El misterio de los pájaros de barro en Valladolid

Uno de los pájaros. /El Norte
Uno de los pájaros. / El Norte

Las 1.025 esculturas, pintadas de rojo, amarillo y morado, están numeradas y se han repartido por toda la ciudad

IRIS SIMÓN ASTUDILLOValladolid

La ciudad ha amanecido con una bandada de pájaros de barro repartidos por distintos lugares. Las figuras están pintadas a mano con los colores rojo, amarillo y morado —que recuerdan a la bandera de la Segunda República—, lo que ha expandido el rumor de que esta iniciativa podía tener algo que ver con la Guerra Civil, aunque no se ha encontrado ningún dato que lo respalde.

Estas aves han aparecido en el Campo Grande, la plaza de la Universidad y la sede de Aspaym, aunque estos solo fueron algunos de los sitios en los que se «han posado» estas aves dado que hay 1.025. La base de estas pequeñas esculturas está numerada y, además del número propio de cada una de ellas, tienen esa cifra de mileno como total. Esto ha dado lugar a especular que la cifra también podría tener un significado oculto.

Las primeras hipótesis sobre el origen de estas esculturas apuntaron al pintor Manuel Sierra, conocido por sus murales, muchos de ellos reivindicativos y con colores y figuras de pájaros casi idénticos a los encontrados. En la red social Twitter incluso se han volcado imágenes de las obras del autor para mostrar la similitud con las figuras de barro. Otras personas han apuntado que puede tratarse de una inspiración, pues consideran que el estilo de Sierra no se entrevé del todo en las figuras y que estas pueden ser obra de una manualidad realizada con niños. Sin embargo, no fue posible contactar con Sierra.

Más tarde, se empezó a comentar que es muy posible que su aparición se deba a una campaña social de 'Pajarillos educa' y otras asociaciones de la ciudad. Aunque la entidad niega su implicación, puede que para no estropear la sorpresa, sí dieron a entender ayer que esta aparición podría tener que ver con un proyecto que llevaban pensando un tiempo respecto a las aves en las ciudades, pero han insistido en que ellos no tenían conocimiento de esta acción con las esculturas. Sin embargo, la similitud de estos pájaros con el logotipo de esta iniciativa del barrio de Pajarillos guarda muchas similitudes.

Por el momento, y mientras todas las hipótesis estén abiertas, algunas de las personas que encontraron los pájaros lo postearon en sus redes sociales para hacerse eco del misterio e intentar adivinar el motivo que oculta y que tiene en vilo a los ciudadanos que se han topado con las piezas.

Una posible inspiración

Toledo tuvo un caso similar el año pasado cuando aparecieron en la ciudad un total de 666 cerdos de barro dispersos por las calles y ventanas de la localidad. Las figuras, de pequeño tamaño, nacieron en puntos clave de la ciudad y todos llevaban su número correspondiente dentro de la serie, aunque estaban pintados de forma diferente, al contrario que estos pájaros.

El 666 está reconocido por la Iglesia como el mal absoluto, y corresponde con el famoso «número de la bestia». Sin embargo, para la ciencia, esta cifra es señal de que los ángeles advierten a los terrestres para que se deje de pensar en lo material.