por otro, al moderno diseño de sus productos y su logo.
Por último, Cristina Rodríguez aseguró que su tío Pepe “siempre fue un magnífico librero que conocía mucho las obras y que nunca lo concibió como un negocio”, una idea en la que luego incidieron otros participantes en la mesa redonda.
Recuerdos
La nota más entrañable del homenaje a Relieve y sus fundadores la pusieron Jiménez Lozano y Cuadrado Lomas, quienes recordaron las horas que pasaron allí en su juventud. “Relieve se echa de menos porque nos ayudó a vivir a todos, uno necesita el contacto con los libreros si sabe lo que es un libro de verdad”, aseguró el Premio Cervantes.
En este sentido, Jiménez Lozano quiso rendir “un homenaje muy sentido” a todos los libreros de viejo porque fueron los que conservaron libros y todo tipo de documentos durante décadas. En el caso de Relieve, explicó que en la librería se vivió “una vida cultural auténtica” porque allí se reunía “gente muy diversa” y además contaba con “unos fondos importantes”. “Había una especie de tertulia no organizada todo el día de personas de diferentes ideologías y muchos terminamos siendo amigos de tanto ir”, añadió.
El escritor se lamentó de que los libreros de viejo “prácticamente hayan desaparecido” ya que ahora la mayoría de los libros antiguos se compran por internet, aunque se mostró convencido de que los libros en papel tienen futuro porque “el lapicero y el bolígrafo son perfectamente compatibles con el ordenador”.
Por su parte, Cuadrado Lomas rememoró cómo pasaba en la Librería Relieve “horas y horas, días, meses y años”, y cómo allí se conocieron los integrantes de lo que luego sería el Grupo Simancas. “A veces ni cabíamos de toda la gente que había; raro es el personaje de Valladolid que no ha pasado por Relieve, pero había una tertulia casi fija, sobre todo a la hora de abrir y de cerrar”, comentó, recordando los buenos ratos allí vividos.
Relevancia cultural
Ramón Torío incidió en que además, en “un ambiente cultural empobrecido”, los hermanos Rodríguez fueron de los pocos que se atrevieron a realizar publicaciones “y sin apoyos oficiales”. A este respecto, señaló que lo más característico de Relieve fueron los pliegos de cordel, que arrancaron con una obra del poeta zamorano Justo Alejo y que llegaron incluso a realizar traducciones de escritores turcos y yugoslavos. También aludió al intento de Domingo Rodríguez de crear una revista de poesía, truncado por la censura, y a la publicación de varios libros.
Por su parte, María Calleja, Luis Miguel de Dios y María Aurora Viloria destacaron que esta librería se ha convertido en un lugar “mítico” y aludieron a la relevancia que tuvieron los libreros y los pintores en la evolución de España en los años finales de la dictadura de Franco.
De Dios consideró que Relieve no fue sólo “un lugar físico donde se compraban libros, sino una forma de vivir”, y que se ha convertido en “patrimonio inmortal de los vallisoletanos”. Además, resaltó cómo el Grupo Simancas dignificó la figura del campesino castellano y dio “color” a la visión “rácana y gris” que existía de Castilla y León en sus orígenes, asegurando que fueron básicos para que se empezara a celebrar el Día de Villalar.
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