Y la familia de la Plaza Mayor de Valladolid le dio 'play' a Beret

El cantante sevillano Beret se enfundó la camiseta del Real Valladolid durante su actuación en la Plaza Mayor. /Gabriel Villamil
El cantante sevillano Beret se enfundó la camiseta del Real Valladolid durante su actuación en la Plaza Mayor. / Gabriel Villamil

El cantante sevillano, poeta con millones de reproducciones en Youtube, tomó la lección de sus canciones a miles de fieles

Víctor Vela
VÍCTOR VELA

«Buenas noches, familia», saluda Beret, con su camiseta del Pucela (el nombre en la espalda), sus gafas rojas de sol, su 'familia'como latiguillo y una pose de examinador que saca de vez en cuando a pasear. «A ver si os sabéis esta canción, familia», dice como quien toma la lección. Y la familia se la sabe. Vaya que si se la sabe. A ti, padre o madre omnisufriente, si alguna vez el chaval te dice que no se ha aprendido el temario de Historia «porque es que es muy largo, jo», no le hagas ni caso. Si ayer estuvo en el concierto de Beret, ha demostrado capacidad de retentiva suficiente para memorizar lo de Historia y mil asignaturas más.

Son kilométricas las creaciones de Beret. Textos largos, enormes, amazónicos, como el cortijo de folios de un opositor. Los hay que puro trabalenguas. Y la chavalería se las sabe de pe a pa. Lo demuestra con el 'Bye bye' que abre la noche y luego con 'Sentir', con 'Diez mil porqués', con 'A pesar de todo'. «Quien se sepa esta canción, que la cante con el alma, familia», anima Beret ante una Plaza Mayor de nuevo llena. Adolescentes en su mayoría que recitan poesía beretianas sobre fondos pregrabados y bucles de dj.

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Porque un concierto de Beret es una fiesta edificada con apuntes sacados de una libreta y esparcidos sobre un colchón de acordes. Son versos que de un folio saltan a canción, poesía de grafitis, frases míster wonderful, un grito adolescente en la pared. Son dudas grabadas en el pupitre, rimas mirando al techo de la habitación, son rabias generacionales, el miedo a un futuro sin futuro, a un presente como ausente, a un pasado que pasó. Son ilusiones desmigadas, consignas de autoayuda, poesía declamada desde un púlpito sin religión. Son letras rimadas, sinceras, escritas desde la herida («que levante la mano quien se ha sentido perdido alguna vez, familia») y con una cadencia de rap aunque va más allá del rap, alegría de reggae, celebración jamaicana. Son las creaciones de Beret un escaparate de pronombres. Manda un yo de dudas y luego afirmación. Como si el autor se encontrara en la punta del lápiz y luego con eso hiciera canción. Yo, Beret, te canto a ti, que puedes ser ese amor no correspondido («Yo sé que me miras pero no me ves. Yo quería tu parte, no partirme en cien», en Cóseme) o ese amigo perdido que necesita mi consejo y opinión («Levanta de la cama, man, hoy felicidad es el plan»).

El público coreó con ganas las propuestas musicales de Beret.
El público coreó con ganas las propuestas musicales de Beret. / Gabriel Villamil

Hay un nosotros que construir y sobre todo hay un él, una ella, unos ellos que nos juzgan, no me entienden, que nos ponen trabas e incomprensión. No es de extrañar que esta primera persona parlanchina, torrencial, hemorrágica, haya conquistado a tantísimas personas, sobre todo adolescentes que hallan en sus letras un cobijo para cantarse y encontrarse. Siempre viene bien que alguien piense en ti en las noches de insomnio. Que alguien ponga palabras a lo que sientes. Que alguien construya un refugio de verso, rima y canción. Y todo ello, subido a Youtube, canal donde las canciones de Beret (con la letra sobreimpresionada e imágenes bucólicas de fondo) se han convertido en diana para millones de reproducciones.

Anoche, familia, la Plaza Mayor le dio un 'play' y le regaló miles de 'likes' a Beret, acompañado en el escenario por el rap de Víctor (gloriosa batalla de barabará bereberé entre el público)y con dj Kapi a los platos, lanzando las bases de unas canciones, familia, que en ocasiones terminaban con estruendosas sirenas, como si el acorde final fuera igual que la despedida en los coches de choque. Oel punto y aparte de un soneto hecho canción.

La Noche de la Iguana, en concierto.
La Noche de la Iguana, en concierto. / Gabriel Villamil

Éxito de La Noche de La Iguana

Con un generoso derroche de guitarras comenzó a las 21:15 horas el concierto de La Noche de la Iguana en la Plaza Mayor. Presentaron 'Alteraciones incidentales', su primer trabajo de larga duración, donde el rock gana terreno en torno a letras introspectivas, con temas en los que se hace una valiente y decidida apuesta no solo por pasajes sin voz, sino por temas que son completamente instrumentales y que otorgan poderío a la banda. La noche de la Iguana ganó el pasado mes de diciembre la octava edición del concurso DemoExpres, convocado por el Espacio Joven y que otorga el pasaporte directo para actuar en ferias en la Plaza Mayor. Ayer aprovecharon con creces y solvencia el privilegio. Ofrecieron además piezas como 'Cronos', extraídas de su trabajo 'No pienses en el oso blanco'. Talento pucelano que ha explotado en los últimos meses, pero que ya acumula seis años de camino, con obras como 'Somos polvo', que ayer volvió a sonar en uno de sus conciertos, adornado con imágenes distorsionadas en las grandes pantallas del escenario. Directo potente, entrega absoluta de La Noche de la Iguana.

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