Cuando el candidato quiso hablar 'caló'

Cuando el candidato quiso hablar 'caló'

No es la primera vez que el pueblo gitano se cuela en la campaña electoral, pero sí la que más cerca está de conseguir representación directa

Antonio G. Encinas
ANTONIO G. ENCINAS

La campaña electoral de 1979 fue tensa por lo novedoso, impredecible por la gran cantidad de partidos que concurrían –once candidaturas en Valladolid, más dos anuladas por la Junta Electoral–, se celebró en las inmediaciones de la Semana Santa y se acababan de celebrar unas elecciones generales apenas un mes antes.

Y también entonces, como hoy, los partidos asumieron que habría que luchar hasta por el último voto disponible. Incluso habrían ido más allá si hubieran sabido que la abstención iba a ser tan amplia, sobre el 40% en Valladolid.

Eso llevó a vivir un episodio curioso en la última jornada de campaña, justo antes de la jornada de reflexión. Uno de los miembros de la candidatura de UCD, José María de Aza, acudió junto con sus compañeros al centro social del desaparecido poblado de La Esperanza y lanzó un mitin en 'caló'. En él puso de manifiesto, explicaba la periodista de El Norte Maribel Rodicio, «la filosofía centrista de una sociedad justa, sin marginaciones de ningún tipo, ni étnicas, ni de creencias o cultura». Luego se celebró un debate «bonito por la espontaneidad», en el que se reflejaron algunos de los problemas a los que se enfrentaba el colectivo gitano de Valladolid, «fundamentalmente las dificultades para encontrar trabajo».

«Los candidatos señalaron la necesidad de una auténtica concienciación de toda la sociedad para que el gitano pueda integrarse en ella como ciudadano de pleno derecho, sin renuciar por ello a su cultura tradicional, que debe potenciarse porque es un elemento enriquecedor para todos», contaba el periódico.

El candidato a la Alcaldía, José María del Río Hortega, explicó que «quizá para educar a los payos sean las instituciones públicas las que deban dar ejemplo y prometió que de llegar al puesto, cuando se amplíe la plantilla de la Policía Municipal o se cree la de vigilantes nocturnos, contará con los gitanos igual que con los payos».

No hubo ocasión de probar si era cierto. UCD, que arrasó en las elecciones generales y también en la provincia –762 concejales por 167 del PSOE y 296 independientes–, perdió ante la alianza de PSOE (13 concejales) y PCE (4), mayoría absoluta entre ambos.

Los problemas de las barriadas con minorías étnicas han sido recurrentes en las campañas, pero hasta la fecha solo una vez un hombre gitano había formado parte de una candidatura. Fue en el año 2011, cuando Enrique Jiménez Herrezuelo concurrió por el Partido Popular en la lista presidida por Javier León de la Riva. El puesto en el que partía, el 26, dejaba claro, sin embargo, que no iba a entrar a formar parte del Pleno del Ayuntamiento.

Novedad

Carmen Jiménez partirá como número 8 en la lista del PSOE.
Carmen Jiménez partirá como número 8 en la lista del PSOE. / A. Mingueza

La irrupción de Carmen Jiménez Borja en la candidatura del PSOE es, por tanto, una novedad 40 años después de aquella campaña intensa que llevó a un payo a hablar en caló. Esta vez, si Jiménez utiliza el lenguaje caló, «con un ja, un chacho, una almica», ese que temía utilizar en la universidad por temor a un suspenso por incomprensión cultural, lo hará porque es el suyo, sin imposturas. Y sucederá lo mismo si le toca intervenir en el Pleno, algo que puede suceder a poco que los resultados socialistas sean los que el alcalde y candidato, Óscar Puente, confía en conseguir.

Carmen Jiménez partirá como número 8 en la lista y eso le habría garantizado un puesto en los diez comicios municipales celebrados en la ciudad desde el año 1979. Quizá lo consiga en 2019, donde se avecina una campaña tensa por lo novedoso, impredecible por la gran cantidad de partidos que concurrirán, que se celebrará poco después de acabar la Semana Santa y apenas un mes después de celebrarse unas elecciones generales.