Los talleres de Renfe empezarán a abandonar Farnesio el 8 de abril

Asamblea vecinal celebrada este martes en Delicias. /HENAR SASTRE
Asamblea vecinal celebrada este martes en Delicias. / HENAR SASTRE

El alcalde anuncia enDelicias, en la última asamblea vecinal del mandato, el inicio de una mudanza que lleva cinco años de retraso

Víctor Vela
VÍCTOR VELAVALLADOLID

Con quejas sobre la frecuencia de autobús a Pinar de Jalón, ideas para reformar el Paseo de Farnesio y la promesa de que se acabará este año con la lista de espera para la ayuda a domicilio (104 personas en el barrio), los vecinos de Delicias protagonizaron este martes la última de las asambleas de barrio convocadas durante este mandato. Ocho mil personas, según datos de la concejalía de Participación Ciudadana, han asistido durante los últimos cuatro años a los encuentros periódicos que el equipo deGobierno ha mantenido  con los residentes de los barrios de la capital para recoger sus quejas, recabar ideas y apuntar sugerencias y peticiones de inversión. En total, el Ayuntamiento ha celebrado 28 asambleas, una media de siete cada año, superior a los dos concejos anuales que celebraba León de la Riva durante sus últimos mandatos.

Ayer, en Delicias, la última cita de este mandato, sirvió al alcalde, Óscar Puente, para confirmar que el traslado de los talleres de Renfe, desde Farnesio hasta las nuevas instalaciones de San Isidro, comenzará el 8 de abril, tras años de retrasos, amagos y fechas incumplidas por parte de Fomento.Además, confió en que en 2019 se inicie el nuevo túnel de Labradores e insistió en que el soterramiento es inasumible:«No se puede seguir contando esa milonga».

«Hay dos frases que se han repetido en todos los barrios a los que vamos: 'Aquí también pagamos impuestos' o 'Si vivierais aquí, sabríais lo que es esto'», explica Alberto Bustos, concejal de ParticipaciónCiudadana.Dos afirmaciones recurrentes que, a juicio del edil, demuestran cómo el ciudadano está especialmente preocupado por el mantenimiento de su zona, la limpieza de su barrio, el paso de cebra de su calle o la parada más cercana de autobús. «Al final, quien más sabe de una calle es quien vive en ella. Y conocer sus necesidades es muy importante para diseñar la idea global de ciudad y establecer prioridades.En Valladolid hay 1.800 calles.Arreglar todas a la vez es imposible, pero sí que se puede intervenir en función de lo que nos trasladan los vecinos», apunta Bustos.

«Que puedan exponer los problemas y ofrecer sugerencias de sus barrios siempre es positivo y, además, estos encuentros sirven para poner en valor el papel de las asociaciones de vecinos», apunta Elvira Yáñez, presidenta de la federación vecinal Conde Ansúrez. «Sin embargo, que luego esas quejas que allí se plantean se lleven a cabo es más dudoso. Yo creo que en torno al 90% caen en saco roto. Pero hay otras que sí, que se incorporan a presupuestos participativos o se invierten de alguna manera. La mayor parte de las quejas son sobre arreglo de calles, iluminación, pasos de peatones... y también hay demandas de centros cívicos y de personas mayores allí donde no existen», asegura Yáñez, quien insiste en el «valor indudable de que se pueda preguntar a los concejales sobre su gestión».

Marga García, de la federación Antonio Machado,  entiende que es «un baño de realidad» que permite a los políticos «encontrarse cara a cara con la gente de la calle». «Siempre es bueno tener el contacto de primera mano, porque a veces parece que las administaciones viven en realidades diferentes a las del día a día», asegura García. «Es positivo porque así pueden tomar el pulso de la ciudad con gente de todo tipo. ¿Eso luego se materializa? Pues estoy segura de que al Ayuntamiento le gustaría ejecutar más, y con esto no les estoy disculpando, en absoluto. Pero es verdad que la mayor parte de los ciudadanos desconocemos lo lentos que son los procesos administativos. Va todo tan despacio que para la gente de la calle supone esperar mucho. Esta es la legislatura de la desesperanza por esa lentitud», dice García. Y pone como ejemplo las inversiones de los presupuestos participativos, ya que«muchas no acaban de materializarse».

Bustos recuerda que los encuentros se celebran a micrófono abierto y que todo ciudadano que lo desee puede intervenir.Para ello, se buzonea la convocatoria por el entorno para informar de la celebración. «Decidimos convocar el primero en Barrio España, casi por una cuestión simbólica, porque León de la Riva [alcalde entre 1995 y 2015] nunca fue allí a mantener un encuentro con los vecinos», dice Bustos. Después, el equipo de Gobierno ha recorrido todos los barrios, desde la zona centro a Pajarillos, de Huerta del Rey a Delicias. Junto a los políticos, acuden técnicos de Movilidad, la jefa de la Policía Local, responsables de Auvasa... Porque en muchas ocasiones las peticiones de los vecinos no pueden resolverse o llevarse a cabo por cuestiones meramente técnicas (traslado de pasos de peatones, cambios de líneas o paradas del autobús).

«Hay inversiones que han salido de estas asambleas. Por ejemplo, la escuela infantil en el colegio Miguel Íscar, la mejora del entorno del centro de iniciativas CondeAnsúrez, reparaciones en el parque Ribera de Castilla o, mucho más al detalle, la colocación de unos bancos a las puertas del centro El Empecinado, enGirón», apunta Bustos. «Al final, no todo es decir 'tomo nota'. Los presupuestos son limitados, pero las asambleas son importantes para conocer las preocupaciones de los vecinos».