Una pensionista lucha desde hace cinco años para evitar su desahucio de un piso en Valladolid

Rosa (izquierda) conversa con un directivo de Bankia en Teresa Gil./J. Sanz
Rosa (izquierda) conversa con un directivo de Bankia en Teresa Gil. / J. Sanz

La viuda, de 69 años, avaló a su hermano para un negocio que salió mal y el banco le reclama una deuda por el valor de su casa

J. Sanz
J. SANZValladolid

«Es una pesadilla vivir sin saber cuando van a subastar una casa que tengo pagada desde hace más de veinte años», reconoce Rosa, una viuda y pensionista de 69 años que vive junto a su hija en Delicias y que desde hace ya un lustro lucha contra el banco que le reclama la deuda que contrajo en 2005 (266.000 euros) al avalar con su casa un negocio que abrió su hermano y que salió mal. La propia entidad (Bankia) ya paralizó la subasta de su vivienda, valorada en cerca de doscientos mil euros, en 2014. Pero la «pesadilla» de Rosa continuó. «No aceptan la dación en pago de la finca de mi hermano (abrió un centro de adiestramiento de perros cerca de Geria) y la única solución que me ofrecen es quitarme el piso y dejarnos en la calle a mi hija, que está en el paro, y a mí –con una pensión de apenas setecientos euros», resume Rosa.

Los activistas de Stop Desahucios, un movimiento nacido al calor del 15-M y que aún hoy, aunque de manera menos visible, continúa defendiendo a las víctimas de la crisis del ladrillo, volvieron a acompañar ayer al mediodía a Rosa a las puertas de la oficina de Bankia de la calle Teresa Gil para reclamar «una solución definitiva que no deje a esta familia en la calle».

Rosa, en 2014, cuando el banco paralizó la subasta de su casa.
Rosa, en 2014, cuando el banco paralizó la subasta de su casa. / G. Villamil

Los abogados del grupo arrancaron, al menos, el compromiso del jefe de zona del banco de estudiar su caso y responder a su propuesta de dación en pago de la finca para saldar la deuda contraída, en realidad, por su hermano. «Hasta ahora lo único que nos han dicho es que vendamos el terreno (valorado en cerca de medio millón de euros) a ver si sacamos el dinero, pero nadie lo compra y mi hermano no tiene dinero para afrontar el pago», lamenta la vecina de Delicias.

«Es una pesadilla no saber cuando van a subastar una casa que tengo pagada desde hace veinte años»

El juzgado ya señaló el desahucio el 29 de septiembre de 2014, aunque el banco paralizó esa mañana la salida a subasta de la casa de Rosa. «El problema es que la deuda sigue ahí y los intereses crecen», lamenta.