La potabilizadora de San Isidro mejora sus instalaciones, que producen el 30% del agua de Valladolid

María Sánchez y Manuel Saravia visitan las instalaciones de la potabilizadora junto a los responsables de Aquavall. /EL NORTE
María Sánchez y Manuel Saravia visitan las instalaciones de la potabilizadora junto a los responsables de Aquavall. / EL NORTE

Desde la construcción del depósito en 1886 no se había llevado a cabo ninguna reparación de este tipo

MIRIAM CONDE

Manuel Saravia, concejal de Planteamiento Urbanístico y Vivienda, y María Sánchez, concejala de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible, junto con el gerente de Aquavall, Pedro Arroyo, han visitado esta mañana la potabilizadora de San Isidro tras las obras de reparación de los depósitos.

Los trabajos acometidos por Aquavall comenzaron a mediados del mes de febrero y han finalizado antes de lo previsto. El montante asciende «en torno a un millón de euros», según ha afirmado María Sánchez.

«La entidad publica empresarial Aquavall nació con la vocación de que», explica la concejala. La actuación llevada a cabo se circunscribe a las dos antiguas balsas de decantación que devengaron en depósitos de agua filtrada. En los depósitos norte y sur «se han reparado las juntas e impermeabilizado la cubierta de parte de las dos zonas», expone.

Esta no es las única obra de mejora de la aguas de Valladolid, sino que «hay otras obras que se están acomentiendo en Panaderos, en Arca Real, en la zona de Las Flores y en el centro de transformación de Parquesol», afirma la concejala.

El gerente de Aquavall, Pedro Arroyo, ha reforzado las explicaciones de la concejala comentando que «el refuerzo de las armaduras de las estructuras que soportan la cubierta estaban ya deterioradas y se ha procedido a pasivizar y reforzar las estructuras». Además, se ha llevado a cabo «la impermeabilización que tenía algún problema en la cubierta y en los vasos».

La gran mejora de estas instalaciones ha sido con el objetivo de que la población «note menores pérdidas de ejecución» ya que «nunca se había hecho nunca una reforma de este tipo en este depósito histórico», cuenta el gerente de Aquavall.

Asimismo, la concejala de Medio Ambiente ha afirmado que «nuestra idea es que en el año 2020 la tasa de bonificación esté congelada, pero eso no quita para incluir principios de progresividad». «Aunque por parte del Ayuntamiento hay bonificaciones para personas con pocos recursos, queremos estudiar algún criterio medioambiental para premiar el ahorro».

«En los tributos municipales los que más aportan a las arcas son el IBI y el Impuesto de Actividades Económicas», afirma María Sánchez. «Desde Valladolid Toma La Palabra consideramos que lo debemos estudiar más conforme al principio de progresividad que se establece en la Constitución».

En el pasado mandato del Ayuntamiento, el principio de progresividad fiscal «sí que funcionó» pero «se quedó corto», por ello, «hay encima de la mesa una revisión catastral que hace años que no se hace y que es obligatoria», concluye la concejala.