El juez imputa a un guardia civil de Valladolid y a diez empresarios por una trama de favores

Comandancia de la Guardia Civil de Valladolid. /Henar Sastre
Comandancia de la Guardia Civil de Valladolid. / Henar Sastre

El auto descarta la implicación de los mandos de la Comandancia en 'los negocios' del agente a cambio de quitar multas o hacer gestiones

M. J. Pascual
M. J. PASCUALValladolid

El juez instructor ha imputado a un guardia civil de la Comandancia de Valladolid y diez empresarios supuestamente implicados en una red de intercambio de favores que gira en torno a este agente de la Benemérita, J. C. C. D., quien habría cobrado dinero y prebendas a cambio de quitar multas y hacer 'gestiones' para estos empresarios, aprovechando su posición en el servicio de información de la Guardia Civil.

Según el auto judicial al que ha tenido acceso El Norte de Castilla, el contenido de las conversaciones telefónicas mantenidas por J. C. C. con el resto de presuntos implicados en la red de favores, que fueron conocidas en el curso de una investigación por narcotráfico -un procedimiento distinto que todavía está en fase de instrucción-, hay indicios suficientes que demuestran, entre otras irregularidades, que el agente accedió a datos reservados sin autorización y que hay indicios de que recibió pagos en dinero y en especie por 'gestiones' como la de acceder a antecedentes penales de terceros y hacerlos desaparecer. El titular del Juzgado de Instrucción 1 de Valladolid descarta que la cúpula de la Benemérita en Valladolid conociera o estuviera implicada en los 'negocios' de este agente.

Así se pondría de manifiesto en una de estas conversaciones, mantenida en diciembre de 2017 entre el guardia y uno de estos empresarios investigados quien, aparte de su posible participación en los hechos relacionados con el tráfico de drogas, habría contactado con el agente para tratar sobre personas que tenían deudas con él y habrían hablado, según esas escuchas realizadas por la Policía Nacional por orden judicial, sobre el acceso indebido a datos reservados a terceros sobre medidas penales.

Además de la actividad de acceso indebido a datos reservados y su difusión se detectó también conversación sobre acceso a antecedentes penales y su desaparición o retirada, «sin perjuicio de la posibilidad real o no de poder llevarlo a cabo», señala el auto de imputación, en el que se pone de manifiesto que existen indicios sólidos de «un posible pago por esta actividad». En esta conversación, del 1 de enero de 2018, el guardia civil investigado usa un móvil que está a nombre de una persona búlgara.

Unos veinte días más tarde, ambos interlocutores retoman las conversaciones y el guardia civil no s0lo se ofrece a eliminar los antecedentes de un tercero, sino que afirma haber firmado él mismo la solicitud de cancelación enviada al juzgado

Al día siguiente se produce otra conversación entre los mismos protagonistas en la que se hace referencia a una multa de tráfico que han puesto a otra persona y que pretenden que el guardia civil se la elimine. En la siguiente escucha, tres días después de señalar el agente al empresario que ha firmado a un tercero (el supuesto beneficiario de 'las gestiones') la solicitud de cancelación de antecedentes, le indica que planea un viaje al Caribe «si le sale bien un tema y consigue quinientos euros».

El lote de productos

Además, el agente compartiría información reservada con otras personas ajenas a la Guardia Civil, como con otro de los investigados, a quien aseguró que tenía potestad para alterar expedientes sancionatorios de infracciones de Tráfico, sustituyendo al conductor real por otro simulado, para evitar las sanciones a los autores reales.

Para ello, en presencia del beneficiario en cuestión, realizaría una llamada a un falso funcionario con conocimiento y poder sobre un determinado expediente, y hacían creer al interesado que su 'asunto' se había desbloqueado, al tiempo que le animaban a «tener un buen detalle» con el guardia civil.

Ese mismo día, ya en febrero de 2017, aparece una conversación con el coronel de la Comandancia en la que el agente, sabedor de que ha recibido un lote de productos, le informa de un obsequio recibido que el coronel rechaza. Se trataba de un lote de productos que se quedaba J. C., «menos una panceta que es el regalo que le dice al coronel haber recibido». Más adelante el guardia le comentaría a su hermano que el mando «le había pillado».

Respecto de la potestad de la que hacía gala frente a terceros de intervenir en distintos expedientes sancionadores y en gestiones varias incompatibles con su condición, sin perjuicio de que realmente pudiera tener dicha capacidad, el agente llegó a mezclar en posibles actos inadecuados al coronel de la Comandancia de Alicante, y a varios empresarios que conoce.

Vacaciones en el Caribe

El día 25 de febrero J. C. C se fue de vacaciones al Caribe, con su hermano Oscar y sus parejas. Del pago del viaje 3240 euros lo fueron en efectivo. No se registraron conversaciones hasta la vuelta, el día 7 de marzo de 2018. En una de ellas se habla de lo que otro presunto implicado le va a dar y que tiene en un sobre. Dentro de los actos indebidos que destaca el auto es que el agente colocaba a terceras personas en el lugar del verdadero infractor de Tráfico. En el caso del expediente del mencionado empresario, la persona que eligieron para fingir que era el conductor del vehículo había fallecido. «Rara la próxima vez tenemos que buscar a otro», comentó el agente investigado. El fue el encargado de preparar el recurso contra esa multa y realizó el cambiazo en su propia oficina del Cuartel de la Guardia Civil.

El auto judicial recoge también comidas organizadas por algunos de estos presuntos beneficiarios de las 'gestiones' del agente, como agradecimiento por su «mediación y consejos» . En esos eventos relacionados con ese agradecimiento, subraya el juez instructor, J. C. C. . introdujo a sus mandos, que desconocían sus actividades.

 

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