A la luz tras ocho siglos ocultas bajo el Pisuerga

Ana Martínez y Arturo Balado, arqueólogos del proyecto de recuperación, sobre las aceñas del río. /Henar Sastre
Ana Martínez y Arturo Balado, arqueólogos del proyecto de recuperación, sobre las aceñas del río. / Henar Sastre

Continúan las obras para recuperar las antiguas aceñas del río, que acabarán el 8 de septiembre según lo previsto en el proyecto

IRIS SÁNCHEZ SOBRADILLOValladolid

Las obras para recuperar las antiguas aceñas del Pisuerga del siglo XIII, molinos de harina que se colocaban en los ríos para aprovechar el impulso del agua y moler el trigo, arrancaron el pasado 8 de agosto y, a día de hoy, todavía continúan en la zona de la playa de las Moreras, que hace esquina con el Puente Mayor.

La excavadora, la cual «ha sido difícil de conseguir por encontrarnos en pleno agosto», según explica Arturo Balado, uno de los dos arqueólogos que se ocupa de la obra que gestiona la empresa Patrimonio Inteligente, ya está trabajando para apartar las malezas y «los elementos más pesados de la zona». De hecho, a diferencia de los primeros días, las aceñas permanecen visibles ante los ojos de algunos vecinos que se acercan para ver cómo es el proceso de reconstrucción.

Ana Martínez, arqueóloga que al igual que Arturo Balado coodirige este proyecto, explica que «ya han recuperado grandes piedras que se encontraban desprendidas en el agua». Estas rocas serán inventariadas para poder estudiarlas y analizarlas, lo que constituye una de las fases inciales en las que se engloba el proyecto. Hasta el momento, las piedras sueltas han sido apartadas a un lado de la obra. Aquellas que aún permanecen estables dentro del agua y que conforman la estructura del molino están siendo tratadas por los arqueólogos: «utilizamos herramientas como piquetas y paletas para tratar las piezas con el máximo cuidado posible».

Este plan, que «pretende poner en valor una estructura arquitectónica» sumergida en el río hace siglos y que se ha deteriorado con el paso del tiempo, se iniciaba hace dos semanas con la construcción de dos presas que servían para desviar el agua del río. Con esta primera acción se pretendía despejar la zona para limpiarla y descubrir nuevos elementos, como ha sido el caso de una esfera de piedra sumergida en las aceñas que se cree «que era un remate del camino viejo que comunicaba con las Moreras», explica Arturo Balado.

La recuperación de las aceñas, de momento, va según lo previsto, pues no ha habido ningún problema de calado mayor, excepto pequeños inconvenientes como el propio río. «Dominar el agua no ha sido nada fácil, pues su fuerza ha destrozado ambos diques y los hemos tenido que reconstruir». La ruptura de las presas originó que se colasen pequeñas cantidades de agua, pero lograron solventar el problema. Ambos arqueólogos sospechan que acabarán las obras el 8 de septiembre, como ya estaba previsto en el plan original e inciden en que «queremos acabar antes de que comiencen las fiestas de Valladolid».