Valladolid se sube a los ascensores urbanos

El alcalde de Valladolid, Óscar Puente, durante la visita que realizó esta semana a varios ascensores y rampas del casco urbano de Bilbao. :: /Jordi Alemany
El alcalde de Valladolid, Óscar Puente, durante la visita que realizó esta semana a varios ascensores y rampas del casco urbano de Bilbao. :: / Jordi Alemany

El Ayuntamiento proyecta los primeros elementos mecánicos en la calle en Parquesol y San Isidro para eliminar barreras arquitectónicas y mejorar conexiones

Lorena Sancho
LORENA SANCHOValladolid

Escaleras, cuestas y pendientes interminables que emergen desde la ladera. Empinadas calles y escalinatas incrustadas en recovecos que se antojan no aptos para todos los ciudadanos. Es lo que tiene Parquesol. Un barrio construido en un cerro a 761 metros sobre el nivel del mar –setenta por encima del centro de la ciudad–, cuyos 26.000 habitantes se ven obligados a diario a utilizar medios de transporte alternativos para evitar conexiones peatonales dificultosas o tediosas, heredadas de la orografía sobre la que se estructuró este distrito.

Hace ya tres décadas que los vecinos han hecho suyos los itinerarios. Pero la conexión con la ciudad, acotada a puntos muy reducidos, es una de las preocupaciones que desde el inicio del mandato acecha al equipo de Gobierno que lidera Óscar Puente. «Y había que solucionarlo, mejorar la conexión entre el barrio y el resto de la ciudad», argumenta un contundente concejal de Seguridad y Movilidad, Luis Vélez.

En su despacho de San Benito hace ya tiempo que vienen dando forma a los nuevos planes de movilidad urbana sostenibles. Y, por primera vez, la solución pasará por elementos que situarán a Valladolid en la línea de los modernos mecanismos con los que diferentes ciudades de España y del resto de Europa salvan las tramas urbanas más complejas e inaccesibles: los elementos mecánicos en plena calle.

En cuestión de meses está previsto que este barrio de Parquesol se suba así a los dos primeros ascensores urbanos con los que el Ayuntamiento pretende suprimir barreras y facilitar la labor a quienes se ven obligados a empujar un carrito de bebé o deben utilizar una silla de ruedas para desplazarse. Pero también acercar el barrio a la ciudad a través de itinerarios peatonales más cortos, que salven los desniveles, animen a aparcar el vehículo particular y, a su vez, aunque sea secundario, se erija en un atractivo turístico.

No es una simple idea. Ni siquiera un proyecto visto a largo plazo. El Ayuntamiento dispone ya del amplio y meticuloso estudio para la mejora de la movilidad urbana de Parquesol que desde septiembre ha elaborado la Consultora de Diseño y Arquitectura World Design. Un documento que servirá de base para licitar la redacción del proyecto, donde se recogen ya las características específicas de los primeros ascensores y rampas mecánicas en dos puntos estratégicos del barrio; el que mira hacia la avenida de Salamanca desde Mariano de los Cobos y el Parque de los Almendros y el que se asoma al estadio José Zorrilla y el auditorio Miguel Delibes desde las calles Juan de Valladolid y Julio Senador Gómez, en la parte superior de Carrefour.

Ascensor panorámico

En las dos propuestas trabaja ya el Ayuntamiento. La más ambiciosa es la que conectará un punto cercano a la avenida de Medina del Campo (a la altura del centro de salud de Arturo Eyríes) con Mariano de los Cobos y Adolfo Miaja de la Muela, una de las arterias del barrio. Y lo hará atravesando el Parque de los Almendros, con un diseño de dos rampas mecánicas en su tramo inicial desde la avenida de Salamanca y un ascensor panorámico vertical de imponente estructura acristalada que salvará un desnivel de 15 metros. Será un elevador con capacidad para entre 20 y 30 personas, climatizado y con opción de acceder con bicicletas para fomentar el uso de este vehículo de dos ruedas.

Desde la parte superior del ascensor se accederá después a una pasarela fija de entre 50 y 60 metros de longitud, que conectará con la calle Mariano de los Cobos, en su confluencia con Remigio Cabellos Toral que, a su vez, dispone ya de una rampa que desemboca en la calle Adolfo Miaja de la Muela. «La opción que se ofrece ahora son unas escaleras para bajar por el Parque de los Almendros y algún camino en tierra, pero tienen pendiente y no son muy accesibles, de tal manera que los puntos de conexión con la ciudad se limita prácticamente a Doctor Villacián o Paseo de la Habana. Eso es lo que cambiará con el nuevo proyecto, que se añadirá otro acceso».

El segundo de los enclaves será el que comunica la calle Juan de Valladolid con Julio Senador . Aquí, próxima al IES Parquesol, hay actualmente una escalera con 138 peldaños que se antoja imposible para, por ejemplo, acceder con un carro de la compra desde el centro comercial situado en esa parte del barrio, donde además se encuentra el colegio Ignacio Martín Baró. La solución planteada para salvar este desnivel pasa por instalar un ascensor inclinado de 92 metros de longitud de forma paralela a la escalera actual. Sería un elevador en cabina, con capacidad para 22 personas, con trayecto de ascendiente y descendiente y una velocidad estimada de 1,6 metros por segundo. De esta forma se salvaría el desnivel de 20 metros que existe entre las dos calles citadas mediante un mecanismo accesible. Aquí existía la posibilidad de instalar escaleras mecánicas paralelas a los peldaños actuales, pero en principio esta opción quedaría descartada al no conseguir la supresión total de barreras arquitectónicas.

Los dos proyectos planteados por la citada consultora «son propuestas», aclara Luis Vélez, quien precisa que en la redacción de estas instalaciones puede haber después algunas modificaciones.

Esta misma semana, el alcalde, Óscar Puente, acompañado de Vélez, recorrió la red de ascensores, rampas y escaleras distribuida por el casco urbano de Bilbao para nutrirse de ideas de cara al plan de movilidad sostenible en el que se encuentra inmersa la ciudad. Porque junto al estudio de Parquesol, el Ayuntamiento tiene ya otro elegido otro punto de la trama urbana donde también tendrán cabida estos elementos mecánicos: «Las calles Ánade, Oriol y Estornino», enumera el alcalde. Tres vías populosas del barrio de San Isidro, cuyos portales se encuentran un piso por debajo de la calle principal con la que comunican, Juan Carlos I, y que obliga a sus vecinos a sortear cada día entre 16 y 20 peldaños o a rodear por la calle Trepador y el aparcamiento anexo hasta la vía principal. Aquí la idea es instalar un pequeño ascensor en el hueco de las actuales escaleras, que elimine el desnivel y facilite a los vecinos la incorporación desde su vía a la de Juan Carlos I. «Se trata de mejorar la calidad de vida de las personas, de cambiar la vida de la gente, porque cambia», asegura contundente Óscar Puente, quien precisamente en Bilbao tomó nota de un tipo de elevador acristalado que podría ponerse en marcha en esta zona de la ciudad.

La solución para San Isidro
Ascensor situado en Bilbao y que podría tener cabida en San Isidro. / El Norte

Las calles Oriol, Estornino y Ánade se topan con unas escaleras de acceso a Juan Carlos I. La propuesta para eliminar esta barrera pasa por instalar un ascensor acristalado similar a los que esta semana vio el alcalde, Óscar Puente, en Bilbao.

¿Qué ocurrirá con el resto de la ciudad? Valladolid no tiene una topografía especialmente accidentada, salvo las pendientes del barrio de Parquesol y otras específicas en zonas como Girón. Pero sí existen después puntos de acceso limitados similares a los de San Isidro, donde el Ayuntamiento irá actuando en función de las necesidades y posibilidades.

Antes de que termine el mandato, el Ayuntamiento prevé tener ya lista la licitación de los proyectos –al menos de uno– de Parquesol. Mientras que la de San Isidro se podría desarrollar este mismo año con inversiones financieramente sostenibles.

No hay cerrado un presupuesto aproximado de lo que le supondrán estos elevadores a las arcas municipales, teniendo en cuenta que el precio se suele ajustar con la adjudicación de la redacción de proyectos. «Pero son asequibles, no hablamos de cifras desorbitadas ni mucho menos», avanza el alcalde.

En Bilbao, por ejemplo, el desembolso ha sido de cuarenta millones de euros en la creación de la red de elevadores, rampas y escaleras. Y ya está compuesta por 39 ascensores en 32 instalaciones distintas.