El jefe del Villaviciosa pide que su unidad de Caballería se utilice en «ocasiones de más riesgo»

Carlos Palmero recibe el estandarte de su compañero el teniente coronel Javier Fernández Guillén. /M. D.
Carlos Palmero recibe el estandarte de su compañero el teniente coronel Javier Fernández Guillén. / M. D.

El teniente coronel Palmero asume el mando del Grupo Acorazado durante tres años

Jorge Moreno
JORGE MORENOVALLADOLID

El nuevo jefe del Grupo de Caballería Acorazado 'Villaviciosa', el teniente coronel Carlos Palmero, pidió ayer a sus superiores que su unidad «sea siempre empleada en las ocasiones de mayor riesgo y fatiga», por entender que en las operaciones actuales que lleva a cabo el Ministerio de Defensa, dentro y fuera de España, «las pequeñas unidades adquieren una gran importancia para afrontar las situaciones más exigentes».

Palmero Mínguez (Valladolid, 1976) tomó ayer posesión de la jefatura del Grupo de Caballería, en un acto que presidió en la base de El Empecinado de Santovenia de Pisuerga, el coronel Javier Martín, jefe accidental de la Brigada Guadarrama XII.

Al acto acudieron además los coroneles de la Academia de Caballería, de la base aérea de Villanubla, del Parque de Artillería y los jefes de la Agrupación de Apoyo Logístico (Aalog 61) y del Regimiento Farnesio 12.

El nuevo responsable de esta unidad de combate, con unos 250 efectivos, resaltó que «el militar debe estar moral, física, intelectual y técnicamente preparado para ser eficiente en su trabajo, adaptándose a la evolución de la sociedad».

El jefe militar, que ha estado destinado los últimos tres años en una base de los EE UU en Nápoles (Italia), recordó en su discurso ante los integrantes del Grupo que «la formación de un militar no acaba nunca, le exige mantener a lo largo de toda su vida el interés y el esfuerzo para mejorar. El militar antepone el cumplimiento del deber a las comodidades, los intereses y las aspiraciones personales«.

Finalmente reclamó a sus subordinados y compañeros de armas lealtad, «la que nos obliga a mostrarnos sin dobleces y a asesorar con honradez». El acto concluyó con el desfile de los componentes del grupo de Caballería por la avenida central de la base de El Empecinado.