El pavo real herido en un atropello se recupera en el núcleo zoológico de Fresno el Viejo

El pavo real herido en un atropello se recupera en el núcleo zoológico de Fresno el Viejo
Henar Sastre

El centro 'La Era de las Aves' se encuentra junto a otros tres pavos reales

El Norte
EL NORTEValladolid

Su cojera es aún ostensible, pero el pavo real del parque de Campo Grande, en Valladolid, que resultó herido hace unos meses al ser atropellado por un turismo se recupera en el núcleo zoológico 'La Era de las Aves' ubicado en la localidad vallisoletana de Fresno el Viejo.

La mayoría de las veces que estas aves deciden salir a pasear son reconducidas nuevamente por la policía local a su residencia habitual, pero en esta ocasión el pavo real tuvo menos fortuna y la 'excursión' a punto estuvo de costarle la vida, según informan fuentes del centro de Fresno a Europa Press.

Después de los cuidados necesarios para que volviera a la normalidad, el protagonista de esta historia, que aún muestra signos de una evidente cojera, fue realojado en 'La Era de las Aves' de Fresno, un pequeño y acogedor zoo donde una gran cantidad de «especies irrecuperables» encuentran una nueva vida al no poder ser reinsertadas en su hábitat natural.

Pues allí disfruta 'Campo Grande', que así ha sido rebautizado, junto a otros tres pavos reales, de una nueva y placentera vida gracias a los cuidados de los responsables del zoo y a las aportaciones de empresas privadas y visitantes que hacen posible la subsistencia de este espacio y de todos los animales que allí habitan.

Aunque el zoo no sólo se nutre de especies irrecuperables, pues los nacimientos están también a la orden del día. Habitual es ver retoños de conejos, cobayas o muflones pero no tanto de jabalíes. Pues así es como una mañana de lunes veían el sol por primera vez dos rayones -como se conoce a las crías de jabalí- ante la sorpresa de los niños que ese día acudían de excursión al zoo.

Dos nuevos amigos, hijos de 'Tocinillo' y 'Panceta', dos jabalíes que fueron trasladados al parque a finales del verano pasado «y que por lo que se ve, están muy pero que muy felices allí».