Los bomberos rescatan de su casa a un mayor cada tres días en Valladolid

Auxilio en un domicilio realizado en mayo de 2018 en la calle Democracia./A. Mingueza
Auxilio en un domicilio realizado en mayo de 2018 en la calle Democracia. / A. Mingueza

El martes asistieron a dos ancianos que habían sufrido un infarto y una rotura de clavícula

J. Sanz
J. SANZValladolid

La tozuda realidad quiso ayer constatar el aviso a navegantes realizado por el jefe de los Bomberos, Javier Reinoso, quien alertó del notable incremento de los rescates en domicilios a personas mayores que viven solas, con dos intervenciones en una mañana por parte de los efectivos del servicio que dirige a dos hombres que estaban impedidos en sus casas de La Rubia y de Laguna de Duero. La ayuda, en los dos escenarios, llegó a tiempo gracias a que la primera de las víctimas, de 73 años, reside con su mujer y a que la segunda, también de avanzada edad, contaba con un avisador de emergencia del Servicio de Teleasistencia. Pero no siempre es así y los propios bomberos constatan que este tipo de auxilios se dispararon el año pasado hasta sumar uno cada tres días. Un reguero de casos que superaron con creces el centenar y en el que en diez ocasiones la ayuda llegó tarde para otras tantas víctimas de una soledad en la que, según los últimos datos oficiales, se encuentran más de veinticinco mil personas mayores de 65 años en el conjunto de la provincia.

«Dejar copias de las llaves a los allegados y contar con servicios de teleasistencia agiliza mucho la ayuda»

Los gamberros quemaron la friolera de 227 contenedores

El vandalismo volvió a cruzarse el año pasado en el trabajo cotidiano de los Bomberos al dispararse la quema intencionada del mobiliario urbano hasta alcanzar los 227 contenedores y papeleras quemados, según recoge la memoria anual del servicio. Los gamberros, o pirómanos en este caso, incendiaron 124 contenedores de residuos urbanos (en su mayoría de papel), 93 papeleras y 10 contenedores de obra. Así hasta alcanzar los 227, frente a los 174 incendios de este tipo registrados en 2017. El coste aproximado de la sustitución de todos ellos superó los sesenta mil euros.

De ahí que el responsable del Servicio de Extinción de Incendios haga hincapié en la importancia, vital en la mayoría de los casos, de adoptar una serie de medidas sencillas para agilizar la ayuda a los mayores en caso de que sufran algún percance en sus domicilios:«Es fundamental que sus familiares o vecinos de confianza tengan una copia de las llaves de casa para poder acceder con mayor rapidez; así como hacer uso de los servicios de teleasistencia y, en el caso de los allegados, mantener un contacto frecuente con sus mayores para confirmar su estado».

Menos incendios de vegetación por la lluvia

El más que lluvioso año pasado, cuando el agua recogida triplicó la registrada en 2017, se tradujo también en una caída del 77,6% del número de incendios de vegetación (pastos, matorral, forestales...) sofocados por los Bomberos, que se quedaron en 143, nada que ver con los 254 de 2017. Los Bomberos sofocaron un total de 763 incendios (de todo tipo) a lo largo de 2018, frente a los 989 del año anterior.

Los Bomberos realizaron el año pasado la friolera de 177 servicios de socorro a víctimas de todo tipo, más del doble que en 2017 (81), en su inmensa mayoría en el interior de sus domicilios como consecuencia de caídas (59) o por enfermedad (25) y en diez de los casos se encontraron con sus cuerpos sin vida (tres en 2017). «Es cierto que no llevamos una estadística exacta de los casos de personas mayores, pero prácticamente estaríamos hablando de las 133 intervenciones recogidas como aperturas de puertas (74) y caídas al mismo nivel (59)», explica el jefe de los Bomberos. Esta cifra supone que en la capital, sobre todo, se llevó a cabo un rescate de un mayor impedido cada tres días el año pasado.

Detectores de humos contra el fuego en casa

Los incendios en pisos (90) y viviendas unifamiliares (27) descendieron ligeramente el año pasado, aunque los 119 registrados se mantienen en la línea de ejercicios anteriores (126 en 2017). Un número más que suficiente para que el jefe del servicio, Javier Reinoso, insista en la importancia «de instalar detectores de humos en las casas, que cuestan en torno a diez euros, para evitar problemas mayores».

Una cifra que podría quedarse corta si se tiene en cuenta que solo ayer se produjeron dos rescates en la misma mañana a mayores impedidos y una comprobación en un tercer domicilio (en el paseo del Cauce) de un paciente oncológico que no había acudido a su cita en el hospital. En este último lugar, por suerte, «simplemente estaba dormido fruto de los medicamentos que toma y no había escuchado las numerosas llamadas de sus familiares». Más graves fueron las intervenciones llevadas a cabo en las calles Joaquín María Jalón (La Rubia) y Perdiz (Laguna). En el primer domicilio, un hombre de 73 años sufrió un infarto cuando estaba cerrado en el baño y su mujer avisó al ver que no abría. «Pudimos abrir la puerta a tiempo para que los sanitarios le atendieran», explican fuentes del cuerpo. El paciente pudo ser recuperado y evacuado con vida al Río Hortega. En la casa de Laguna de Duero sí vivía solo otro hombre de avanzada edad, que se rompió la clavícula al sufrir una caída. «Tenía el servicio de teleasistencia y pudo avisar», destacan las mismas fuentes antes de concretar que allí tardaron en entrar al tratarse de un adosado con rejas en las ventanas. Así que tuvieron que forzar la puerta para que el inquilino recibiera también asistencia.

Las falsas alarmas se disparan hasta las 133

Los falsos avisos de incendios, en su mayoría fruto de bromas de mal gusto, crecieron de manera notable hasta alcanzar los 133 el año pasado, frente a los 89 recibidos en 2017. «No es ninguna broma (al margen de estar castigados por la vía penal), ya que nos obliga a sacar los vehículos y a destinar recursos para acudir a las comprobaciones que pueden ser necesarios en otras emergencias», lamenta Javier Reinoso.

Nada de cerrar por dentro

«Parece una tontería, pero el mero hecho de no dejar la llave metida por dentro nos permite acceder a la vivienda con mucha más rapidez ante una emergencia y causando menos daños en la puerta», añade Javier Reinoso, quien concreta que los rescates a personas en sus domicilios no solo se limitan a mayores sino que también los bomberos acuden en apoyo de los sanitarios en casos, por ejemplo, de personas obesas para ayudarles en los traslados (25 casos) o para intentar evitar suicidios (12).