La jueza del caso de los ataúdes asume la investigación por la cámara oculta, en el baño de la sede de Konecta en Valladolid

Baño en la sede de la teleoperadora, en cuyo portarrollos de papel higiénico (a la derecha, señalado con un círculo rojo) se encontraba la cámara oculta. /EL NORTE
Baño en la sede de la teleoperadora, en cuyo portarrollos de papel higiénico (a la derecha, señalado con un círculo rojo) se encontraba la cámara oculta. / EL NORTE

La empresa asegura en un comunicado a la plantilla que «custodió el dispositivo para que no fuese manipulado», y lo entregó a la Policía

Jorge Moreno
JORGE MORENOVALLADOLID

La magistrada de Instrucción número 6 de Valladolid, Teresa Javato, se ha hecho cargo de la investigación por la denuncia que ha presentado la empresa Konecta, tras el hallazgo en la noche del martes de una microcámara en uno de los baños femeninos que la compañía teleoperadora tiene en su sede de Valladolid.

Su juzgado, que desde el pasado mes de enero investiga también la presunta estafa por los cambiazos de unos 6.000 ataúdes en la funeraria El Salvador, ha recibido ya la primera comunicación policial sobre el caso, lo que ha motivado la apertura de diligencias previas para tratar de identificar el autor de la colocación del dispositivo en un portarrollo de uno de los aseos.

La cámara fue localizada por una teleoperadora que acudió al aseo, y tras intentar tirar del papel higiénico se abrió la carcasa metálica de forma fortuita, quedando al descubierto el dispositivo, así como una pequeña tarjeta que contenía.

Un grupo de la Policía Judicial ha comenzado las primeras indagaciones por este caso, mientras que especialistas de la Unidad de Delitos Tecnológicos están analizando las imágenes halladas para determinar desde cuándo ha podido estar colocada.

Durante la jornada de ayer, los delegados de los cuatro sindicatos (CGT, Comisiones Obreras, UGT y CSIF) participaron en una reunión del Comité de Seguridad y Salud Laboral, en la que intervino desde Madrid por vídeoconferencia la dirección de Konecta.

Los responsables de Recursos Humanos expresaron su malestar por las informaciones difundidas, en las que se atribuía a los mandos haber manipulado la cámara después de que fuese entregada por la empleada.

Edificio de Konecta en la calle Oro del polígono de San Cristóbal.
Edificio de Konecta en la calle Oro del polígono de San Cristóbal. / R. JIMÉNEZ

En un comunicado a los 1.800 trabajadores, Konecta señala que la empresa puso en marcha «de manera inmediata todos aquellos mecanismos y protocolos de actuación en el seno de la compañía, revisando en ese mismo instante el resto de los baños del centro» de Valladolid. Las comprobaciones de los aseos si hicieron tanto en los masculinos como femeninos.

«Se retiró inmediatamente el dispositivo custodiándolo debidamente para que no fuese manipulado», indica la teleoperadora que presta sus servicios en toda España para Vodafone.

En la jornada de este jueves, la compañía continuó revisando todas las zonas comunes de los tres edificios con que cuenta en el polígono de San Cristóbal, «para confirmar que no hay más dispositivos del mismo tipo».

Konecta ha indicado a sus trabajadores que tras lo ocurrido «está realizando las acciones pertinentes tendentes a clarificar los hechos, velando por garantizar que no se vulnere en ningún caso la privacidad de ningún empleado o empleada».

La teleoperadora se ha puesto a disposición de los agentes policiales para avanzar en las indagaciones y localizar al autor que colocó la microcámara dentro del portarrollos del papel higiénico.

Asegura también que de confirmarse la existencia de imágenes de las trabajadoras que utilizaron los baños, «son de tal entidad y gravedad que la empresa no dudará en actuar de manera contundente contra los responsables, iniciando cuantas medidas disciplinarias y judiciales sean necesarias contra aquellos autores».

A la espera de conocer más datos, las organizaciones sindicales tampoco se han pronunciado sobre la posibilidad de personarse en las actuaciones del Juzgado de Instrucción.

Todos los sindicatos con representación en el comité lamentan lo sucedido.

En este sentido, CC OO demandó ayer, al igual que hizo la CGT el miércoles, la implantación de un protocolo que regule el acceso al centro de trabajo, además de establecer los pasos a seguir ante estas «lamentables situaciones».

Por su parte la Sección Sindical de UGT en Konecta indicó ayer que «nos consta que la empresa está tomando las medidas adecuadas, y confíamos que se solucione a la mayor brevedad».

Nota difundida por UGT en relación a los hechos de Konecta.
Nota difundida por UGT en relación a los hechos de Konecta. / EL NORTE

Días antes, este sindicato comunicó a la empresa la presencia de un persona que, según una trabajadora, mostró sus genitales cuando ésta salió del centro de trabajo para coger el coche en el aparcamiento público, que hace dos años la Concejalía de Urbanismo preparó.

El comité ha pedido mayor iluminación en esta área, y al Ayuntamiento de Valladolid la presencia de patrullas en esas calles del polígono cuando finalizan los turnos de las teleoperadoras. En este sentido, la CGT matizó que «no se puede vincular una cosa con lo ocurrido el martes en los aseos del centro de trabajo».

Los aseos son utilizados por 1.500 mujeres diariamente

El autor de la colocación de la microcámara actuó sabiendo que las imágenes que podría registrar serían decenas. La compañía dispone de tres edificios en su sede de la calle Oro, en el polígono de San Cristóbal.

Todos ellos disponen de dos plantas que cuentan en cada una con hasta cinco aseos, tanto masculinos como femeninos.

Teniendo en cuenta que los trabajadores realizan turnos de ocho y cuatro horas, «es fácil que durante una jornada, aunque ésta sea partida, los empleados acudamos al menos una vez al aseo».

La plantilla de Konecta en Valladolid alcanza los 1.800 empleados, de los cuales el 85% son mujeres. Ello supone que de haberse mantenido la cámara días, las imágenes serían numerosas.

Por este motivo, fuentes del comité de empresa insistieron a la Policía para que acelere la investigación, e informe cuanto antes si en la tarjeta que se recuperó hay más secuencias, para que se puedan ofrecer a las afectadas posibles acciones penales.