La Reserva de las Lagunas de Villafáfila experimenta un notable aumento de aves

Vista de la Reserva de las Lagunas de Villafáfila de Zamora./L. C.
Vista de la Reserva de las Lagunas de Villafáfila de Zamora. / L. C.

Las lluvias de las últimas semanas y la llegada del frío han producido un incremento en la invernada de especies acuáticas

ALICIA PÉREZZAMORA

La Reserva Natural de las Lagunas de Villafáfila, en la provincia de Zamora, ha experimentado un importante incremento en el número de aves migratorias en los últimos días, así como gran afluencia de visitantes tanto en la Casa del Parque de las Lagunas como en los distintos observatorios del espacio natural.

Las insuficientes lluvias de este otoño han provocado que, prácticamente, la Laguna Grande, de 200 hectáreas, sea la única del complejo que está semillena, mientras que el resto están secas o casi secas. No obstante, esto no ha producido una disminución en el número de animales y durante esta época del año la Reserva alberga un gran contingente de aves (cerca de 10.000) de variadas especies, unas sedentarias y otras que acuden en la época invernal.

Entre las especies singulares que se han podido observar, destaca un ánsar piquicorto, especie poco frecuente en estas latitudes, y un tarro canela.

La principal especie que se puede encontrar en la Reserva es la pata grande, nombre tradicional de la especie en la provincia, aunque a nivel nacional se le conoce como ánsar común.

Durante el invierno, esta especie es la más abundante, con cifras que oscilan entre las 10.000 y 20.000 aves, aunque en los últimos años esta cifra se ha reducido significativamente.

Junto a las patas, se suelen localizar alrededor de unas 1.000 grullas, tan ruidosas y llamativas como los ánsares, pero que suelen abandonar la Reserva a finales de diciembre camino de Extremadura.

También pueden verse grandes cantidades, hasta casi 10.000, de las siguientes especies: ánade real (azulón), pato cuchara, cerceta común, ánade silbón, focha, tarro blanco, avefrías, porrón común, porrón moñudo, gaviotas y ánade friso. Hay también, aunque en menor número, garceta, zampullín, correlimos común, archibebe común, aguja colinegra, avoceta y garza real.

Se trata de un gran elenco de aves que, bien de paso o porque permanecen todo el año, hacen de este humedal un lugar ideal para los amantes de la naturaleza por su valor ornitológico y paisajístico.

Al mediodía y al atardecer

Los mejores momentos para ver la gran concentración de fauna son el mediodía y el atardecer, ya que es cuando generalmente se produce la entrada de miles de ánsares a las lagunas para sestear y dormir. Los mejores lugares para su observación son los tres observatorios construidos por la Junta en los términos de Revellinos, Villafáfila y Villarrín.

Las máximas concentraciones de avifauna se alcanzan entre noviembre y febrero, pero la mayor diversidad de especies tiene lugar entre abril y junio.

Junto a esta gran variedad de aves asociada al agua, se encuentra todo el año una comunidad de aves diferente, colonizadora de los amplios espacios abiertos y secos, como es la avutarda (Otis tarda), que mantiene en este lugar la mayor población del mundo.

Además, en las zonas abiertas de Tierra de Campos hay concentraciones de cerca de 80.000 pajarillos invernantes, principalmente alondras, y una amplia gama de rapaces, que tienen en este lugar su hábitat de nidificación y campeo.

 

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