La campaña de recogida de piñas, nefasta

Un piñero recoge a mano los frutos del suelo en un pinar de la provincia vallisoletana./EL NORTE
Un piñero recoge a mano los frutos del suelo en un pinar de la provincia vallisoletana. / EL NORTE

Los insectos y la sequía son los causantes de los malos resultados

CÉSAR R. CABRILLO

La provincia de Valladolid cuenta con más de 30.000 hectáreas de pinar gestionadas por la Junta y unas 40.000 de propietarios particulares. En estas parcelas se recogen cientos de kilos de piñas y piñones de los árboles que producen este fruto tan cotizado. Al menos, hasta hace un tiempo, era un producto que generaba importantes beneficios en las localidades vallisoletanas, pero desde hace un par de temporadas, el rendimiento de las piñas en piñón, de unos cuatro kilos en blanco por cada cien kilos de piña, ha descendido hasta valores inferiores al 2% (unos dos kilos de piñón blanco por cada cien kilos de piña) como consecuencia de los daños que causan varias plagas que afectan a este producto.

El fruto del pino tarda en madurar tres años, por lo que es posible conocer casi de antemano la cosecha de los dos años siguientes. Todos los inviernos, cuando se bajan las piñas maduras, que cumplirían tres años en la primavera siguiente, pueden ya distinguirse claramente las piñas de las dos cosechas venideras, llamadas entre los habitantes de Pedrajas de San Esteban ‘chotas’ o ‘perindolas’. Desde la Asociación de Propietarios Forestales de la provincia de Valladolid, que aglutina a ochocientos socios y gestionan unas 40.000 hectáreas, califican la temporada de recogida como «nefasta».

Con las previsiones en la mano, la Junta de Castilla y León hablaba el año pasado de una producción inferior a los 60 kilos por hectárea, cuando lo regular son entre 60 y 120, normal entre 120 y 200, buena entre 200 y 350 kilos y excelente por encima de los 350 kilos. Esta temporada los datos no son más halagüeños y las estimaciones siguen estando por de debajo de los 60 kilos por hectárea.

Si las plagas de insectos han sido un factor determinante para la reducción de la producción, la sequía que ha azotado a nuestro país durante este verano, en el que se han estado más de tres meses sin caer una gota de agua, ha acrecentado esta crisis aún más. «De las pocas piñas que había, muchas se han echado a perder por el excesivo calor de este año», comentan desde la Asociación de Propietarios Forestales.

La explotación de los pinares para la el aprovechamiento de piña y piñón ha arrojado cada invierno unos importantes ingresos para los numerosos ayuntamientos que cuentan con este tipo de árbol en su término municipal y por ello toman medidas para evitar males mayores de los que ya provocan las plagas y la sequía.

Subastas desiertas

Por otro lado y como se suele decir, los males nunca vienen solos y es que en las subastas de los lotes de piñas y piñones que llevan a cabo los ayuntamientos no están teniendo el resultado esperado.

Por ejemplo, en Pedrajas de San Esteban, que cuenta apenas con 30 hectáreas, la subasta que inicialmente salió por 6.000 euros, quedó desierta y están a la espera de algún adjudicatario por 3.000 euros o buscar una empresa que desee hacerse con el lote a un precio pactado. En cualquier caso esta no era la situación a la que querían llegar, pero asumen que en los últimos tiempos es lo que hay.

En Íscar ha sucedido algo similar, la subasta ha quedado desierta, pero en este caso han decido no actuar y esperar a la próxima temporada. «Los técnicos nos han dicho que sacar unos nuevos pliegos a subasta podría ser más perjudicial, si salen adelante porque con la poca piña que haría más daño al árbol que otra cosa», señala Luis María Martín, alcalde de la localidad que este año dejará de ganar unos 30.000 euros que suele generar la recogida.

En el caso de Matapozuelos, que gestiona 135 hectáreas, muchos de sus vecinos trabajan en el sector de la recogida de piñas, por ello el año pasado destinaron 1.800 euros para un tratamiento de los pinos con el objetivo de, al menos, paralizar esta merma de producción. Los resultados en este sentido fueron buenos, pero finalmente la sequía ha hecho que esta quedara mermada. Entre los dos montes que tiene, la localidad apenas ha obtenido 1.800 euros, que al menos les sirven para recuperar la inversión realizada.

La localidad de Portillo, que tiene más de 9.000 hectáreas de pinar y que en temporadas con una buena cosecha en el árbol ha llegado a recaudar cerca de un millón de euros en las arcas municipales, las plagas y la sequía también han afectado. La temporada pasada apenas pudieron obtener 100.000 euros entre los montes propios y los de la comunidad de villa y tierra. Según sus previsiones esta temporada se esperaba buena recogida, pero finalmente ha sido «la peor de la historia», como indica su alcalde, Juan Ignacio Álvarez. De los diez lotes que sacaron a subasta, nueve quedaron desiertos y el que se adjudicó fue por 7.230 euros, una «miseria» en palabras del mandatario. En una segunda subasta el municipio ha conseguido colocar otro lote por 2.500 euros, un precio muy inferior al de la primera licitación.

De 100.000 a 2.500 euros

Lo mismo ocurre en Mayorga, ubicado en la Tierra de Campos, que cuenta con el pinar de La Tierruca, que cada año atrae a los empresarios del piñón. Si bien, la desigual temporada, que en principio podría tener una mayor cosecha que el pasado año pero mermada en cuanto al peso por la falta de lluvias en verano y la afección de diversas plagas, dejó la subasta desierta en su primera licitación a la espera de una segunda, por lo que el Ayuntamiento tiene previsto poder adjudicarlo por unos 2.500 euros, si no, al igual que otras localidades tendrán que buscar una empresa que quiera el lote.

La cifra es pequeña si se compara con los más de 100.000 euros que este municipio llegó a obtener en otras temporadas. «Desde hace un tiempo al ver lo irregulares que estaban siendo las recogidas de piñas decidimos ser precavidos, por lo tanto tenemos por costumbre no contar con nada y lo que recibamos será bienvenido», afirma el alcalde de la localidad Alberto Magadaleno.

Ayuntamientos y Junta de Castilla y León estudian la manera de mitigar las plagas para reducir el impacto de las pérdidas de piñas y de dinero que se están produciendo en los últimos años. «Cuando se hace el tratamiento se notan los resultados y eso es importante para muchas localidades de Valladolid», señala Conrado Íscar, alcalde de Matapozuelos.

 

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